22 abril, 2020

¿ES LA NATURALEZA LA QUE ESTÁ ENFERMA?: DÍA DE LA MADRE TIERRA

“Y los bendijo Dios y les dijo: Sean fecundos, multiplíquense,   llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los animales que se mueven sobre la tierra”.[1]


 Bismark Sánchez, cmf., nicaragüense de 26 años de edad.
profeso de la Congregación Misioneros
 Hijos del Inmaculado Corazón de María,
IV año de Teología.

Por Bismark Sánchez Córdoba, CMF



La naturaleza se enfrenta a graves problemas que el ser humano se los está provocando, a causa de una sed de poder que tiene por dominar a los demás seres vivos. Con esto deja en evidencia que el hombre, es capaz de oprimir, destruir, manipular a los otros seres humanos, se ha creado una indiferencia con las otras criaturas.  El hombre ha puesto a la naturaleza en riesgo de muerte, es por eso, que ella gime dolores de parto, como una mujer cuando está a punto de dar a luz una criatura, pero nadie sale al rescate para liberarla. Ante esta realidad, es preciso decir: ¡basta ya! de contaminación de ríos, lagos, despales, incendios forestales, etc.
Por ello, me atrevo a decir que, no es la naturaleza la que está enferma sino el ser humano, que con su sed de poder quiere acabar lo creado por Dios. El hombre por ser imagen de Dios, porque se le ha encargado ser administrador de la creación, se cree el que hace y deshace, sin embargo, él está llamado a ser administrador responsable, cuidar y proteger la creación. Esta tarea, pues, es muy compleja pero el hombre debe instaurar nuevas relaciones con el medio ambiente, crear una sociedad llena de igualdad, más justa y solidaria.
Plantear esta idea de ecología en las Universidades pareciera absurdo, porque es como si no tuvieran nada que reflexionar. Pareciera que el tema de la contaminación del medio ambiente, la explotación depredadora le correspondiera a las ONG's, y no a toda una sociedad que se ve vulnerable. Este desafío, pues, es muy complejo, pero tampoco es imposible, aunque nadie tiene las recetas médicas para hacerle frente, pero sí, es necesario trabajar todos en conjunto para el bienestar de todos, principalmente los más endebles.
Es urgente, impulsar nuevos proyectos de producción, de consumo para que se respete el medio ambiente, hacer frente a una teología ecológica.
Es verdad que, hoy tenemos una realidad que es latente y que pone en juicio la racionalidad y la avaricia del ser humano. Pero frente a la realidad de pandemia que vivimos los seres humanos, me planteo la siguiente pregunta: ¿es el momento oportuno, para que este virus llegara y llevara al ser humano a casa, a reflexionar sobre lo que ha cosechado hasta hoy con la creación que Dios ha donado gratuitamente? No hace mucho que la Amazonia estuvo viviendo fuertemente este tipo de pandemia, hoy le toca al hombre replantearse su modo de vida personal y su relación con la creación.
En conclusión, con la naturaleza estamos llamados a asumir la condición de creatura, evitando la deshumanización, de dominar al más débil. La creación se nos ha entregado a todos por igual.

[1] Schökel, Luis A., La Biblia de Nuestro Pueblo. Ediciones mensajeros, Bilbao, España, 11ª edición, 2010, (Gn 1, 28).


18 abril, 2020

II Domingo de Pascua y de la Misericordia


Juan 20, 19-31

Josué Lemus, cmf., hondureño de 31 años de edad.
profeso de la Congregación Misioneros
 Hijos del Inmaculado Corazón de María,
IV año de Teología.
E. Josué Lemus, cmf.

Los discípulos encerrados por miedo a los judíos. Esto sucede con frecuencia, cuando no comprendemos lo que está pasando, nos asalta el miedo y la primera reacción es encerrarnos en nuestras estructuras, sin dar lugar a la novedad de Cristo. El miedo se debe a que tenemos puesta la mirada en nosotros mismos, en nuestras fuerzas humanas, creyendo que todo es voluntarismo. Cuando nos percatamos, que, la misión no depende plenamente de nosotros, entendemos lo que debemos hacer.
Jesús se coloca en medio de la comunidad y les da la paz. Hoy el resucitado se está en medio de las familias, de las comunidades religiosas. Él quiere que seamos constructores de paz, nos invita a dejar el miedo y la confusión. Nos anima a volver la mirada a Él, ya que en la medida que Jesús resucitado sea el centro de nuestras comunidades y familias, ahí habrá paz.
Envío de los discípulos con la fuerza del Espíritu Santo para practicar la misericordia. Como El Hijo fue enviado a revelar al Padre y ser la misericordia encarnada, así somos enviados los cristianos a contagiar la alegría de la resurrección. En la medida en que nos abrimos a la misericordia de Dios, nos capacitamos para ser misericordiosos con nuestros semejantes.
Hemos visto al Señor. Es la frase con la que los apóstoles comunican su experiencia del resucitado a Tomás, pero éste reclama señales para poder creer, porque se ha quedado solo en la razón sin bajar a su corazón. Es lo que muchas veces hacemos, cuando reclamamos a señales para creer que Dios está actuando en la historia, ignorando los verdaderos signos que se nos dan a diario.
Dichosos los que creen sin haber visto. Jesús con esta bienaventuranza nos pide dar el salto de una fe condicionada que se basa solamente en señales, a una fe madura y firme. Juan, retoma el objetivo central de su Evangelio, creer en Jesucristo, el Mesías, el Hijo de Dios. Por tanto, creyendo solo en Él, logramos que todos los pueblos tengan vida digna y en abundancia.
María de Nazaret hizo vida esta bienaventuranza con el “hágase en mí según tu Palabra”. Su prima Isabel le reconoce y le llama dichosa por haber creído, ella supo abrir el corazón a la Palabra de Dios. Ella nos acompaña en el camino hacia su Hijo.
¡Feliz Pascua de Resurrección!

12 abril, 2020

Reflexión Dominical: 12 de abril


¡Aleluya, aleluya! El Señor resucitó


Byron Uriel Calero, cmf., nicaragüense de 35 años de edad.
profeso de la Congregación Misioneros
 Hijos del Inmaculado Corazón de María
I año de Teología.
E. Byron Uriel Calero,  cmf

Este grito de alegría, es la mejor noticia que los cristianos debemos pregonar y dejarnos contagiar por lo positivo, por la vida; al igual que María Magdalena, “primera testigo de la resurrección”; seamos también nosotros portadores de Buena Nueva y pregonemos con alegría que ¡Jesús ha resucitado!
Luego de haber vivido un tiempo fuerte de conversión y habernos visto dentro de nosotros mismos, ahora es momento de gozarnos en la presencia de Dios por haber resucitado a su Hijo, Él que ha vencido la muerte y ha triunfado victorioso para darnos vida en plenitud.
Los discípulos antes de encontrarse con Jesús resucitado, vivieron en la incertidumbre, en el desconcierto; pero, al ser testigos de su resurrección son capaces de pregonar y gritar al mundo que Cristo Jesús ha resucitado.  En este tiempo de desesperación por el COVID-19, es momento también de contagiarnos de Buenas Noticias y ver lo positivo que podemos sacar luego de tantos sufrimientos; ojalá podamos abrirnos a la experiencia de la resurrección y proclamar juntos desde nuestros hogares, con nuestras familias ¡Jesús ha resucitado! y ha resucitado para quedarse en nuestras vidas.
Al resucitado hay que buscarle donde hay vida, hay que buscarle en las familias y comunidades que, cada día, van construyendo lazos de solidaridad con los rostros del Jesús que sufre y que ponen al resucitado como centro de sus vidas. El que ha resucitado vive, y si vive no lo encontramos en una fe dormida, estancada; sino, en nuevas relaciones de hermandad, en la identificación con su proyecto de vida y salvación.
Dios es amigo de la vida; por tanto, no se identifica con quienes la destruyen, Dios se identifica con los crucificados de cada día, no con los verdugos; por eso, como cristianos creyentes en un Jesús resucitado debemos poner vida donde otros ponen solo muerte.
Creer en el resucitado es acercarnos con esperanza a tantas personas que padecen, sufren, que siguen siendo crucificados por la injusticia. Creer en el resucitado es confiar que nuestros esfuerzos por querer ver un mundo más humano, más fraterno, no serán esfuerzos vacíos, sino motivos de alegría para hacer vida el reino de Dios.
La resurrección, es creer en el Dios de la vida. Por eso, hay que dejarse contagiar por el virus de la resurrección, por el mensaje consolador de la Pascua y dejarnos impregnar por su luz que destruye las tinieblas. Jesús ha resucitado, y este resucitado camina junto a su pueblo que le ama y que invoca su presencia.

05 abril, 2020

EN TIEMPO DE CORONA VIRUS “COVID-19”: DOMINGO DE RAMOS

“Dios mío, Dios Mío,
¿por qué me has abandonado?”.[1]

 Bismark Sánchez, cmf., nicaragüense de 26 años de edad.
profeso de la Congregación Misioneros
 Hijos del Inmaculado Corazón de María,
IV año de Teología.

E. Bismark Sánchez Córdoba, cmf

La liturgia de este Domingo, nos hace profundizar en la entrada procesional de Jesús hacia Jerusalén, montado en un burrito (Mt 21,1-11), que fue acompañada por un sinnúmero de gente sencilla, “algunos cortaban ramas de los árboles y las tendían a su paso. Los que le seguían gritaban, incluso de sus propios discípulos: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” (Mt 21,8-9). Además, a esta celebración, se suma el relato de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo (Mt 26,14-27.66), en donde le acompañan Judas, el que lo iba a entregar, Pedro que lo niega tres veces, aunque él lo niega que no lo va a hacer, “aunque tenga que morir contigo, no te negaré” (Mt 26,35), Pilato que hace la función de procurador, los sumos sacerdotes que piden que lo crucifiquen.
Me gustaría detenerme en cada versículo que nos presentan estos dos relatos, porque están cargados de signos, símbolos proféticos, mística, miedo, sueño, sentido de oración profunda y constante, pero, esto requiere hacer una lectura más minuciosa de los textos. Luego, que estos textos nos comprometen con un verdadero seguimiento a Jesús, que no es algo teórico o abstracto. El compromiso es seguir sus pasos, con el fin de humanizar la vida, y contribuir a que poco a poco, se vaya haciendo realidad el proyecto del reino de Dios y su justicia entre nosotros.
Frente a una realidad, llena de pobreza, dolor, angustia, torturas, contagios de pandemia, el seguimiento a Jesús pone en camino a cada cristiano, lo introduce en el mundo de la justicia, a reclamar compasión donde hay indiferencia y sembrar la semilla de la esperanza ante los que sufren. ¡Menos pánico! En tiempos en que la vida la vemos oscura, somos llamados a ser hombres y mujeres de bien, a solidarizarnos con los sufrientes. Esto exige construir comunidades donde se viva con el proyecto de Jesús, con su espíritu y sus actitudes.
Seguir así a Jesús trae consigo, tarde o temprano, conflictos, problemas y sufrimiento. Pero la finalidad de nuestra misión, es transportar a los feligreses a la contemplación del misterio de la muerte, hacer que la vida florezca, haya esperanza. Conviene cultivar espacios de silencio como los que tuvo Jesús a solas.
Pensemos en el silencio de tantas personas que están en los hospitales cumpliendo cuarentena, que su silencio sea el grito de Jesús, que clama al Padre el maltrato que reciben cuando no tienen las mejores condiciones para ser asistidos, pensemos en las familias que están sin ningún centavo para comprarse alimento, medicina, pensemos en los migrantes que en este tiempo de pandemia, y porque no los dejan pasar en las fronteras, se ven obligados a retornar a sus casas, con las manos vacías, con el sueño apagado, pensemos en el grito de la Amazonía que por irresponsabilidad de la humanidad hoy está gimiendo dolores como de parto, así tantas otras realidades que nos interpelan. No dejemos de orar, y en la medida de lo posible seamos asistentes del dolor. No seres indiferentes como Pedro que queriendo pasarse de bueno, lo niega tres veces, los demás discípulos huyeron de la realidad que vivía Jesús, las amigas estaban solo de espectadoras ante el sufrimiento, los que pasaban cerca de la cruz lo insultaban.
Este camino hacia la cruz no es nada fácil, pero en medio del abandono y la oscuridad hay que caminar, hay que dar ese grito fuerte de libertad, justicia, y dignidad, tal como Jesús lo expresó desde la cruz. Con la resurrección de Jesús, el Padre anuncia al mundo la Nueva vida. Que al final de nuestra vida, expresemos de viva voz, la identidad de Jesús, así como el pagano: “Realmente éste era Hijo de Dios” (Mt 27,54).
El relato de la Pasión nos muestra a Jesús que entra en la muerte rezando, expresando el abandono de quienes lo seguían. Seguir a Jesús es una tarea apasionante: es difícil imaginar una vida más digna y noble, pero es más difícil cuando hacemos de nuestra vida un acomodamiento sin importar las necesidades de los demás. Para seguir a Jesús, es importante desconectarse del teléfono, apegos viciosos, “hacer”, hacer un mundo más justo y más humano; hacer una Iglesia más apegada a Jesús y más coherente con el evangelio.
En la vida de Jesús, le marcó tanto, la falta de trabajo digno para todos, la falta de amor con quienes se relacionaba. Se acercó a los últimos y se hizo uno de ellos. También él viviría sin familia, sin techo y sin trabajo. Curó a los que encontró enfermos, abrazó a sus hijos, tocó a los que nadie tocaba, se sentó a la mesa con ellos y a todos les devolvió la dignidad. Para los poderosos de su tiempo, se convirtió en el hombre más peligroso, por eso, había que eliminarlo, ejecutarlo, y como no decirlo, llevarlo a la muerte en cruz. Un hombre así siempre es una amenaza en una sociedad que ignora a los últimos. Pero hace falta que surjan este tipo de profetas, sin olvidar a los que nos han precedido, como son: San Romero, Mons. Gerardi, P. Rutilio y compañeros, Catequistas, Delegados de la Palabra, entre otros.
Por último, quiero decir que, en el grito de ese hombre deshonrado, torturado y ejecutado, pero abierto a todos sin excluir a nadie, está la verdad última de la vida. En el amor impotente de ese crucificado está Dios mismo, identificado con todos los que sufren y gritando contra las injusticias, abusos y torturas de todos los tiempos. Para creer en este Dios, es necesario, tener compasión.

[1] Schökel, Luis A., La Biblia de Nuestro Pueblo. Ediciones mensajeros, Bilbao, España, 11ª edición, 2010, (Salmo 21).

29 marzo, 2020

REFLEXIÓN DEL V DOMINGO DE CUARESMA


Te sacaré de la muerte
y te infundiré mi espíritu de vida

Josué Lemus, cmf., hondureño de 31 años de edad.
profeso de la Congregación Misioneros
 Hijos del Inmaculado Corazón de María,
IV año de Teología.
E. Josué Lemus, cmf

Este quinto domingo de cuaresma, las lecturas nos remiten al Dios fiel que cumple sus promesas y da vida con su Espíritu. La promesa pronunciada por el profeta Ezequiel, la vemos concretizada en el Evangelio de Juan y la confirma el apóstol Pablo en su carta a los Romanos.  
El evangelista Juan le llama signos a las acciones milagrosas de Jesús, el objetivo del signo es mostrar una realidad que está más allá de lo que aparece y que se revela en Jesús, el reino de Dios. En esta ocasión el signo es la resurrección de un muerto.
Mientras Jesús está en su misión, las hermanas de Lázaro le envían la noticia que su hermano está enfermo, Él da a conocer el objetivo de la enfermedad de su amigo, “este padecimiento no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios”. Los discípulos no entienden a qué se refiere Jesús,  sin embargo, con valentía siguen al maestro a Betania a casa de Martha, María y Lázaro. Al llegar al lugar, Juan nos muestra a un Jesús humano, sensible ante la realidad de dolor del otro, incluso llora por su amigo.
Las dos mujeres también tienen un protagonismo singular, Martha hace su confesión de fe diciendo al Maestro, “yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”, una fe necesaria para que la acción de Dios tenga éxito en nuestra vida. María por su parte corre a toda prisa y se echó a los pies del maestro a llorar, Jesús pregunta donde lo han puesto.
Llevan a Jesús ante el sepulcro, Él pide mover la piedra para dar paso a la vida. En nuestra sociedad,  también hay piedras que no permiten que Dios libere y revitalice a tantos oprimidos y empobrecidos por el sistema.  La Palabra de Jesús tiene el poder para darnos vida, levantarnos del miedo, de la desesperanza, de la falta de fe, solo quitando la piedra podemos experimentar el amor de Dios actuando. 
El compromiso de los cristianos es transmitir la vida que solo Dios da por medio de su Hijo Jesús. En la medida que el Espíritu de Dios nos habite, el mundo sentirá la presencia de Jesús en todas las realidades de muerte que causan mucho dolor.
Todo es presencia y gracia, María la fiel discípula camina con nosotros.

24 marzo, 2020

A LA LUZ DE MONSEÑOR ROMERO


Evangelio y vida
Norlan A. Ramires, cmf., nicaragüense de  35 años de edad.
profeso de la Congregación Misioneros
 Hijos del Inmaculado Corazón de María,
IV año de Teología.

E. Norlan Antonio López Ramírez, cmf.

En el contexto memorial del cuarenta aniversario del asesinato de Monseñor Romero y, dejándome sorprender por su testimonio profético, me motivó escribir estas líneas y compartirla con ustedes para recordarles que nuestra vida como cristianos, creyentes, y como Claretianos, es un continuo compromiso en la lucha por la justicia y hacer real la frase “otro mundo es posible”.
El tiempo pasa y la vida de monseñor Romero aún sigue grabada en la lápida del corazón y la memoria del pueblo salvadoreño. Su valentía, su coraje de pastor para desvelar el poder injusto de su tiempo, se convierte en oasis para la Iglesia de El Salvador y de América Latina.
En este contexto memorial y, ante las distintas situaciones que viven nuestros países Centroamericano, quizás sea un momento preciso, en el que usted y yo, nos preguntemos: ¿qué tipo de profeta estoy siendo en mi parroquia, universidad y casa formativa?
Recordemos hermanos, que hemos hecho una opción de vida. Esta opción de vida nos tiene que desafiar. Es un compromiso que se ha hecho no para acomodarnos y olvidar de esta manera nuestras raíces. En la medida que caemos en la sed insaciable de acaparar y alimentar nuestros intereses, le estamos dando la espalda a Cristo que aún sigue siendo martirizado en los pobres, lugar de donde -muchos de nosotros- hemos salido.
Monseñor Romero, en este sentido, se ha de convertir para cada uno de nosotros en esa fuente de inspiración. De cara a vivir con coherencia de vida, entre lo que predicamos y testimoniamos. No se trata de vivir de ambigüedades, se trata de evangelizar y trasformar el mundo con una vida auténtica de cristianos, apasionados en la lucha por la justicia, el amor, el servicio y la fraternidad auténtica de hermanos.
            ¡Nos toca a nosotros!: ser nuevos Romeros, Casaldáliga, Gerardi, Sergio Rojas, Berta Cáceres, Leónidas Proaño, Rutilio Grande, entre otros; que ha sabido ser inefables y verdaderos profetas dando la vida por su pueblo. A esto nos desafía este mundo excesivamente corrupto, todo por el afán del poder y por la “ambición del dinero, que es la raíz de todos los males” (cf. 1Tim. 6, 10).
             Que la pascua de Monseñor Romero, suscite en cada uno de nosotros la alegría, la entrega y, sobre todo, el coraje para apostar siempre por la justicia humana para la construcción del Reino de Dios. Iniciando desde los pequeños detalles.

21 marzo, 2020

LUMINISCENCIA DE LA PALABRA

 
Fabio A. Rivas G., cmf., nicaragüense de 26 años de edad.
Es profeso de la Congregación Misioneros
 Hijos del Inmaculado Corazón de María,
II año de Teología.
Reflexión dominical 22 de marzo de 2020 
 
“En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor son Luz. Vivan , por lo tanto, como hijos de la luz ” (cf. Ef 5, 8).

E. Fabio A. Rivas G., cmf

       Nos encontramos en el IV domingo de cuaresma y, sin duda alguna, ¡un domingo diferente para todos! Sin Eucaristías presenciales, sin poder acercarnos al otro a dar la paz y sin hacer nuestros vía crucis procesionales.  Pero, Dios nos habla hoy más que nunca, por medio de la Palabra en este efímero tiempo de oscuridad, encierro y desesperanza. 
        El texto del Evangelio de este domingo, tomado de San Juan 9, 1-41; nos dará solo respuestas de esperanzas, de luz y vida, que, en muchos casos, reducidas a falsas actitudes meramente humanas: superficialidad, legalismo, fe puesta en personas y no en Dios, etc. Veamos lo que hoy el Señor nos quiere transmitir.  
    El texto nos narra el acontecimiento de la sanación en sábado de un ciego de nacimiento. Encontramos aquí toda una riqueza teológica. Me quedaré con algunas partes del texto: recordemos que San Juan, en todo su Evangelio, utiliza la palabra “signo”; el signo cobra su sentido cuando sabemos cuándo Dios actúa en el Hijo amado y da la salud al enfermo  -el ciego de nacimiento- y hace que vea ante toda ley política y religiosa. Los fariseos, se interponen al actuar de Jesús en sábado, pues la ley de Moisés lo prohíbe; para ellos el legalismo es supremacía y no la vida, como lo es para el Mesías.  
       Un primer signo lo encontramos cuando Jesús toma el barro y con su saliva se la unta en los ojos al ciego, una característica del ser humano es sentirse necesitado y frágil -polvo eres y al polvo volverás-; ceniza que nos impusieron el miércoles de ceniza para vivir esta cuaresma con actitud de pecadores vueltos a Cristo, necesitados suyos. El segundo signo, radica en el envío que hace Jesús al ciego, que se lave en la piscina del Siloé (enviado). Solo nos podemos sentir sanos si pedimos a Jesús que nos haga ver, sin pretensiones y sin legalismos como los fariseos, que nos lavemos en la fuente de vida de su Palabra, pues Él, es el enviado del Padre; es el único que nos devuelve la visión en los momentos de oscuridad, tinieblas, noche. La fe, como la del ciego, nos puede sacar de nuestras cegueras, Jesús nos ve por el camino, camino de esta cuaresma y semana santa que viviremos recogidos desde nuestros hogares; ojalá pidamos en este tiempo la verdadera luz de Cristo, el amor que ve al prójimo más allá de las apariencias y de los defectos o posibles virtudes. 
       Que este domingo, lo vivamos esperanzados en que la luminiscencia -luz baja que alumbra en medio de la oscuridad- perdure en nuestra vida, no para acaparar esa luz, sino, para compartirla solidariamente con los demás, de forma virtual, o con los que tenemos en casa -familia doméstica- y seamos luces nuevas, luces autenticas que no se apagan por la oscuridad de la realidad. ¡Miremos a nuestro derredor, sanemos nuestra vista al sentirnos enviados con la fe puesta en Jesús de Nazaret!

14 marzo, 2020

REFLEXIÓN DOMINICAL 15 DE MARZO DE 2020: JESÚS, EL ÚNICO MANANTIAL QUE NOS DA VIDA


Jorge Morales, cmf; nicaragüense de 22 años de edad.
Neoprofeso de la Congregación Misioneros
 Hijos del Inmaculado Corazón de María,
I año de Teología Latinoamericana

E. Jorge L. Morales M., cmf.

La primera lectura del éxodo 17, 3-7, nos muestra una de las necesidades básicas del ser humano, la sed; sed que el pueblo judío sintió recurrentemente en su peregrinaje hacia la tierra prometida. En nuestro contexto, me parece que la protesta de Israel que en aquel tiempo hizo contra Dios nos la debemos hacer nosotros, ¡porque se nos está acabando el agua!, muchos pueblos no la tienen y en vista de proteger los recursos naturales seguimos con el despale. En este contexto cabe cuestionarnos: ¿cuántas personas se reúnen entorno a un pozo en busca de agua?, ¿cuántos migrantes quieren saciar su sed por el camino emprendido? Ante situaciones de escasez, como este en particular, tendemos a pensar que Dios nos ha olvidado, “¿está o no el Señor en medio de nosotros?” Podemos ver la fragilidad y necesidad humana, la sed y la solidez de Dios en Moisés, que solo al golpear la peña brota el agua.
En la experiencia comunitaria pos pascual, la segunda lectura de la carta de san Pablo a los Romanos5, 1-2. 5-8; nos recuerda que tenemos que volver a confiar en Dios y, por medio de esta, obtendremos como fruto la paz que es signo de estar reconciliados con Él. El que se siente amado por Dios tiene una esperanza, tiene un futuro, tiene algo que esperar y la esperanza nuestra es participar de la gloria de Dios. El amor que Dios ha derramado en nuestros corazones no es que yo amo a Dios, sino, el sentirme amado por Él. ¿Quién de nosotros está dispuesto a dar la vida por los demás?
Por último, en el Evangelio de San Juan 4, 5-42; nos narra toda una catequesis. Ésta se da en torno a un pozo, lugar de encuentro, lugar en el que se puede saciar la necesidad de la sed. Jesús entra en conversación con una mujer que no tiene nombre, que puede caer en el acomodamiento y querer las cosas fáciles ante la propuesta de Jesús que se muestra como el agua viva.  Jesús se vale de la necesidad para entrar en nuestras vidas y cambiarlas. ¿Cuánta ansiedad tenemos hoy de consumir cosas que no nos hacen felices? Jesús se muestra como el agua viva que es capaz de saciar nuestra sed y nos hace ponernos en camino y anunciar al Mesías que da vida. ¿De qué fuente estamos bebiendo nosotros?

10 marzo, 2020

RENOVACIÓN DE NUESTRA PÁGINA

Para nuestro fundador, San Antonio María Claret, era tan importante la evangelización por los medios que fueran posibles. Por tal razón, como hijos de su espíritu misionero, queremos comunicar todo lo que tenga que ver con nuestra vida y misión, por eso, iniciaremos un proceso de renovación en nuestra página de Blog, para armonizar la tecnología de gama alta en nuestra página haremos algunos cambios. Nos confiamos a las manos de María Inmaculada y a sus oraciones. ¨Bendiciones!

11 septiembre, 2019

¡Somos la viña joven que arde en caridad!

En la “Viña Joven  
Faltan muchos años para que Claret escriba una carta famosa, en la que llamará a América la Viña Joven. Ahora se mete en ella, junto con sus colaboradores, para trabajar con denuedo en medio de fatigas sin cuento. Es emocionante, cuando se lee una historia amplia de Claret, acompañar en sus correrías a los valientes misioneros que acaban de desembarcar en La Perla de las Antillas. Aquí nos tenemos que limitar a muy escasas notas, pero que nos dejan adivinar el ardor juvenil e ilusionado con que se dieron a trabajar en la parcela de la viña joven que el Padre les acaba de asignar. Dentro de muy pocos años nos brindarán un vino nuevo, exquisito, embriagador. Será la Iglesia de Dios en Cuba, transformada por el trabajo y los sudores de los heroicos operarios que se han metido decididamente en ella (Padre Pedro García, 30 de Julio de 2011)[1].



Semana Claretiana 
En París, desterrado por la revolución, y en Roma, durante el Concilio Vaticano I, siguió siendo misionero apostólico por su estilo de vida pobre y fraterna, por su predicación incansable y por sus ansias de volar a la viña joven de América (EC II, p. 1431) (Joseba Kamiruaga Mieza, cmf., Euskal Herria) [2].



 (EC II, pp. 1429-1432)









LA COLMENA


EL IDEAL CLARETIANO DE COMUNIDAD[3]

AUTOBIOGRAFÍA DEL PADRE CLARET, NÚMERO 608:
Así es que nuestra casa era la admiración de cuantos forasteros lo presenciaron. Digo esto porque yo tenía orden dada [de] que cuantos sacerdotes forasteros vinieren a la Ciudad, todos se hospedasen en mi Palacio, tanto si yo estaba como si me hallase ausente y por el tiempo que quisiesen. Hubo un Canónigo de la Isla de Santo Domingo, llamado D.  Gaspar Hernández, que, teniendo que abandonar su destino a causa de la revolución, se vino a Cuba y permaneció en mi Palacio, comiendo con nosotros por espacio de tres años.  Venían eclesiásticos de los Estados Unidos y de otros puntos, y todos hallaban cabida en mi Palacio y en mi mesa; y parece que Dios los traía para que vieran aquel espectáculo tan encantador. No podían menos que notar que nuestra casa era como una colmena, [en] que ya salían unos, ya entraban otros, según las disposiciones que les daba, y todos siempre contentos y alegres. Por manera que los forasteros quedaban asombrados de lo que veían y alababan a Dios.


UNA PASIÓN INCONTENIBLE[4]

Cuando el visitante del templo claretiano de Vic se asoma hacia la cripta en que se aloja el sepulcro de Claret, encuentra inmediatamente esta inscripción: “Enamórense ustedes de Jesucristo y de las almas y lo comprenderán todo, y harán mucho más que yo”.

Esa frase no se encuentra en los escritos de Claret, pero la tradición que se la asigna parece suficientemente contrastada y fiable. La pronunció probablemente en Barcelona, en septiembre de 1860. Acompañaba a los reyes en su viaje de regreso de Baleares, y los días que éstos se tomaron para descansar o visitar la ciudad, Claret los dedicó a la predicación con tal intensidad que llamó la atención de un grupo de universitarios; éstos tuvieron la curiosidad de seguirle durante alguna jornada y tomar nota de su increíble actividad apostólica: algún día más de diez predicaciones. Uno de ellos se atrevió a decirle algunas palabras de admiración, y la respuesta de Claret se limitó a la llamada al enamoramiento que acabamos de recordar.




[1] http://manuelsubirana.fullblog.com.ar/en-la-vina-joven.html

[2] http://www.misionerosclaretianos.org/modulos/usuariosFtp/conexion/archivos53A.doc.

[3] Claret Contigo. Meditaciones para cada día. Julio 14.

[4] Claret Contigo. Meditaciones para cada día. Agosto 20. Enhttp://www.claret.org/20-agosto/?lang=es


EL FUTURO DAÑADO EN SU PRESENTE

“Un pobre que muere de frío no es noticia,
pero si la bolsa baja 2 puntos
se arma escándalo mundial”
(Papa Francisco)



Cada 10 de septiembre, todos los años se conmemora el día del niño en Honduras. Es inevitable traer a mi mente los recuerdos de la fiesta en mi escuela, Carlota Márquez de Paz García, en el municipio de Arizona, en el departamento de Atlántida, una profesora pedía a cada alumno llevar un huevo y una papa sancochada para hacer una ensalada y aumentar el plato de comida, a esto se agregaban las piñatas, pastel y música, era un tan solo día. De dónde viene dicha fiesta.

Según la Historia esta fiesta surge de la Declaración de Ginebra, la cual fue aprobada en 1924 por la Sociedad de Naciones con el fin de reconocer el derecho de todos los menores a nivel mundial. Sin embargo, hasta el 20 de noviembre de 1959 la Organización de Naciones Unidas (ONU), proponen a cada país dedicar un día para agasajar a los niños y niñas, cada país escogería el día para celebrar el famoso “día del niño”. El Estado de Honduras ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño el 31 de mayo de 1990 mediante decreto número 75-90” y fijó el diez de septiembre como día nacional del niño. Se supone que, para luchar y defender los derechos de los niños y las niñas en el país, pero a veintinueve años de esta acción, ¿cómo está la niñez en el país cinco estrellas?

Actualmente en Honduras más de 3.4 millones son menores de 18 años, a qué retos se enfrenta esta población, veamos algunos datos: la agencia de la ONU indica que el 59.8% de la niñez en Honduras está en una situación de pobreza, el 41.7% están privados del acceso a la educación, los tres departamentos con mayor porcentaje de desnutrición son Intibucá y Lempira que tenían el 48% de desnutrición crónica, mientras que La Paz, con un 39%.[1] Datos dolorosos pero reales, lo podemos ver en nuestras comunidades, barrios y colonias, cómo decir a un niño en esta situación “feliz día del niño”, cuando pasa 364 días en la calamidad y la miseria en todos los sentidos, yo creo que es darles una bofetada y una burla para ellos. «Como deseo contemplar y palpar la frase trillada en Honduras ¡felicidades niñas/os!». Que sean felices de verdad todos los días de su vida.

No es posible que, por la corrupción de los diferentes gobiernos del país, quienes se adueñan del dinero del pueblo nuestra gente muera de hambre, sin educación y por enfermedades infecciosas que con facilidad se podrían combatir; podríamos seguir agregando, la delincuencia, la mendicidad, la explotación sexual, la irresponsabilidad de padres o madres que abandonan sus hijos, la migración forzada, este es el pan de cada día de los niños y jóvenes de Honduras.

La crisis social, y política que actualmente atraviesa el país desde el golpe de estado el 28 de junio de 2009 y debido a la reelección fraudulenta del señor Juan Orlando Hernández en 2017, agrava aún más la situación de los niños y niñas, ya que no se les está formando de la mejor manera para afrontar la vida, se les roba la memoria, toda esperanza e integridad, qué sociedad tendremos en unos veinte años, si el futuro de la nación lo estamos dañando en su presente. Creo que ha llegado la hora de levantar la cabeza y defender los indefensos, de hablar por los sin vos, de hacernos cargo de la historia para ver un futuro más alentador por y para nuestros niños y niñas hondureñas.

Por: Josué Lemus Cruz cmf

05 septiembre, 2019



Escuela de Teología Pastoral UCA
Centro Bíblico Mons. Romero
Misioneros Claretianos, Usulután



20 estudiantes en el Año Cíclico


Nuestro Centro Bíblico Monseñor Romero en Usulután inició la experiencia con la ETP de la UCA el año pasado 2018. Ha tenido una acogida aceptable de las parroquias aledañas a muestra Zona misionera, camino a Puerto Parada. El 24 de agosto iniciamos el tercer Trimestre 2019. Tenemos 20 estudiantes en el año cíclico y 15 en primer año. 

15 Estudiantes en el Primer año




¿Qué son las Escuelas de Teología Pastoral (ETP)?
Son una experiencia de formación teológica y pastoral, sistemática, preferentemente para laicos y laicas con responsabilidades pastorales o de promoción social en sus comunidades.

En sintonía con el concilio Vaticano II y la Iglesia latinoamericana y salvadoreña, con una historia abonada por la riqueza del testimonio de tantos mártires, en especial de Jesuitas, junto a ellos Elba y Celina Ramos, el Departamento de Teología se compromete, a través del Proyecto ETP, a acompañar a los grupos que han asumido este proceso de reflexión teológico en perspectiva liberadora y latinoamericana.

Las escuelas están presentes en seis departamentos y en su totalidad cuentan con unos 400 estudiantes inscritos anualmente, la mayoría mujeres. Existen desde 1994, son 13 a la fecha.

Los docentes son estudiantes de las carreras de la UCA, que comparten el esfuerzo de un equipo de trabajo y la visión de la teología de la liberación. Algunos facilitadores de los cursos han cursado tres años de teología en la licenciatura en esa especialidad en la UCA.


Objetivo general
Facilitar un espacio para la formación teológica pastoral sistemática para agentes laicos de pastoral. El proyecto se inspira en la tradición de la Iglesia salvadoreña y sus mártires, en el concilio Vaticano II y en las conferencias episcopales latinoamericanas. Los graduados de las escuelas deben tener un efecto multiplicador.


Objetivos específicos
1- Ofrecer a los agentes de pastoral una formación teológico-pastoral sistemática, que fundamente su trabajo multiplicador y de servicio a la fe, en las comunidades eclesiales.

2- Fortalecer la capacidad para vivir y reflexionar la fe y la comunión eclesial, desde el sentido último del reino de Dios.

3- Preparar agentes de pastoral que incidan desde su inspiración cristiana en la construcción de una sociedad justa, de acuerdo con los valores del evangelio.

4- Contar con un espacio donde los agentes de pastoral puedan reflexionar su realidad.

 Duración de las ETP
La duración es indefinida, a determinar por el equipo local. Cada año hay relevo de participantes. Cada grupo recibe tres años de formación, pero cada año ingresan nuevas personas a comenzar el primer año. El segundo y tercer año son cíclicos con el fin de aprovechar mejor el recurso humano de los profesoras y profesores. La demanda de estas escuelas ha sido considerable en todo el país. Es el Diplomado sistemático y popular en la región, por los destinatarios (seglares), la prioridad de sectores desfavorecidos, la orientación teológica Latinoamericana y el carácter sistemático de la formación.

Plan de estudio ETP

http://www.uca.edu.sv/cmr/departamento-de-teologia/formacion/escuelasdeteologiapastoral/que-son-las-escuelas-de-teologia-pastoral/