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27 junio, 2012

Saludos a todos y todas. Un abrazo desde estas tierras Cuscatlecas.
Les compartimos nuestra última publicación de "Construyendo El Reino". Última, porque es la más reciente, y porque esta será la última con este nombre. Hemos considerado actualizar nuestra publicación acorde con la nueva situación de la comunidad formativa del teologado. ¿Cómo se va a llamar ahora? Estén pendientes.

Un abrazo cordial.

Nota: el atraso en la publicación se debió a problemas con nuestro equipo donde hacemos el montaje de la revista.




12 diciembre, 2011

Construyendo El Reino. Edición 34. Diciembre.

Presentamos la última edición del 2011 de Constuyendo el Reino. Lo hacemos poniendo la esperanza en Dios que el próximo año seguiremos compartiendo experiencias y contenidos que nos ayuden a buscar el Reino, a apoyar nuestra misión y animarnos para ser sal y luz del mundo.

Esta edición trae la colaboración de amigos como el P. Josep Giménez, SJ, de Xiomara García y Silvia Gómez. También podrás leer, ver y oír la entrevista a Emmanuel Santacruz y su testimonio motivacional sobre la esperanza, pues desde esta edición esperamos poner las entrevistas también en video. Como verás, después de esta entrada está el video. Así como la nueva sección que desde ahora queda a cargo de las Hermanas Clarisas, que desde la clausura nos estarán animando en la misión y mostrando que desde dentro del monasterio también se construye el Reino.

Les dejamos con la publicación con nuestro corazón coprometido con la misión, esperando que en el 2012 sigamos caminando juntos anunciando Buenas Noticias. Les extendemos nuestro abrazo de Navidad y esperamos que el Niño de Belén encuentre en cada uno de nuestros corazones el lugar pobre sencillo que le permita nacer en medio de nuestra realidad.


Construyendo el Reino. Edición 33. Octubre

Dedicamos esta edición a conocer aspectos de la vida y misión de San Antonio María Claret. Esperamos que el testimonio de Claret nos ayude a seguir con radicalidad a Jesús y ser sus colaboradores en la construcción del Reino.

03 octubre, 2011

Un acercamiento a la "Gracia Grande" de Claret, desde el yoga

La "gracia grande" desde el yoga




Tomado de www.lafraguacmf.org
Escrito por José Ramón Sanz Ortiz, CMF

No es fácil reinterpretar la gracia mística de Claret. En el simposio Eucaristía-Vida el claretiano José Ramón Sanz Ortiz, de la provincia de Santiago, ofreció un punto de vista al que no estamos acostumbrados en Occidente. No se trata de un estudio a fondo sino, más bien, de unas "notas para comprender la experiencia".

LA "GRACIA GRANDE"

Notas para comprender la experiencia

1. Celebramos la gracia grande de Claret. Es un hecho real que Claret vivió e interpretó eucarística y apostólicamente. ¿En qué consistió? ¿Qué significa? ¿Tiene alguna repercusión pedagógica, espiritual, carismática para la vida de los claretianos? ¿Fue un don carismático personal cuya experiencia es irrepetible, o una experiencia carismática repetible que marca un camino para quienes hemos recibido su espíritu? Aunque la mayoría de los claretianos no sabe qué hacer con esta experiencia propongo estas notas como camino de comprensión, iluminación y estudio de la experiencia eucarística de Claret.

2. El hecho narrado por Claret es el siguiente:

Aut 694: "En el día 26 de agosto de 1861, hallándome en oración en la Iglesia del Rosario, en La Granja, a las 7 de la tarde, el Señor me concedió la gracia grande de la conservación de las especies sacramentales y tener siempre, día y noche, el Santísimo Sacramento en el pecho; por lo mismo, yo siempre debo estar muy recogido y devoto interiormente; y además debo orar y hacer frente a todos los males de España, como así me lo ha dicho el Señor..."

3. La literalidad de sus palabras centra nuestra atención en el lugar físico del pecho, en la respuesta de recogimiento y devoción interior, y en el dinamismo apostólico: orar ye afrontar los males de España. Ni en la tradición de la Iglesia ni en nuestra memoria Congregacional hemos encontrado claves físicas ni mapas de interpretación para esta gracia extraordinaria, que se esconde olvidada e incomprendida en nuestra historia. Necesitamos nuevas claves hermenéuticas.

4. ¿Existe alguna hermenéutica actual capaz de hacer inteligible la experiencia eucarística de Claret? Sí, sin duda. La tradición sapiencial del yoga y de las prácticas energéticas de la medicina tradicional china permiten encontrar explicaciones y mapas comprensivos de este tipo de manifestaciones, a los que la tradición occidental cristiana no ha prestado atención. Podemos entender mejor la experiencia narrada por Claret si este dato interior, místico, es iluminado desde una perspectiva holística que incluya la realidad física, emocional, psicológica y espiritual de la gracia grande de Claret.

5. Desde la perspectiva meditativa y energética de los métodos de oriente podemos decir:

a) El ser humano es una realidad unitaria (también la antropología bíblica) constituida por las dimensiones físicas, afectivas, psicológicas, mentales y espirituales. Claret interpretó su experiencia espiritual con las categorías disponibles, sabiendo que había pasado algo, pero sin disponer de un marco comprensivo y un vocabulario explicativo de su experiencia. Por eso narra el lugar físico de la experiencia (el pecho) y los efectos físicos (sensación presente hasta la siguiente comunión). Además refiere el aspecto energético (aparición de una energía que le moviliza a la acción). Energía inagotable.

Aunque nosotros tenemos problemas para comprender su experiencia, cualquier practicante del yoga, o estudioso de la medicina tradicional china o del qigong, entiende que Claret narra una experiencia interior en el que el que la dimensión física-corporal y la espiritual-energética se manifiestan como realidad sensible (algo ha sucedido en el plexo solar), y como realidad espiritual (aumento del entusiasmo misionero), al tiempo que se acrecienta la sensación de bienestar espiritual y la invitación a estar más recogido interiormente por sentirse habitado por la Presencia de Dios en su corazón.

b) Desde esta hermenéutica de Oriente cabe decir que Claret pasa por una experiencia de apertura del centro energético del corazón (chakra del corazón, o dantian del centro según los chinos). Esta apertura del centro del corazón es un fenómeno físico, espiritual, emocional, psicológico. Se abre la puerta que libera la energía de la compasión y del amor. Sabemos por las propias palabras de Claret que recibe el poder de perdonar a sus enemigos, y que la compasión por sus prójimos le hace embarcarse con más celo todavía en el trabajo misionero incansable para lograr la salvación de todos.

c) Quien pasa por la experiencia narrada por Claret es capaz de abrirse a Dios, al Infinito, al Todo, al Ser, o a la divinidad. Es una experiencia inmediata, primera. El resultado de esa experiencia es la purificación de sentimientos y hábitos no acomodados al amor, y el sentirse habitado por la Presencia Santa de Dios. Dios y su presencia se manifiesta como compasión y amor incondicional. Físicamente esta experiencia espiritual se siente como dolor en el pecho, sensación de ensanchamiento, expansión, liberación, ligereza, o movimientos energéticos en la columna. Es tan fuerte la atracción que ejerce que es difícil alejarse de ella. Emocionalmente suele narrarse como la liberación del amor y el descubrimiento del sentirse habitados (conciencia de ser templo del Espíritu o Cristo viviendo dentro del corazón en términos paulinos). Los fenómenos físicos, aunque no son imprescindibles en la experiencia espiritual, son signo de una nueva conciencia y de un despertar espiritual. Este despertar a Dios revela la perfecta unión de cielo y tierra.

6. Interpretar de este modo la experiencia de Claret permite recuperar este hecho como una experiencia central para la vivencia de la espiritualidad del Corazón. Claret se sintió permanente habitado desde la experiencia de la gracia grande. Esta experiencia interior convierte la corporalidad de Claret en cuerpo eucarístico, en presencia eucarística, en comunión con todos los seres. De esta comunión nace la compasión. La práctica espiritual se convierte en camino que puede desembocar en un proceso de transformación total (físico, emocional, psico-afectivo). Esta interpretación nos permite afirmar que en contacto con Dios, fuente de amor, nuestra respuesta es dejarnos habitar por Dios para transformarlo todo con el fuego del Amor hecho servicio. Así sólo hay un mutuo fluir de Dios a la realidad. No hay separación de contemplación y acción.

7. Creo que los hermanos de oriente, cercanos a la tradición del kundalini yoga, o a la medicina tradicional china, pueden ayudar a toda la Congregación a profundizar en esta "gracia grande" con nuevos estudios sobre la realidad física narrada por Claret a la luz de sus tradiciones.

8. La "gracia grande" significa un modo de vivir en Dios y expresa la transformación de la conciencia y del cuerpo de Claret por la experiencia de la gracia. Para los claretianos es una experiencia repetible que puede darse cuando el corazón permanece abierto a Dios. Es una experiencia de Conciencia, Atención, Presencia de Dios, que fluye en el corazón como fuego de amor.

Claret recibió esta gracia grande como resultado de sus prácticas cristianas. Los claretianos podemos recibir esta gracia practicando fielmente la atención a Dios y a sus cosas, o dejando que el amor informe todo nuestro ser. Es una gracia recibida en el proceso de crecimiento espiritual y accesible cuando nosotros crecemos en el amor. Concentrados en Cristo que crece dentro no podemos vivir sino entregándonos por todos como Cristo.

Materiales para el octubre claretiano

Presentamos materiales diversos para desarrollar durante este mes de octubre, mes de las misiones y de Claret.  Iremos agregando algunos más poco a poco.

Para ver mejor cada material deben dar doble clic sobre la imagen en el cuadro y se abre al tamaño de la pantalla, pueden acercar o alejar para leer, así como decargar el archivo.  Para descargar dan doble clic sobre el ícono de impresora, los envía a la  página ISSUU, y allí le dan descargar en una cajita gris con una flecha que apunta hacia abajo o imprimir, saldrá también la opción de guardar en el equipo...

Pueden copiar los embed para postearlo en Facebook u otras aplicaciones.



Material para jóvenes de escuelas secundarias



Material para niños de primaria


Celebración de envío a la misión para Agentes de Pastoral

09 enero, 2010

ARDER EN CARIDAD

VIVIENDO NUESTRA VOCACIÓN MISIONERA EN BELICE
Por Edgardo Guzmán, cmf

Llegamos el 16 de Diciembre del año recién pasado, desde que entramos al país nos abrimos a una realidad completamente nueva para nosotros, nos comenzaron a contar que tiene 6 distritos, que el idioma oficial es el inglés, que a pesar de que no estar muy poblado hay una variedad de idiomas y culturas, como llegábamos de El Salvador nos sorprendía ver las carreteras con poco tráfico y los poblados con escasa gente. Poco a poco nos hemos ido encontrando con la gran cantidad de guatemaltecos, salvadoreños y hondureños que viven y trabajan en estas tierras.

La misión claretiana en Belice se inauguró oficialmente el 1 de septiembre del 2002, es llevada por la delegación claretiana del Reino Unido e Irlanda, nuestra casa está en la capital del distrito de Stann Creek, Dangriga (donde la mayor parte de la población son garífunas) desde aquí se atienden el resto de las comunidades, más de treinta, son comunidades muy variadas culturalmente, porque además de los garífunas en la parroquia hay también criollos, q´eqchi´, maya mopan, “hispanos” (salvadoreños, guatemaltecos, hondureños) y muchos asiáticos de la India, China, etc. Dentro de las comunidades que acompañamos se hablan seis idiomas a parte del inglés y el español, también se habla garífuna, criollo (inglés con influencia africana), q´eqchi´, maya mopán.

Además de ser una realidad tan pluri-cultural y multilingüe, nos hemos ido dando cuenta por los testimonios de la gente la realidad que viven los emigrantes venidos de nuestros países. Si bien la mayoría de las comunidades son tranquilas, sin la violencia y la delincuencia que afecta nuestra región, hay otras realidades de pobreza y marginación, sobre todo la que viven los trabajadores/as de las fincas cuyos propietarios son gente de mucho dinero que tiene mucho poder. En las comunidades garífunas hay un alto índice de personas infectadas con VIH, desde la parroquia se promueve un programa (Claret Care) que además de la consulta y pruebas gratis, le da acompañamiento a las personas infectadas y promueve la prevención. Durante estos años también se ha llevado la administración de 15 escuelas católicas que están en el distrito, con unos 200 maestros y unos 4,597 estudiantes.

El pasado 7 de enero tuvimos nuestro retiro comunitario. Centramos nuestra reflexión en torno al apartado que dedica la declaración del XXIV capítulo general, Hombres que Arden en Caridad, al llamado a trabajar apostólicamente de forma renovada. Estas son algunas de nuestras impresiones:

Abel Carbajal, cmf: Siempre que vamos a tener una experiencia de misión hay como una emoción, una expectativa de lo que puede ser la misión, eso fue lo que yo viví antes de venir aquí, no sabía nada de Belice. Al estar aquí me he preguntado cómo podemos responder desde nuestro carisma claretiano a esta realidad. Tengo claro que en la misión más que venir a hacer, de lo que se trata es de aprender. Porque van surgiendo más preguntas que respuestas, de ahí que lo importantes es lo que de evangelio podemos vivir, lo sencillo, lo que uno comparte con la gente, la confianza que tienen en nosotros eso es lo que nos compromete a ser fieles en el seguimiento de Jesús. Para mí, está siendo una experiencia positiva por que me ayuda a ir madurando en mi propia vocación. Agradezco también por la acogida de la delegación del Reino Unido e Irlanda, a ustedes.

Oscar Barrera, cmf: para mí esta experiencia está siendo muy enriquecedora. Una nueva experiencia, un nuevo lugar, es poco el tiempo que llevamos pero nos marca. Es una experiencia que nos pone retos para la vida y para las tareas apostólicas. El hecho de formar una nueva comunidad por unos días con ustedes también ha sido una experiencia enriquecedora y sobre todo el estar viviendo con la gente en medio de las fincas, gente pobre con la que me ha tocado compartir en sus pequeñas casas y me he dado cuenta de las grandes necesidades que viven, me he dicho que el evangelio de Jesús es una buena noticia que se tiene que anunciar también a ellos. Hay un grito de la gente, piden mayor presencia, más atención, más preparación. Esta experiencia me invita a mí en este último año de mi preparación inicial a preparar mi disponibilidad para colaborar con la misión. Todo esto me ha ayudado.

Carlos Menjivar, cmf: para mí, ha sido una experiencia distinta, diferente. Al compartir con la gente y ver la realidad que viven, que no es muy distinta que la que se vive en nuestras comunidades. Es una realidad de pobreza, de exclusión, la única fuente de trabajo son las fincas, donde no hay derechos laborales, los salarios son muy bajos, no hay seguro social. Se vive una situación laboral difícil y no se vislumbran nuevas oportunidades. Estar compartiendo con Doña Rosa Hernández en la aldea de Cowpen me ha servido para poder experimentar la realidad que viven los pobres, después de venir de la comodidad de nuestra casa y ahora estar compartiendo todos los espacios con esta familia me ha ayudado mucho. He aprendido bastante de doña Rosa, de su entrega, su disponibilidad, su generosidad, estoy muy contento de haber vivido esta experiencia con ella porque es una manera de revivir y de reavivar eso que nos caracteriza a nosotros como claretianos, la hospitalidad, la cercanía, el hacer sentir bien a la gente en nuestras comunidades.

Dominic Mcdonagh, cmf: Trabajar en Belice no ha sido fácil. Muchas veces no se siente el amor ni el aprecio de la gente, pero esa experiencia siento que también me ha ayudado a crecer. Tuve que sacar cuanto antes mi nacionalidad beliceña para que no me sacaran del país. Creo que nuestra evangelización ha de cambiar la realidad que vive nuestra gente como invita el capítulo general trabajar en equipo, crear redes que ayuden a cambiar la realidad.

Albin Bellorín,cmf: para mí venir a Belice ha sido una experiencia nueva personal y congregacional. Venir a esta misión es venir a otra delegación, compartir con ustedes, es una pequeña experiencia que nos va abriendo a la universalidad de la congregación y eso me enriquece tanto como persona y como claretiano. Nos hemos dado cuenta de la compleja realidad que se vive, hay mucho por hacer, en otro tiempo se ha apostado por la educación, ahora nos damos cuenta que nos basta solo con eso, hay que articular otros medios. Siento que hay que promover lo que dice Aparecida el encuentro personal con Jesús vivo. Nuestro aporte como claretianos estaría en insertarnos en esta realidad para que desde ahí podamos ir creando redes. Al venir acá nos hemos encontrado gente de nuestros países me ha surgido la pregunta ¿Cómo acompañar a estas personas que están en la diáspora? Gente que viene en busca de trabajo y se encuentra con medio muchas veces hostil, cómo la Iglesia es una luz, es un faro, un motivo de consuelo. Siento por eso que es una experiencia muy rica. En este compartir va creciendo esa inquietud de servir la disponibilidad por servir.

Manuel Sam, cmf: toda nuestra vida es siempre una experiencia de misión. Al ir caminando nos vamos encontrando con distintas experiencias. Y como decía Manuel de Jesús Tzalam, catequista asesinado en el Petén, Guatemala en plena celebración de la palabra : “Si no puedes luchar por tu hermano ¿para qué sirve tu vida?”. Nuestra vida es siempre una experiencia de misión, que se va reforzando desde la vida en comunidad lo creo porque es evangélico. El trabajo en equipo no es nada fácil, pero este último capítulo nos invita a volver a la fuente a ese Claret que arde en caridad. Esto me ha ayudado a entender que tenemos que ser misioneros que están en camino, el peligro siempre es acomodarnos, instalarnos. Esta misión de Belice no nos deja instalarnos. Al llegar aquí me preguntaba cómo entrar en este lugar, cuando visité la aldea de San Román donde se hablan tres ó cuatro idiomas, me preguntaba ¿qué idioma voy hablar? Creo que tendríamos que hablar el idioma del amor el que todos entienden.

Gerald Ezekwere, cmf: me llama la atención la diferencia que hay entre la acogida y el valor que le damos en África a la Iglesia y al servicio dentro de la Iglesia, la forma como se respeta y valora a los misioneros y a los estudiantes, se aprecia el trabajo que realizan y también se les cuida. Aquí nos encontramos que a pesar de tantos años de evangelización la gente no sabe quién es un seminarista, o nos topamos con mucha indiferencia y frialdad. Por eso, la alegría que vivimos dentro de la comunidad nos tiene que dar energía y fuerza para poder enfrentar la realidad muchas veces dura y difícil con la que nos encontramos. Lo que nos ayuda es tener una actitud positiva, los claretianos nos tendríamos que caracterizar por la alegría.

Cuando yo compartía ponía el énfasis sobre todo en lo que nos dice el número 20 de la declaración del capítulo general: “Identificar misión con tareas apostólicas es peligroso y teológicamente incorrecto. Llamados a poner la misión en el corazón y éste en la misión, hemos nacido para vivir, testimoniar y anunciar el Evangelio, no sólo para llevar adelante trabajos apostólicos, aunque éstos tienen un incalculable valor…” Lo decía porque al ver el lugar donde yo iría, donde los garífunas sólo hablan inglés y su lengua materna, lo primero por lo que me preocupé es por lo que iba a hacer; inmediatamente me di cuenta que no podría mucho, ya que apenas me puedo comunicar con ellos, pero recordé algo que me ayudó mucho cuando estuve en mi año de misión en Kuna Yala y es que la misión es más que llevar, enseñar, hacer es vivir personal y comunitariamente el evangelio de Jesús.

23 octubre, 2009

BOLETÍN 24

CLARET CENTINELA

P0r: Edgardo Guzmán, cmf

“Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel. Oirás de mi boca la palabra y les darás la alarma de mi parte” (Ez 3,17)

Al celebrar un año más la fiesta de San Antonio María Claret me he preguntado por el significado que tiene para nosotros hoy su persona, su espiritualidad, su carisma misionero. El Padre General en la carta de octubre de este año nos invita a reflexionar entorno a uno de los textos que son claves para conocer la experiencia que tuvo de Dios el P. Fundador. Este texto forma parte del relato de la vocación de Ezequiel: “Sentía la voz del Señor que me llamaba a predicar”. (cf. Aut 119 - 120).

Lo que se quiere resaltar es la figura de Ezequiel como el “profeta - centinela” que ha sido llamado por Dios, que ha comido su palabra, ha saboreado su dulzura y por eso ha intuido sus exigencias. El Padre General nos propone esta imagen del centinela para que nos ayude a descubrir las distintas dimensiones de nuestra vocación misionera y la urgencia de vivirlas generosamente. Es a lo que nos ha invitado el reciente capitulo general a asumir con alegría, audacia y creatividad nuestra identidad y compromiso misionero.

Si hoy le preguntáramos al centinela qué ve, qué escucha, que anuncia en Centroamérica. Nos diría que ve según el mas reciente informe del PNUD la región más violenta del planeta, con una tasa promedio de 33 homicidios por cada 100 mil habitantes, que triplica la media mundial… nos diría que ve en medio de tanta muerte e injusticia muchos signos de vida y esperanza, nos diría que ve muchos pueblos que son su pobreza nos dan un mayor sentido de humanización.

Escucharía el grito de dolor de cientos de guatemaltecos/as que han muerto de hambre a causa de las sequías de este año, escucharía la voz de miles de hondureños y nicaragüenses incapaces de construir la armonía tan desea y necesaria en la profunda crisis política que viven. Escucharía en estos signos de los tiempos la voz de Dios que sigue proponiendo su Reino el que nos revelo Jesús, como el camino de la verdadera plenitud humana.

Pero el centinela, como Ezequiel, como Monseñor Romero, no sólo ve y escucha; también anuncia, proclama, grita. Su palabra es profética porque denuncia, condena, llama a la conversión; su palabra consuela, abre nuevos horizontes, plantea otras alternativas para la vida; su palabra celebra que Dios camina con los pobres, que la esperanza genera entusiasmo y motiva y que el amor tiene la última palabra.

En su momento histórico y en su contexto sociocultural Claret fue un centinela, nos recuerda el P. Abella, nosotros estamos llamados a serlo hoy.



LA FRAGUA: ITINERARIO ESPIRITUAL CLARETIANO

Por: Abel Carbajal, cmf

En la actualidad nos movemos en un mundo de caducidades, prácticamente todo es moda y por tanto, todo pasará y vendrá algo nuevo. Todos estamos expuestos a caer en esta dinámica, donde existe la supremacía de lo superficial sobre lo profundo. En este sentido, estamos urgidos de una base que sostenga nuestra vida, nuestros proyectos y utopías. Específicamente el tema que nos interesa aquí sin darle más vueltas al asunto es el de la espiritualidad. Una espiritualidad que tenga una base sólida, por tanto, no puede ser cualquier cosa. Si nos asomamos al mundo de lo espiritual, no cabe duda que encontraremos un sin fin de experiencias que se les llama espiritualidad. Pues dentro de la Iglesia católica nuestra Congregación Misionera tiene su propio camino espiritual.

Pero, ¿Cuál es este camino? Pues, consiste básicamente en lo que el P. Claret llamó “La Fragua”. Esta alegoría fue la que utilizó cuando quiso explicarnos su itinerario espiritual. Nos centraremos aquí en descubrir los núcleos fundamentales que la fragua sigue como métodos para el camino y que partiendo de un punto cero son tres: Quid Prodest, Patris Mei, Caritas Christi y Spiritus Domini. Son cuatro bases netamente bíblicas, como debe ser por nuestro carisma fundamentado en la Palabra.

Comencemos pues, por el núcleo cero, el “Quid Prodest” (Mt 16, 26) “¿De qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?” Este aspecto del evangelio marcó el inicio de la vocación del P. Claret (Aut 68) Lo puso ante la encrucijada necesaria para decidir su futuro. Había triunfado en su campo de la fabricación, pero no se sentía del todo realizado; esto lo lanza a la búsqueda. Llamaremos a este encuentro de caminos: instalación-búsqueda, como ven son palabras antagónicas. Preguntémonos ahora por nuestra propia experiencia, ¿Cuál es nuestro Quid prodest? Ese que nos ha hecho optar por algo diferente a lo que hacíamos. Seguro que nos encontraremos, no con uno, sino con varios momentos en los que nos hemos planteado el problema: “de qué me vale…”

Como hemos dicho este de qué me vale, es el punto cero en la espiritualidad de la fragua. Creo que nos puede ayudar aquí la alegoría para entendernos mejor. En este sentido, el punto cero es la barra de hierro que el herrero toma como útil para realizar su obra, es el comienzo del proceso, la selección del buen hierro. Este es el inicio de una obra artesanal que deberá someterse a varias etapas necesarias para convertirse en una flecha lista para ser lanzada. En otros términos la barra, somos nosotros y el herrero es Dios que tiene un proyecto con cada uno. Fundamentalmente en esto consiste el núcleo cero, claro está que no lo podemos encasillar sólo en el ámbito vocacional, sino que es una dimensión esencialmente antropológica abarcando la totalidad del ser humano.

Pasemos ahora al núcleo primero de la fragua: el “Patris Mei” (Lc 2, 49) “¿No sabían que yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre?” Este es en el taller del herrero el momento de sumergir la barra de hierro al fuego, es el momento de dejarse ablandar, de dejarse purificar. En la herrería espiritual es el momento de la experiencia profunda del amor de Dios que nos dispone para ser forjados. En la experiencia de nuestro Fundador esto se traduce en la búsqueda de la voluntad del Padre, aspecto que imita de Jesús de Nazaret, recordemos que él quería “imitar en todo a Jesús”. Inseparable a este elemento añadía otro no menos importante y que figura en el número 2 de nuestras Constituciones cuando se habla de que el objeto de nuestra Congregación es “buscar en todo la gloria de Dios”.

Esta dimensión fundamental ha estado presente desde los orígenes de la Iglesia, recordemos al gran San Irineo cuando dijo que “la gloria de Dios es que el hombre viva y la vida del hombre es la visión de Dios”. Más actualmente el profeta Romero reformuló la frase diciendo que “la gloria de Dios es que el pobre viva”. Ante esto cabe preguntarnos, ¿Cómo estamos encarnando este aspecto en nuestra vida? ¿Estamos realmente en las cosas del Padre, en el constante fuego que nos hace dóciles?

Sin duda alguna estas cuestiones nos ponen ante una nueva encrucijada que consiste en pasar de lo superficial a lo profundo. Es obvio que vivimos en una sociedad muy superficial, de modo que el reto es ¿Cómo pasar de lo superficial a lo profundo? Ante esto se nos proponen las siguientes claves, una antropológica y la otra teologal. La antropológica es el silencio, tan necesario para cualquier persona humana y prácticamente utilizado en todas las religiones. La teologal es la oración unida a la Palabra de Dios que es como el aire que aviva el fuego de nuestra entrega. Como ven el camino aparentemente es corto: silencio-oración, pero qué difícil es dar como mínimo el primer paso en esta sociedad tan envuelta en ruidos; tanto externos como internos y hay que señalar que sin el primero no hay según, sin silencio no hay oración. Todo esto ha de hacerse en orden a buscar la voluntad del Padre. (Aut 755).

Es la hora de nuestro segundo momento al que llamamos: “Caristas Christi” (2Cor 5,14) “El amor de Cristo me apremia”. Este aspecto nos es muy conocido ya que figura en el lema episcopal del Arzobispo Claret y que el mismo explica en la Autobiografía (212) Técnicamente este sería el elemento de la “Configuración con Cristo”. En la alegoría de la fragua, es el momento del yunque y el martillo, el momento de dejarse forjar lentamente. Cabe destacar que este momento implica un desandar el camino, es decir, un retornar al fuego, porque el proceso es paso a paso y así como la barra de hierro se enfría, nosotros también perdemos el calor y necesitamos volver a la experiencia del amor misericordioso de Dios, a las cosas del Padre para poder seguir siendo moldeados.

Nuestras referencias al igual que en todos los núcleos, son siempre Jesús y Claret, así que debemos tener la mirada en ellos. La encrucijada que aquí nos surge es: egoísmo-oblatividad (amor) ¿Cómo hacer el viaje de un aspecto al otro? Pues lo más elemental es salir de nosotros mismos. Hacer aquello que no hemos programado y que nos piden y que además no siempre nos agrada, es como morir a nosotros mismos. El otro elemento del camino es aunque no lo crean la Eucaristía, no como celebración meramente ritual y de cumplimiento, sino como una fuerza dinamizadora existencial a lo que llamaríamos vivir eucarísticamente o más simplificado vivir al servicio de los demás. En este sentido hemos de revisar nuestras actitudes descubriendo cuáles son los signos que como cristianos nos hacen donarnos a los demás, saliendo de nosotros mismos.

Pasemos ahora al punto tercero y último, es la hora del vuelo, la flecha terminada ha de ser lanzada, no se ha hecho para adorno. Es el momento de la misión, de la acción del Espíritu “Spiritus Domini” (Lc 4, 16-19) “El Espíritu del Señor está sobre mí…” Si echamos un vistazo a nuestro Fundador encontraremos que se siente enviado para anunciar la Buena Noticia. Podemos decir que toda la Autobiografía está jalonada del envío misionero; sólo para citar algún ejemplo: (113, 156, 698) Claret en su afán por imitar a Jesús se siente urgido, enviado, impulsado al trabajo, a las mediaciones y a la apertura misionera.

Esto también nos coloca ante una encrucijada, el problema de cómo ir de la pasividad a la creatividad. Pues para esto se propone un camino también de dos pasos: Primero el estudio, dividido en dos aspectos básicos: el aprendizaje de contenidos arduos con método, tiempo y esfuerzo. Luego el estudio de vidas ejemplares. Estas ponen carne a los conceptos. El segundo dinamismo es sin duda la misión con el adjetivo que ahora suena tanto “compartida”, además este es un aspecto que nos impulsa a salir de nosotros mismos. Para esto nos formamos. El camino espiritual fragua, como hemos visto concluye con el envío. No hemos de olvidar que la flecha es hecha y no sabe a donde será lanzada, por tanto va donde el arquero la envía, de igual manera nosotros nos formamos con disponibilidad universal.


BREVE RESEÑA DE LA VIDA DE CLARET:

En la villa industrial de SALLENT al norte de España, en la provincia de Cataluña nace el 23 de diciembre de 1807, ANTONIO CLARET.

Es el quinto hijo de una familia de once.

Fue bautizado el 25 de diciembre del mismo año.

Los textiles se convierten en su verdadera pasión.

Un domingo, el predicador en la misa repite las palabras del evangelio:

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma?”

Llamado por el Señor ingresó en el Seminario y se ordenó sacerdote en Vich en 1835.

Recorrió incansablemente Cataluña y la Islas Canarias predicando la Palabra de Dios.

En 1849 fundó la Congregación de Misioneros Claretianos.

En Octubre del mismo año es nombrado Obispo de Cuba, y evangeliza la Isla hasta 1857. En este tiempo funda la Congregación la Religiosas Claretianas.

Habiendo sufrido un atentado contra su vida, es llamado a Madrid para ser confesor de la reina Isabel II. Predica, aprovechando los viajes reales, por toda España.

Desterrado en 1869 por la Revolución, asiste en Roma al Concilio Vaticano I.

Muere en Fontfroide (Francia) el 24 de Octubre de 1870. Hasta allí le habían seguido la calumnia y la persecución.

Hombre de profunda oración, pastor celoso, evangelizador incansable, escritor fecundo y popular.

El lema de su escudo encierra la razón de su ser en la vida: "La caridad de Cristo nos urge".

ASÍ ES CLARET

Peregrino sin miedo a los caminos,
sencillo y sin nada para andar.
Con Palabra de fuego en sus labios,
de Cristo urgido por su amor.

Así es Claret: una vida para la misión,
y su misión es que todos tengan vida,
vida plena, vida abundante
en Jesús vida abundante.

Hombre de virtud y valor probados,
llamado a convertirse en servidor.
Fiel a Dios, a su fe y a sus hermanos.
Nacido para evangelizar.

Un corazón abierto a todo el mundo
apasionado por las almas y por Dios.
De Sallent, Cuba, Madrid, al destierro,
sin que nada arredre su andar.

Manso como hierro que se forja,
directo cual saeta contra el mal.
Formado y guiado por María,
Hijo de su Inmaculado Corazón.

Julio Daniel Arváez Polanco, cmf

16 julio, 2009

160 AÑOS DE FUNDACIÓN


"HOY COMIENZA UNA GRANDE OBRA"

El día 16 de Julio de 1849, hallándonos ya reunidos, con aprobación del señor Obispo, empezamos los santos ejercicios espirituales en el Seminario nosotros solos, con todo rigor y fervor. Como cabalmente en este día 16 es la Santa Cruz y de la Virgen del Carmen, por tema de la primera plática puse aquellas palabras del salmo 22, 4: "Tu vara y tu callado me sosiegan". Aludiendo a la devoción y confianza que hemos de tener en la santa Cruz y en María Santísima; aplicando además todo el salmo a nuestro objeto. De aquellos ejercicios todos salimos muy fervorosos, resueltos y determinados a perseverar y, gracias sean dadas a dios y a María Santísima, todos han perseverado muy bien. Dos han muerto y se hallan actualmente en la gloria del cielo gozando de Dios y del premio de sus trabajos apostólicos y rogando por sus hermanos. (Autobiografia n. 490).


ENTREVISTA AL P. GENERAL JOSEPH ABELLA, CMF

¿Cómo se vive y se incultura el carisma claretiano en los diferentes lugares del mundo donde tenemos presencia?

Yo creo que lo fundamental del carisma claretiano es vivirlo todo en clave misionera. La espiritualidad y la oración en clave misionera. En la oración sentirse interpelado, llamado por Dios, sentirse enviado; en la relación con las personas tener esa capacidad de intuición para saber encontrar aquella palabra que la gente necesita, aquella actitud con la que se debe acompañar, aquella acción que está precisando para abrir nuevos horizontes en su vida. Es también esa sagacidad para saber leer los signos de las culturas y saber encontrar el camino preciso de anuncio del Evangelio en esa cultura. Es también vivir la comunidad en clave misionera como aspecto fundamental del carisma claretiano. Pero es una comunidad, que vivimos para experimentar la fraternidad y sentirnos enviados a la misión, en la comunidad retroalimentamos el espíritu misionero, de modo, que luego podamos salir enviados y compartir esa experiencia con los demás. Yo diría que lo fundamental es vivirlo todo en clave misionera.

¿Cómo prepararnos hoy para enfrentar los desafíos de nuestro mundo, concretamente de cara a la misión?

Ciertamente la oración y el estudio son dos puntos fundamentales sobre los que hemos de construir nuestra vida misionera. Una oración y un estudio profundos, serios; con una orientación misionera. Ese recoger en la oración, que no sea simplemente el proyecto misionero, digamos; la conclusión de un cálculo o un análisis que hemos hecho nosotros, sino que sea consecuencia de este análisis visto e iluminado desde la palabra de Dios, esto es lo que nos trae la oración. El estudio igual, no es simplemente para saber más, lo cual es importante; sino, es para capacitarnos, para poder dialogar más y mejor con las personas a quienes vamos a comunicar el anuncio del evangelio. Otra cosa importante es estar atentos a la realidad, las respuestas no pueden ser fáciles y ahí viene todo el tema de la inculturación que nace precisamente de una atención a la realidad. Otro aspecto muy importante es amar a la gente a la que uno ha sido enviado. Yo no entiendo a un misionero que es enviado a un sitio y está todo el día criticando a las personas con quienes está conviviendo y trabajando. El misionero es aquel que sabe ver críticamente la realidad, también la realidad de las personas, pero que sabe amarlas y de ahí nace toda esta dimensión de saber entregarse a ellas. Luego otro aspecto muy importante para la misión, es aprender a trabajar con otros, la complementariedad, que yo no lo tengo todo ni soy el superman que lo puede dar todo, a mi me toca aportar algo y a los otros también, esa complementariedad me parece importante, por decirte algunos rasgos, seguramente habrá muchos más.

Nuestra espiritualidad desde la alegoría de la Fragua. ¿Qué dinamismos hemos de potenciar para cultivar nuestra espiritualidad claretiana?

La imagen de la fragua es muy buena para expresar el proceso que vamos siguiendo para llegar a una configuración con Cristo evangelizador, que es el núcleo de la espiritualidad claretiana, el primer aspecto es el conocerse a sí mismo como una persona amada por Dios, una persona de comunidad. El segundo es abrirse al amor del padre, acoger su palabra, y el tercero el dejarnos entusiasmar por Jesús, el dejar que el Espíritu vaya transformándonos. Luego viene toda la respuesta que damos a la misión, esto es lo que ha ido configurando el camino del padre claret. Él tenía sus proyectos, su ilusión en la fabricación textil y aquella palabra “para qué sirve todo esto, si uno pierde su alma”, es lo que se repite a lo largo de la vida, es saber conocernos y dejarnos cuestionar por la Palabra que nos abre nuevos horizontes y por la fuerza del espíritu, saber lanzarnos a donde Jesús nos envía.

En este momento histórico concreto: ¿Qué significa ser claretiano hoy?

Significa ser misionero. Esto es fundamental y serlo al estilo de Claret, con creatividad y cercanía a la gente, abierto a la colaboración de los laicos, con ese tono de cordialidad y ternura que le da la dimensión cordimariana, etc. Pero ser claretiano hoy significa sobre todo estar muy atento a la realidad para ver que tipo de respuestas necesita. Ciertamente desde hace 30 años que se hizo ese proyecto global de evangelización para toda la congregación, que se llamó: “La misión del claretiano hoy”. Bueno los tiempos han cambiado y hemos de ver cómo expresar esa misionariedad en las distintas culturas y en un mundo globalizado. Yo creo que las opciones que estaban en ese documento: la evangelización misionera, la opción por los pobres, la apertura al diálogo con la cultura, una evangelización profética transformadora y multiplicadora de líderes siguen siendo válidos. Pero hay todos unos retos nuevos, que nos hacen entrar en una dinámica de diálogo distinto, el diálogo interreligioso, dialogar en comunión de vida con otras personas viven su fe desde otras creencias religiosas, será también cómo dialogar con las culturas, la tensión a saber dialogar con la cultura juvenil, con todos los problemas que tiene el mundo de la juventud. Será saber ubicarse ante un nuevo clima de violencia, cómo ir integrando estos desafíos ya que todo esto nos va a exigir una espiritualidad más profunda, dar un testimonio de comunidad mucho más vivo y buscar nuevos modos de nuestra presencia.

¿Cómo miran ustedes nuestra Iglesia Centroamérica desde otras latitudes del mundo?

Los claretianos la vemos como un lugar donde todavía existe una fuerte religiosidad popular que hay que ir acompañando para que se convierta en una confesión de fe madura de la gente, para que se convierta en fuerza de cohesión de la comunidad y para que también sea fuerza de transformación en la sociedad. Luego todo el tema de las culturas autóctonas que han sido abandonadas durante muchos años y que hay que acompañar y respetar y las que hay que demostrar un cariño especial en este momento. Todo el tema de las comunidades de base que creo que ha sido algo muy inspirador para toda la Iglesia, sobre todo esa lectura de la palabra como una característica fundamental de la Iglesia. Y todo el esfuerzo que ha hecho la Iglesia de acompañamiento a las grandes masas de pobres esas presencias significativas de la Iglesia que ha producido tantos mártires en esta Iglesia de América Latina que creo que es una Iglesia con una historia martirial reciente que es muy cuestionadora para todos, porque nos habla de la gran calidad de catequistas, obispos, sacerdotes, religiosas. En general la vemos como una Iglesia en esperanza y también como una Iglesia plural donde hay muchas tendencias y eso también es verdad, no la podemos idealizar, hay sentencias de todos los tipos, pero en definitiva una Iglesia que puede aportar a la Iglesia universal.

El P. General da un mensaje a nuestros lectores de “Construyendo el Reino”:

Ante todo gracias, por acompañarnos y por apoyarnos en este camino y por apoyarlos también a ustedes en la profundización de su propia vocación. Luego que deseamos caminar juntos con todos ellos y lo deseamos hacer desde la opción radical del seguimiento de Jesús que para nosotros en muy importante. Luego también que nos gusta gozar de su amistad como algo muy humano que ayuda a crecer a todos y que no pierdan nunca la esperanza.

03 noviembre, 2007

BOLETÍN 12

Agentes de Pastoral de la Parroquia de Jucuarán

Compartir de los alimentos
Reflexión de la Palabra y de la Realidad
Inicio del Bicentenario en la Casa del Teologado
Nuestra familia claretiana




EN ITINERANCIA MISIONERA

Por Edgardo Guzmán, cmf.

Tengo la alegría de compartir con ustedes algo sobre la experiencia de apostolado que tuvimos en días recientes en la Parroquia de San Sebastián, en Jucuarán, Usulután, al Oriente de El Salvador.

Generalmente, cada mes vamos a compartir algún taller de formación con los agentes de pastoral. Para este mes de octubre se nos pidió un taller sobre la catequesis. Con mucha ilusión nos fuimos preparando Abel y este servidor, buscando material de apoyo, escogiendo los temas, programando la dinámica a seguir, preparando hojas de oración, de cantos, etc.

Salimos para Usulután el viernes 26 de octubre. Para los que no estamos acostumbrados el viaje es largo; pero entre plática y plática el camino se hace llevadero y se disfruta. Cuando menos lo acordamos nos están diciendo que hemos llegado. Después de almorzar con mi hermano de misión y luego de esperar un poco, llega Don Boanerges, delegado del cantón la Ringlera, para llevarnos hasta el cantón de Puerto Caballo. Pronto iniciamos con él una amena conversación…

El paisaje de estos lugares es bonito, da gusto ver las milpas y frijolares, respirar el aire fresco de los verdes bosques, contemplar el imponente horizonte del mar y la bocana de los ríos. Esto es lo que nos da la bienvenida y lo que ambienta nuestra experiencia misionera.

Al llegar somos recibidos por el delegado encargado del cantón. “¡Ya llegamos Napo!” Le dije... Él y su esposa Esmeralda, nos dan posada en su casa, donde siempre la pasamos bien. Después de descansar un poco y de refrescarnos en las cristalinas aguas de una quebrada, Esmeralda nos avisa que ya esta la cena servida. En la mesa nos esperan unos frijolitos calientitos, pipianes cosidos, cuajada y unas sabrosas tortillas de maíz nuevo… de postre elote asado… ¡Qué rico!

Esto es para mí lo más original en la misión: compartir con la gente y sentarme a comer con ellos. Ya que es en estos espacios donde podemos hablar de lo que hacen, de los proyectos que tienen, de lo que está pasando en la comunidad, en fin, de sus gozos y de sus esperanzas, de sus alegrías y de sus tristezas. Y así, poco a poco, vamos entrando en confianza y le vamos dando paso a las bromas, la risa brota espontáneamente y el compartir se llena de alegría.

Comenzamos el taller, con mucha puntualidad, a las 8:00 de la mañana del sábado. Abel con la guitarra al hombro, se presentaba y comenzaba a animar el taller. Eran alrededor de 40 catequistas en su mayoría jóvenes y mujeres. Se reunieron de varios cantones. A algunas les tocó caminar hasta tres horas, ello implicaba madrugar para poder estar a tiempo.

La dinámica que seguimos en el taller fue sencilla: reflexionamos entorno a cinco temas entre el sábado y la mañana del domingo. Vimos la necesidad de renovar la catequesis, el horizonte que debe tener: el Reino; el ser catequistas y las actividades en la catequesis. Todo apuntaba a dar el paso de una catequesis tradicional, a una catequesis renovada como proceso de enseñanza en el seguimiento de Jesús.

Entre todos fuimos tomando conciencia de esto. Ya no basta una catequesis basada en la memorización de oraciones y de mandamientos. Es necesaria sobre todo una catequesis que parta de la realidad y que le enseñe a nuestros niños y niñas los valores del Reino. Todo esto lo tratamos de encarnar desde lo que viven nuestras comunidades.

Quiero resaltar un hecho que me gusto mucho en esto de las comidas. Para poder darnos de comer a todos/as, varias familias colaboraron llevando unos maíz, otros frijoles, arroz, leche, frutas, verduras. Entre todos pues se pudo reunir lo necesario para poder disfrutar de los espacios mesa compartida. Son estos gestos de acogida, de solidaridad, de alegría y de lucha que tiene nuestra gente; son estos gestos propios de los pobres, los que hacen que nuestra experiencia de misión sea una experiencia fascinante, son estos gestos los que nos humanizan.╬


INICIO DEL BICENTENARIO DE CLARET

Por Freddy Gerardo Ramírez, cmf.

Los días 23 al 25 de Octubre estuvimos celebrando con alegría un Triduo en memoria de San Antonio María Claret en el II Centenario de su nacimiento. Compartimos la celebración con nuestros vecinos del Pasaje los Almendros y con los familiares armenienses de los muchachos que se encuentran realizando sus estudios de Filosofía en la casa de formación de Managua.

Los dos primeros días nos acercamos de nuevo a la vida del Padre Claret, a sus orígenes, a su pasión por el anuncio del Reino, a sus obras evangélicas, a su recorrido misionero. Recordamos sus grandes lemas: “La caridad de Cristo nos urge”, “Válganse de todos los medios posibles”, “Buscar en todo la mayor gloria de Dios”, “Mi espíritu es para todo el mundo”.

El último día del Triduo cantábamos en el himno del Bicentenario “nos encanta la herencia claretiana”. Recogimos lo vivido en esos días en una pequeña síntesis: tenemos un gran tesoro en nuestras manos: hacer posible el Reino de Dios donde estemos presentes. Y como no puede haber fiesta sin comida, compartimos un tamalito con chocolate caliente, sintiéndonos familia misionera.


LA PALABRA DE ROMERO

“Una Iglesia que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen, no es verdadera Iglesia de Jesucristo” (Homilía 17 de febrero de 1980).


BUENAS NUEVAS

Buenas Nuevas, Buenas Nuevas,
pa’ mi pueblo el que quiera oír que oiga
y el que quiera ver que vea.
Lo que está pasando en medio
de un pueblo que empieza a despertar.
Lo que está pasando en medio de un pueblo
que empieza a caminar.

Caerán los que oprimían
la esperanza de mi pueblo.
Caerán los que comían
su pan sin haber sudado.
Caerán con la violencia
que ellos mismos han buscado
y se alzará mi pueblo
como el sol sobre el sembrado.

Ya no estés más encorvado
tu dolor se ha terminado.
Mucho tiempo has esperado
tu momento ya ha llegado.
En tu seno pueblo mío
hay un Dios que se ha escondido
y con fuerza ha levantado
tu rostro adormecido.

22 octubre, 2007

VOTOS PERPETUOS DE FREDDY RAMÍREZ

Procesión de entrada, con representantes de las comunidades

El Grupo Karao animó la Eucaristía

Inicio del Rito de Profesión

Freddy postrado durante las letanías de los Santos


Freddy emite sus votos ante el P. Rodolfo Morales, cmf.

Oración consagratoria

Entrega de la Cruz Misionera

Procesión de ofrendas

Fiesta en la casa de los Misioneros
Compañeros de la UCA presentes
Familiares y amigos/as


Don Juan de Dios Galán declamando sus poemas
Don Arnoldo Cortéz amenizando la fiesta con su voz


Abel con sus canciones latinoamericanas


LO QUE LAS CÁMARAS NO CAPTARON

Por Abel Carvajal, cmf.

Las siguientes líneas quieren recoger la celebración de los Votos Perpetuos de nuestro compañero Freddy Ramírez, que el día 20 de Octubre, en las vísperas tempranas del II Centenario del nacimiento de San Antonio María Claret, ha dado el sí radical y perenne en la entrega misionera al estilo de Claret.

“Ser sal y luz del mundo” ha sido la consigna que lo ha acompañado a lo largo de su proceso formativo iniciado en Managua hace 9 años. Era la hora del momento cumbre para el cual se ha venido preparando lenta y arduamente. El lugar de encuentro era el Templo Parroquial de Armenia, Sonsonate a las 2:00 pm. De antemano se había organizado todo, de manera que la celebración transcurriera en un ambiente de familiaridad. Hacia el medio día empezaron a llegar las primeras delegaciones de invitados y como siempre los primeros fueron los de más lejos. Desde el Oriente del país llegaron campesinos de las comunidades de la Parroquia de Jucuarán, Usulután, para compartir este momento de alegría con los Misioneros Claretianos y de manera especial con Freddy que les ha acompañado en su formación cristiana.

Minutos más tarde llegó junto al P. Jeremías, nuestro Superior Provincial, Rodolfo Morales, quien le tomaría los votos a nuestro hermano. Así se fue sumando una gran multitud hasta llenar la Iglesia Parroquial. Llegaron de todas las comunidades que acompañamos a lo largo y ancho del país, de oriente a occidente: Jucuarán y sus Cantones; Las Gradillas (un Cantón de Santa Tecla), Chilata de la Parroquia de San Julián; algunas comunidades de Armenia: Buena Vista, La Fraternidad y Las Brisas; no pudieron faltar también nuestros compañeros de la UCA.

Todo estaba listo para iniciar, el Grupo Karao con sus voces e instrumentos a tono para arrancar con el canto de entrada. Los integrantes de la procesión de entrada, laicos y clérigos, Claretianos y Diocesanos se fueron acercando al altar al ritmo del canto “Iglesia peregrina”. El presidente es nuestro Superior Provincial, concelebran los PP. Claretianos: Ismael Montero, Mauricio Borge y Juan Carlos; los dos primeros son Prefectos de Apostolado y Formación respectivamente. Acompañan también los PP. Francisco Serafín y Abel Castaneda de las Parroquias de Jucuarán y San Julián.

La celebración estuvo súper animada con los signos que dieron vida…desde un Cristo en pedazos hasta candiles que se fueron encendiendo a lo largo de la proclamación del evangelio (Lc 4,16-22) Posteriormente el candidato se puso en pie y el Superior lo llamó por su nombre; Freddy responde con firmeza “aquí estoy” y luego pide a Dios la gracia de consagrarse perpetuamente en la Congregación Claretiana para el servicio de los más excluidos de la sociedad.

Posteriormente vino la homilía cargada de recuerdos y referencias a nuestro carisma que sin duda será el pozo donde Freddy beberá para alimentar su espiritualidad. Con esto llegó también el momento de invocar a los Santos y Santas, y mientras la comunidad se hincaba devotamente, Freddy se postraba al pie del altar teniendo detrás a todo un pueblo que lo bautizará y delante a un Dios que lo levantará en los días sin luz. Con este gesto funde sus mayores anhelos deseando ardientemente vivir sus votos ante Dios y ante el pueblo. Así llegó la hora cero, la hora de pronunciar de manos del Superior la fórmula de profesión. Él se miraba firme y convencido del compromiso vitalicio que estaba adquiriendo.

Al final de la misa llegaron los abrazos y la invitación fraterna a todos los asistentes a compartir una comidita en nuestra casa. Karao trasladó sus instrumentos y con el entusiasmo que les caracteriza empezaron su concierto con “El sombrero azul”. Cantó también Don Arnoldo Cortéz; Don Juan de Dios Galán nos deleitó, por su parte, con sus poemas. Y, aunque el cielo estaba nublado y caía un poco de lluvia la gente no paró de celebrar. Al final hubo comida y horchata para todos.Así trascurrió la fiesta.

Que el espíritu que animó a nuestro Fundador anime a Freddy en esta nueva etapa de su vida. Que sus frutos sean abundantes y que la entrega sea con un claro objetivo, el de Claret: “…que Dios sea conocido, amado, alabado y servido por todas las criaturas”.

14 octubre, 2007

BOLETÍN 11

Carlos Jesús Chávez Morales, cmf

Edgardo Alfredo Guzmán Midence, cmf

Marco Antonio Rangel Guerrero, cmf

José Abel Carbajal Calles, cmf
Freddy Gerardo Ramírez Bolaños, cmf

David Hernández, cmf

Mauricio Borge, cmf

Luís Alonso Díaz García, cmf

SER CLARETIANO HOY


Queridos hermanas y hermanos, los Misioneros Claretianos estamos de fiesta. Estamos próximos a celebrar el día de nuestro Fundador, San Antonio María Claret, el 24 de Octubre. Compartimos con ustedes la alegría y el reto de ser cristianos comprometidos en la causa del Reino de Dios, como lo hicieron Claret y tantos hombres y mujeres de Dios en la historia del cristianismo. Este Boletín ha recogido los pensamientos de los hermanos de comunidad del Teologado Claretiano en Armenia, frutos de un retiro que tuvimos el pasado viernes 5 de Octubre; el tema gira en torno a qué significa ser claretianos desde la experiencia personal. Muchas gracias, como siempre, por su apoyo incondicional a este medio de comunicación.

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Carlos Jesús Chávez Morales, cmf

Centroamérica parece ser un solo país. Tenemos una misma lengua, algunas comidas y costumbres. En el fondo somos países distintos con profundas divisiones políticas y sociales; algunos países han sido marcados por la guerra, la muerte y la violencia. Existe un hilo conductor: el desempleo, la miseria, el hambre, en fin, la pobreza. Sin embargo, en esta visión que parece tan negativa encontramos esperanza. Este es el reto que encuentro como Misionero Claretiano en Centroamérica: ser portador de buenas noticias si quiero ser coherente con el Evangelio de Jesús. Eso mismo haría Claret y más.

Edgardo Alfredo Guzmán Midence, cmf

Ser claretiano es vivir todas las dimensiones de mi persona con el Espíritu que animaba a Jesús misionero itinerante del Reino, con el que Claret se sintió identificado. Y hacer de la oración y del estudio, de la escucha y el servicio, de Palabra y de la misión, de la oblatividad y la entrega, de la profecía y el compromiso, los dinamismos que me ayuden a potenciar una vida misionera con calidad, autenticidad y coherencia. Para que a nuestro servicio misionero de la Palabra tenga siempre la opción por la vida, la justicia, la cercanía, la ternura, la creatividad, el entusiasmo y la alegría.

Marco Antonio Rangel Guerrero, cmf.

Para mí ser Misionero Claretiano hoy en Centroamérica es ponerse del lado de las víctimas y en su mundo, no sólo para desearle éxitos sino para acompañarlos, corriendo su misma suerte por la salvación-liberación-victoria o la muerte, pero muerte con dignidad propia de seres humanos.

Abel Carbajal, cmf.

Ser auténticamente claretiano hoy me evoca pensar en la figura de nuestro fundador y ver, sobre todo, algunos episodios concretos de su vida en su afán porque la gloria de Dios llegara a todos. Quiero fijarme en su proyecto apostólico: él soñó con una nueva evangelización en su tiempo; para eso tenía claro que se debía partir de un análisis de la realidad y del diálogo con la cultura. Luego empezar este plan con acciones de choque, preparación de agentes de pastoral laicos y dar continuidad a los procesos. Ser claretiano hoy, según creo, es partir del primado de la realidad, conocer a fondo los desafíos de este nueva sociedad, soñar y concretizar los planes operativos que puedan responder a ella desde el carisma para el que fuimos fundados en la Iglesia. Es ante todo dejarnos tocar por la realidad en el contacto directo con los “malditos” de la sociedad y tratar de ser buena noticia para nuestros “próximos”.

Freddy Gerardo Ramírez Bolaños, cmf

Ser Claretiano en Centroamérica es vivir la vocación misionera en medio de los pobres, compartiendo sus luchas, estando atentos a los signos de vida y de muerte que experimentamos para encontrar juntos la voluntad de Dios en nuestra historia. Es ser hombres de la Palabra Viva, servidores de la Palabra profética del Reino, ofreciéndola a todas las personas por todos los medios posibles. Es ser esperanza para los que sufren, denuncia contra la injusticia, alternativa ante los caminos cerrados, corazón y ternura ante este mundo egoísta y frío, profecía en la vida de cada día. Es hacer posible el sueño de Jesús y de Claret en nuestra propia realidad humana.

David Hernández Lorenzo, cmf.

Como discípulo de Jesús, Claret nos ha dejado una rica herencia espiritual para saberse dar a la gente. Una forma concreta para responder a las situaciones de su tiempo fue el servicio de la Palabra, de todas las formas posibles. Yo, después de varios años de formación misionera, creo que ser claretiano es ser una persona entregada a través de pequeños gestos e iniciativas que puedan generar vida en el basto territorio que como Provincia misionera tenemos. Soy consciente de que hay ahora muchas formas de anunciar y testimoniar la Palabra de Dios. Nuestra realidad nos invita a ir buscando otras formas que puedan impregnar de ese gran deseo de Jesús: “Que todos tengan Vida” (Jn 10,10). Para que ese deseo se pueda concretar en las comunidades donde estamos, hay que saber estar y así poder dar una mejor respuesta a los signos los tiempos que se nos presentan.

Mauricio Borge Porras, cmf.

Es un don y una tarea continua de ser Testigo del Reino y manifestarlo con actitudes concretas de alegría y cercanía Recuerdo que un día, estando en la formación inicial, le dije a un Padre que mi gran anhelo como misionero era “hacerme pueblo” con la gente donde fuera enviado. Él me dijo que eso era muy difícil. En ese momento no comprendí porqué eso era difícil. Hoy creo que desde la realidad que vivimos en Centroamérica ese es el gran aporte misionero que puedo dar. Sigo manteniendo ese anhelo de “hacerme pueblo”, de llegar a sentir con la gente, de sentirme parte de ellos, no un extranjero. De ir aprendiendo mutuamente: ellos de mí, yo de ellos, ser uno más, dejarme evangelizar. “Hacerme pueblo” es humanizarme para poder humanizar, es confiar, es creer. Desde mi fe y mi compromiso como misionero, “hacerme pueblo” implica también un compromiso por anunciar esperanza, por defender lo que se quiere. En ese sentido, Claret para mí es ejemplo de pasión, de fuego, de amor a Dios y a su pueblo.


Luís Alonso Díaz García, cmf.

Para mi ser Misionero Claretiano hoy significa ser un compañero de camino, un mensajero de esperanza interpelado por la realidad de nuestros pueblos. Llamado a la propia conversión, a provocar un cambio, a no acomodarme, a ser un signo y a ser generoso.


NACIDO PARA EVANGELIZAR


Por Edgardo Alfredo Guzmán Midence, cmf

El próximo 21 de Octubre iniciamos oficialmente la celebración del Bicentenario del nacimiento del Padre Claret. Con mucha alegría nos unimos a esta fiesta, la cual queremos compartir con todos ustedes amigos/as hermanos/as.

El Padre General, con motivo de esta celebración, ha escrito una carta circular que ha titulado “Del recuerdo al compromiso”. Este el sentido que se le quiere dar a esta celebración congregacional: queremos volver a la figura de Claret para redescubrir en él aquellos núcleos centrales que le dieron un sentido pleno a su vida y comprometernos en la actualización de su carisma.

Recordamos, es decir, volvemos a poner en el corazón, para que se encienda de nuevo en nosotros la llama del Espíritu que animaba a nuestro fundador. Somos continuadores de una herencia joven y rica, misionera e itinerante, martirial y profética que comenzó en Claret y que se perpetua en todos los que tenemos el don y la tarea de ser claretianos.

No nos podemos quedar en el mero recuerdo, en el pasado. Recordamos viendo nuestro presente y proyectándonos para el futuro. Volvemos a Claret, a su entorno, a su contexto, a su nacimiento, a su historia, para descubrir la novedad de sus gestos y actitudes. Volvemos a su historia porque es una historia de salvación, y queremos ver qué fue lo que lo movió, qué fue lo que lo apasionó, qué es lo que le dio sentido y razón de ser a su vida misionera. Sin duda que en él encontraremos una profunda experiencia de Dios, un paso de Dios. Dicha experiencia nos ha transmitido en la autobiografía, de la que destaco la alegoría de la Fragua. En ella que se resume y se articula nuestra espiritualidad.

Heredamos una espiritualidad esencialmente misionera cuyos núcleos innegociables son: la Palabra de Dios, la Eucaristía, el Corazón de María, el Espíritu, el seguimiento del Jesús itinerante, la misión profética. Esto que fue tan central en Claret lo tiene que seguir siendo en nosotros si queremos ser fieles a la herencia que hemos recibido. En eso consiste nuestro compromiso.

Tenemos el reto de ir actualizando el carisma en las realidades concretas que nos tocan vivir hoy con fidelidad creativa. En medio de la realidad que vive nuestra gente. Una realidad marcada por la injustita, la pobreza, la muerte, la exclusión. Es esta realidad la que nos plantea serios retos y desafíos. Y donde nuestra presencia se convierte en signo profético, de vida, de esperanza, de inclusión, de humanización.

En este marco conmemorativo tenemos la oportunidad de ser testigos de la Profesión Perpetua de Freddy Ramírez, hermano muy querido en nuestra comunidad; lo acompañamos en este paso decisivo en su vida, la que quiere entregar por completo al servicio del evangelio.

Al igual que Claret, nos toca dejarnos moldear en la Fragua del Corazón de María, para que en el yunque de nuestra propia realidad y la de nuestros pueblos, nos dejemos formar por la Palabra del Dios de la vida, para ser lanzados con la fuerza del Espíritu a vivir y testimoniar con alegría la Buena Nueva del Reino, al estilo de Claret nacido para evangelizar.


LA PALABRA DE ROMERO


“Hoy he vuelto a mis orígenes… Al cenar con ustedes, he recordado el seminario menor que hice con los queridos padres claretianos. Y en este lugar hice mi primera misa en 1945. Gracias y bendición” (Diario de Romero, 3 de mayo de 1979, autógrafo que dejó en el libro de visitas cuando fue a la Casa Generalicia de los Misioneros Claretianos, en Roma).


MISIONERO CLARET


Misionero, Claret, ¿Eres tú, que nos llamas? Vuelve
siempre a enseñarnos a gritar, a gritar, a gritar,
a gritar la Palabra, a gritar la Palabra.


Nos hiciste un día tus amigos,
y seguimos tu voz de Pastor bueno.
Otra vez nos convidas a seguirte
de la cuna a la muerte misionero.
Anunciamos al aire de tu vuelo,
caminamos a zaga de tu huella;
de tu mano sembramos la Palabra,
al tenerte por luz, Padre y Profeta.


Y tu Espíritu va por todo el mundo:
ha ungido el Espíritu tus labios;
tu familia de sangre misionera
la palabra dirá siempre a tu lado.
Nos encanta la herencia claretiana,
es honra jubilar, tiempo de vida;
Claret, no callarán tantos profetas,
seguidores de ti y de María.

¿Y por qué tú abrasas cuando pasas?
¿Y por qué te haces pobre y andariego?
Es la gloria de Dios la que te quema
y partir a los pobres tu evangelio.
A tus hijos, Claret, danos tu fuego.
Que nos queme tu sueño de tal suerte,
que anunciar y contar sólo queramos
y servir la Palabra hasta la muerte.