26 marzo, 2010

CUARESMA






CON SAN ROMERO,


HACIA LA PASCUA,
CAMINEMOS



Durante este mes de marzo hemos sido testigos de las innumerables peregrinaciones de hombres y mujeres que han visitado El Salvador, en búsqueda de lugares y rostros concretos que nos hablan de la persona, vida y misión del gran pastor y mártir de la Iglesia salvadoreña Mons. Óscar Arnulfo Romero.

Podríamos comenzar por preguntarnos: ¿por qué hoy se sigue haciendo memoria de Mons. Óscar A. Romero? ¿qué nos dice su palabra, su vida y misión?...Sin duda alguna, hoy más que nunca tiene sentido seguir haciendo memoria de la vida de este gran pastor de la Iglesia Salvadoreña. Sus palabras y acciones se han quedado grabadas y se actualizan en la memoria del pueblo.

Se le recuerda porque realmente fue amigo de los más pobres, amigo de Dios; luchador incansable de la justicia social...Monseñor Romero se hizo pobre entre los más pobres. Aprendió a mirar el mundo con la mirada de los pobres…¡Qué mirada tan conflictiva!... El ser pobre entre los más pobres tenía implicaciones muy serias, le costó su propia vida, pero en fin, estaba convencido de que su vida no le pertenecía. Su existencia en la tierra le pertenecía a Dios y a su pueblo.

Cuando se está convencido de esto vivimos como hombres y mujeres resucitados, lo demás se hace secundario. No hacerlo sería traicionar el Evangelio de Jesús, a echar por la borda el mensaje liberador de Jesucristo que exclamó a viva voz en la sinagoga:

El Espíritu del Señor está sobre mí el me ha ungido para traer la Buena Nueva a los pobres para anunciar a los cautivos su libertad a los ciegos que pronto verán para despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de gracia del Señor” (Lc 4,18-19)


Por tanto, la palabra de Romero tiene actualidad en nuestros días, recordarle es como beber la sabia nueva que le da sentido a nuestro compromiso como cristianos y cristianas de hacer un mundo más justo y humano.

Hoy hay mucho que hacer. Que san Romero de América nos ayude a profundizar nuestro ser de cristianos.



VIVAMOS LA CUARESMA 2010


EN CAMINO

Cuaresma es tiempo de hacer camino. No es un tópico (algo común), ni un recurso fácil que repetimos cada año. Los Evangelios presentan a Jesús en camino a Jerusalén donde consumará la entrega de su vida. Durante cuarenta días queremos seguir sus pasos.

Cuarenta es un número redondo cargado de significado: representa el tiempo de la vida humana, sea más larga o corta, y la condición de “hombre caminante” (homo viator); y representa, además, recordando la marcha de Israel por el desierto durante cuarenta años, el tiempo de una generación.

“Somos un pueblo que camina, y juntos caminando podemos alcanzar otra ciudad que no se acaba sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad. Somos errantes peregrinos, en busca de un destino, destino de unidad. Siempre seremos caminantes…” (E. Vicente Mateu)

Tenemos compañía, tenemos guía. Queremos ponernos en camino y siguiendo a Jesús y llegar con él a la meta de la pascua. Su pascua será nuestra pascua. Pero esta cuaresma será inédita. Las fuerzas con que contamos, los paisajes que atravesamos, los compañeros que tenemos son distintos.

Si el mundo que nos rodea gira atrapado en sus propias cuaresmas, de sufrimientos en unos, de indiferencia en otros, nuestra cuaresma cristiana no puede permanecer ajena a ellas.

Pero esta cuaresma será inédita. Las fuerzas con que contamos, los paisajes que atravesamos, los compañeros que tenemos son distintos. Si el mundo que nos rodea gira atrapado en sus propias cuaresmas, de sufrimientos en unos, de indiferencia en otros, nuestra cuaresma cristiana no puede permanecer ajena a ellas.

No repetiremos gestos pasados, ni pasaremos de largo insensibles a la vida de los hombres. “danos valor para la lucha… danos la luz de tu Palabra, que guíe nuestros pasos en nuestro caminar; marcha Señor, sobre nosotros, pues sólo en tu presencia podremos alcanzar otra ciudad…” (Revista para la celebración litúrgica, Vol. 56. 2010/2)


¡¡¡NOS VEMOS EN LA PASCUA¡¡¡






MONSEÑOR ROMERO


Y


LA EVANGELIZACION INTEGRAL

Monseñor Romero en su Cuarta Carta pastoral nos regala un rico mensaje para nuestro tiempo. Uno de los puntos fundamentales es el que se refiere a que la Iglesia debe tener su propia identidad. Para ello es necesario conocer la estructura en que vive el hombre en nuestro tiempo.


En esta época histórica y en el mundo actual, Monseñor Romero, nos invita a seguir los pasos de Jesús y llenarnos del espíritu evangelizador. En él, la fe parte de una opción por la justicia y el amor, en especial de los pobres. Esta es la expresión concreta de su condición de discípulo de Jesús y anunciador del Evangelio.

La fe es, en primer lugar, insertarse desde un estilo de vida, desde un modo de ser hombre y mujer entre los seres humanos a la manera de Jesús. Se trata de ser, cada creyente, como dice Monseñor Romero, “carne de Cristo en la historia”.

Así, la misión de la Iglesia sólo será auténtica, en las diversas circunstancias de la historia, al presentar a Cristo, como voz de la Iglesia, sus manos para trabajar en la construcción del Reino en el mundo actual.

Para Monseñor, la Iglesia es todo el pueblo creyente y organizado en función de una lucha comprometida para que venga el Reino de Dios; para que se haga presente en la historia como reino de justicia y amor.
Desde la libertad del Reino de Dios; desde la libertad que da la conciencia del deber pastoral, se puede decir al poder establecido lo que está bueno y lo que está malo.

Cuando Monseñor Romero habla de una evangelización integral, está hablando de buscar que el hombre y la mujer tenga una vida digna, con lo básico para vivir bien, con fuentes de trabajo, en paz, en justicia.

Buscando esta realización de la persona y de la sociedad se comenzará a hacer presente el Reino de Dios. Hagamos presente el Reino convirtiéndonos en mejores personas y resucitando con Cristo en el día a día.
José Rodolfo Vásquez, cmf



PALABRAS DE
DON PEDRO CASALDALIGA

Celebrar un Jubileo de nuestro San Romero... es celebrar un testimonio
que nos contagia de profecía… Este Jubileo debe renovar en todos nosotros y nosotras
una esperanza, lúcida, crítica pero invencible. “Todo es gracia”, todo es Pascua, si entramos a todo riesgo en el misterio de la cena compartida, la cruz y la resurrección. En el seguimiento de Jesús, Reino adentro. Nuestra coherencia será la mejor canonización de “San Romero de América”.


(De la Carta con motivo del 30 Aniversario del Martirio de San Romero de América)





EXPERIENCIA VOCACIONAL

UN SÍ DEFINITIVO
AL SERVICIO DEL REINO

Hoy es un día muy grande, en mi vida; el Señor
me ha mostrado sus maravillas y por eso estoy alegre.

Comparto la experiencia que he vivido a lo largo de 10 años con las Religiosas de María Inmaculada, Misioneras Claretianas.
Un Sábado, 12 de septiembre de 1999, el Padre Omar Ulate, Misionero Claretiano, me dio la oportunidad de tener contacto por primera vez con las Misioneras Claretianas en San Pedro Sula, Honduras. Con ellas me sentí identificada; sus gestos, acogida, fraternidad y cercanía que me motivó para iniciar esta experiencia. Ya tenía varios años de andar en esta búsqueda. Viví mi proceso de encuentros vocacionales. Visité a las Hermanitas del Evangelio de Carlos de Foucauld y las Carmelitas Misioneras que me gustaba mucho lo que ellas realizaban. Han sido 10 años vividos y compartidos de mucha intensidad que me fueron indicando el camino por recorrer.

Aprendí a vivir y a valorar la vida de otra manera. Además, me dí cuenta que sólo compartiendo codo a codo con las hermanas descubres lo humanas y frágiles que son, eso te hace descubrir que Dios se vale de personas concretas para continuar su obra de construir el Reino.

La verdad no puedo definir el sentimiento que me embarga por dentro; sólo sé que mis hermanas de comunidad están aquí aguantando mis nervios y ansiedad. Pero lo importante y trascendental no es decir en un día concreto te entrego mi vida para siempre, sino darme cuenta que no es una respuesta por compromiso y obligación ni tampoco se culmina en un acto público; pero sí es una manera de decir y compartir con el pueblo lo que el hace en mi vida, sentir y descubrir que he sido mimada por Dios.

Agradezco a Dios por este regalo de la vocación. Pido a Mons. Romero que interceda por mí para que sea fiel y perseverante en esta respuesta definitiva. Que su sangre derramada por este pueblo sea mi inspiración en mi entrega al servicio de los demás principalmente este pueblo pobre humilde y sencillo que marcan la razón de ser de mi vida consagrada.

¡¡Infinitamente gracias!!

DINA MORALES,
MISIONERA CLARETIANA



HOMENAJE A MONSEÑOR ROMERO

Símbolo de rebeldía
fue tu manera de amar.
Serás por siempre profeta,
guía de la libertad.

En estos tiempos de Guerra,
tu valentía orientó.
La esperanza justiciera,
gritando liberación.

Monseñor vives hoy en el corazón
del pueblo que tanto te amó.
Monseñor tu verdad nos hace marchar
a la victoria final.

Hoy tus palabras sencillas,
denuncian la libertad.
Marcan con sangre al tirano,
llaman al pueblo a luchar.
No podrán callar tu ejemplo,
el imperio del dolor.
Tu sangre será la vida,
el renacer del amor.

Monseñor vives hoy en el corazón
del pueblo que tanto te amó.
Monseñor tu verdad nos hace marchar
a la victoria final.
Monseñor vives hoy en el corazón
del pueblo que tanto te amó.
Monseñor tu verdad nos hace marchar
a la victoria final.

(Grupo Fidelidad de Dios)









































25 marzo, 2010


CUARESMA






Con San Romero,


hacia la Pascua,


Caminemos.




Durante este mes de marzo hemos sido testigos de las innumerables peregrinaciones de hombres y mujeres que han visitado El Salvador, en búsqueda de lugares y rostros concretos que nos hablan de la persona, vida y misión del gran pastor y mártir de la Iglesia salvadoreña Mons. Óscar Arnulfo Romero.



Podríamos comenzar por preguntarnos: ¿por qué hoy se sigue haciendo memoria de Mons. Óscar A. Romero? ¿qué nos dice su palabra, su vida y misión?...Sin duda alguna, hoy más que nunca tiene sentido seguir haciendo memoria de la vida de este gran pastor de la Iglesia Salvadoreña. Sus palabras y acciones se han quedado grabadas y se actualizan en la memoria del pueblo.




Se le recuerda porque realmente fue amigo de los más pobres, amigo de Dios; luchador incansable de la justicia social...Monseñor Romero se hizo pobre entre los más pobres. Aprendió a mirar el mundo con la mirada de los pobres…¡Qué mirada tan conflictiva!...




El ser pobre entre los más pobres tenía implicaciones muy serias, le costó su propia vida, pero en fin, estaba convencido de que su vida no le pertenecía. Su existencia en la tierra le pertenecía a Dios y a su pueblo. Cuando se está convencido de esto vivimos como hombres y mujeres resucitados, lo demás se hace secundario.





No hacerlo sería traicionar el Evangelio de Jesús, a echar por la borda el mensaje liberador de Jesucristo que exclamó a viva voz en la sinagoga:



“El Espíritu del Señor está sobre mí el me ha ungido para traer la Buena Nueva a los pobres para anunciar a los cautivos su libertad a los ciegos que pronto verán para despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de gracia del Señor” (Lc 4,18-19)





Por tanto, la palabra de Romero tiene actualidad en nuestros días, recordarle es como beber la sabia nueva que le da sentido a nuestro compromiso como cristianos y cristianas de hacer un mundo más justo y humano.



Hoy hay mucho que hacer, que san Romero de América nos ayude a profundizar nuestro ser de cristianos.









VIVAMOS


LA CUARESMA 2010








EN CAMINO





Cuaresma es tiempo de hacer camino. No es un tópico (algo común), ni un recurso fácil que repetimos cada año. Los Evangelios presentan a Jesús en camino a Jerusalén donde consumará la entrega de su vida. Durante cuarenta días queremos seguir sus pasos.




Cuarenta es un número redondo cargado de significado: representa el tiempo de la vida humana, sea más larga o corta, y la condición de “hombre caminante” (homo viator); y representa, además, recordando la marcha de Israel por el desierto durante cuarenta años, el tiempo de una generación.



“Somos un pueblo que camina, y juntos caminando podemos alcanzar otra ciudad que no se acaba sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad. Somos errantes peregrinos, en busca de un destino, destino de unidad. Siempre seremos caminantes…” (E. Vicente Mateu)





Tenemos compañía, tenemos guía. Queremos ponernos en camino y siguiendo a Jesús y llegar con él a la meta de la pascua. Su pascua será nuestra pascua. Pero esta cuaresma será inédita. Las fuerzas con que contamos, los paisajes que atravesamos, los compañeros que tenemos son distintos.



Si el mundo que nos rodea gira atrapado en sus propias cuaresmas, de sufrimientos en unos, de indiferencia en otros, nuestra cuaresma cristiana no puede permanecer ajena a ellas.



Pero esta cuaresma será inédita. Las fuerzas con que contamos, los paisajes que atravesamos, los compañeros que tenemos son distintos. Si el mundo que nos rodea gira atrapado en sus propias cuaresmas, de sufrimientos en unos, de indiferencia en otros, nuestra cuaresma cristiana no puede permanecer ajena a ellas.







No repetiremos gestos pasados, ni pasaremos de largo insensibles a la vida de los hombres. “danos valor para la lucha… danos la luz de tu Palabra, que guíe nuestros pasos en nuestro caminar; marcha Señor, sobre nosotros, pues sólo en tu presencia podremos alcanzar otra ciudad…” (Revista para la celebración litúrgica, Vol. 56. 2010/2)

¡NOS VEMOS EN LA PASCUA…!







MONSEÑOR ROMERO




Y




LA EVANGELIZACION INTEGRAL











Monseñor Romero en su Cuarta Carta pastoral nos regala un rico mensaje para nuestro tiempo.Uno de los puntos fundamentales es el que se refiere a que la Iglesia debe tener su propia identidad. Para ello es necesario conocer la estructura en que vive el hombre en nuestro tiempo.
















En esta época histórica y en el mundo actual, Monseñor Romero, nos invita a seguir los pasos de Jesús y llenarnos del espíritu evangelizador. En él, la fe parte de una opción por la justicia y el amor, en especial de los pobres. Esta es la expresión concreta de su condición de discípulo de Jesús y anunciador del Evangelio.







La fe es, en primer lugar, insertarse desde un estilo de vida, desde un modo de ser hombre y mujer entre los seres humanos a la manera de Jesús. Se trata de ser, cada creyente, como dice Monseñor Romero, “carne de Cristo en la historia”.



Así, la misión de la Iglesia sólo será auténtica, en las diversas circunstancias de la historia, al presentar a Cristo, como voz de la Iglesia, sus manos para trabajar en la construcción del Reino en el mundo actual.





Para Monseñor, la Iglesia es todo el pueblo creyente y organizado en función de una lucha comprometida para que venga el Reino de Dios; para que se haga presente en la historia como reino de justicia y amor.





Desde la libertad del Reino de Dios; desde la libertad que da la conciencia del deber pastoral, se puede decir al poder establecido lo que está bueno y lo que está malo.



Cuando Monseñor Romero habla de una evangelización integral, está hablando de buscar que el hombre y la mujer tenga una vida digna, con lo básico para vivir bien, con fuentes de trabajo, en paz, en justicia.





Buscando esta realización de la persona y de la sociedad se comenzará a hacer presente el Reino de Dios. Hagamos presente el Reino convirtiéndonos en mejores personas y resucitando con Cristo en el día a día.

José Rodolfo Vásquez, cmf










































PALABRAS DE


DON PEDRO CASALDALIGA









Celebrar un Jubileo de nuestro San Romero... es celebrar un testimonio
que nos contagia de profecía… Este Jubileo debe renovar en todos nosotros y nosotras
una esperanza, lúcida, crítica pero invencible. “Todo es gracia”, todo es Pascua, si entramos a todo riesgo en el misterio de la cena compartida, la cruz y la resurrección. En el seguimiento de Jesús, Reino adentro. Nuestra coherencia será la mejor canonización de “San Romero de América”.


(de la carta a Mons. Romero


en el 30a. de su Martirio)















































































EXPERIENCIA VOCACIONAL









UN SÍ DEFINITIVO
AL SERVICIO DEL REINO










Hoy es un día muy grande, en mi vida; el Señor
me ha mostrado sus maravillas y por eso estoy alegre.



Comparto la experiencia que he vivido a lo largo de 10 años con las Religiosas de María Inmaculada, Misioneras Claretianas.





Un Sábado, 12 de septiembre de 1999, el Padre Omar Ulate, Misionero Claretiano, me dio la oportunidad de tener contacto por primera vez con las Misioneras Claretianas en San Pedro Sula, Honduras. Con ellas me sentí identificada; sus gestos, acogida, fraternidad y cercanía que me motivó para iniciar esta experiencia.
















Ya tenía varios años de andar en esta búsqueda. Viví mi proceso de encuentros vocacionales. Visité a las Hermanitas del Evangelio de Carlos de Foucauld y las Carmelitas Misioneras que me gustaba mucho lo que ellas realizaban. Han sido 10 años vividos y compartidos de mucha intensidad que me fueron indicando el camino por recorrer.


Aprendí a vivir y a valorar la vida de otra manera. Además, me dí cuenta que sólo compartiendo codo a codo con las hermanas descubres lo humanas y frágiles que son, eso te hace descubrir que Dios se vale de personas concretas para continuar su obra de construir el Reino.





La verdad no puedo definir el sentimiento que me embarga por dentro; sólo sé que mis hermanas de comunidad están aquí aguantando mis nervios y ansiedad. Pero lo importante y trascendental no es decir en un día concreto te entrego mi vida para siempre, sino darme cuenta que no es una respuesta por compromiso y obligación ni tampoco se culmina en un acto público; pero sí es una manera de decir y compartir con el pueblo lo que el hace en mi vida, sentir y descubrir que he sido mimada por Dios.






Agradezco a Dios por este regalo de la vocación. Pido a Mons. Romero que interceda por mí para que sea fiel y perseverante en esta respuesta definitiva. Que su sangre derramada por este pueblo sea mi inspiración en mi entrega al servicio de los demás principalmente este pueblo pobre humilde y sencillo que marcan la razón de ser de mi vida consagrada.














¡¡Infinitamente gracias!!






DINA MORALES,
MISIONERA CLARETIANA









































































HOMENAJE


A


MONSEÑOR ROMERO





Símbolo de rebeldía
fue tu manera de amar.
Serás por siempre profeta,
guía de la libertad.

En estos tiempos de Guerra,
tu valentía orientó.
La esperanza justiciera,
gritando liberación.

Monseñor vives hoy en el corazón
del pueblo que tanto te amó.
Monseñor tu verdad nos hace marchar
a la victoria final.

Hoy tus palabras sencillas,
denuncian la libertad.
Marcan con sangre al tirano,
llaman al pueblo a luchar.
No podrán callar tu ejemplo,
el imperio del dolor.
Tu sangre será la vida,
el renacer del amor.

Monseñor vives hoy en el corazón
del pueblo que tanto te amó.
Monseñor tu verdad nos hace marchar
a la victoria final.
Monseñor vives hoy en el corazón
del pueblo que tanto te amó.
Monseñor tu verdad nos hace marchar
a la victoria final.

(Grupo Fidelidad de Dios)







09 enero, 2010

ARDER EN CARIDAD

VIVIENDO NUESTRA VOCACIÓN MISIONERA EN BELICE
Por Edgardo Guzmán, cmf

Llegamos el 16 de Diciembre del año recién pasado, desde que entramos al país nos abrimos a una realidad completamente nueva para nosotros, nos comenzaron a contar que tiene 6 distritos, que el idioma oficial es el inglés, que a pesar de que no estar muy poblado hay una variedad de idiomas y culturas, como llegábamos de El Salvador nos sorprendía ver las carreteras con poco tráfico y los poblados con escasa gente. Poco a poco nos hemos ido encontrando con la gran cantidad de guatemaltecos, salvadoreños y hondureños que viven y trabajan en estas tierras.

La misión claretiana en Belice se inauguró oficialmente el 1 de septiembre del 2002, es llevada por la delegación claretiana del Reino Unido e Irlanda, nuestra casa está en la capital del distrito de Stann Creek, Dangriga (donde la mayor parte de la población son garífunas) desde aquí se atienden el resto de las comunidades, más de treinta, son comunidades muy variadas culturalmente, porque además de los garífunas en la parroquia hay también criollos, q´eqchi´, maya mopan, “hispanos” (salvadoreños, guatemaltecos, hondureños) y muchos asiáticos de la India, China, etc. Dentro de las comunidades que acompañamos se hablan seis idiomas a parte del inglés y el español, también se habla garífuna, criollo (inglés con influencia africana), q´eqchi´, maya mopán.

Además de ser una realidad tan pluri-cultural y multilingüe, nos hemos ido dando cuenta por los testimonios de la gente la realidad que viven los emigrantes venidos de nuestros países. Si bien la mayoría de las comunidades son tranquilas, sin la violencia y la delincuencia que afecta nuestra región, hay otras realidades de pobreza y marginación, sobre todo la que viven los trabajadores/as de las fincas cuyos propietarios son gente de mucho dinero que tiene mucho poder. En las comunidades garífunas hay un alto índice de personas infectadas con VIH, desde la parroquia se promueve un programa (Claret Care) que además de la consulta y pruebas gratis, le da acompañamiento a las personas infectadas y promueve la prevención. Durante estos años también se ha llevado la administración de 15 escuelas católicas que están en el distrito, con unos 200 maestros y unos 4,597 estudiantes.

El pasado 7 de enero tuvimos nuestro retiro comunitario. Centramos nuestra reflexión en torno al apartado que dedica la declaración del XXIV capítulo general, Hombres que Arden en Caridad, al llamado a trabajar apostólicamente de forma renovada. Estas son algunas de nuestras impresiones:

Abel Carbajal, cmf: Siempre que vamos a tener una experiencia de misión hay como una emoción, una expectativa de lo que puede ser la misión, eso fue lo que yo viví antes de venir aquí, no sabía nada de Belice. Al estar aquí me he preguntado cómo podemos responder desde nuestro carisma claretiano a esta realidad. Tengo claro que en la misión más que venir a hacer, de lo que se trata es de aprender. Porque van surgiendo más preguntas que respuestas, de ahí que lo importantes es lo que de evangelio podemos vivir, lo sencillo, lo que uno comparte con la gente, la confianza que tienen en nosotros eso es lo que nos compromete a ser fieles en el seguimiento de Jesús. Para mí, está siendo una experiencia positiva por que me ayuda a ir madurando en mi propia vocación. Agradezco también por la acogida de la delegación del Reino Unido e Irlanda, a ustedes.

Oscar Barrera, cmf: para mí esta experiencia está siendo muy enriquecedora. Una nueva experiencia, un nuevo lugar, es poco el tiempo que llevamos pero nos marca. Es una experiencia que nos pone retos para la vida y para las tareas apostólicas. El hecho de formar una nueva comunidad por unos días con ustedes también ha sido una experiencia enriquecedora y sobre todo el estar viviendo con la gente en medio de las fincas, gente pobre con la que me ha tocado compartir en sus pequeñas casas y me he dado cuenta de las grandes necesidades que viven, me he dicho que el evangelio de Jesús es una buena noticia que se tiene que anunciar también a ellos. Hay un grito de la gente, piden mayor presencia, más atención, más preparación. Esta experiencia me invita a mí en este último año de mi preparación inicial a preparar mi disponibilidad para colaborar con la misión. Todo esto me ha ayudado.

Carlos Menjivar, cmf: para mí, ha sido una experiencia distinta, diferente. Al compartir con la gente y ver la realidad que viven, que no es muy distinta que la que se vive en nuestras comunidades. Es una realidad de pobreza, de exclusión, la única fuente de trabajo son las fincas, donde no hay derechos laborales, los salarios son muy bajos, no hay seguro social. Se vive una situación laboral difícil y no se vislumbran nuevas oportunidades. Estar compartiendo con Doña Rosa Hernández en la aldea de Cowpen me ha servido para poder experimentar la realidad que viven los pobres, después de venir de la comodidad de nuestra casa y ahora estar compartiendo todos los espacios con esta familia me ha ayudado mucho. He aprendido bastante de doña Rosa, de su entrega, su disponibilidad, su generosidad, estoy muy contento de haber vivido esta experiencia con ella porque es una manera de revivir y de reavivar eso que nos caracteriza a nosotros como claretianos, la hospitalidad, la cercanía, el hacer sentir bien a la gente en nuestras comunidades.

Dominic Mcdonagh, cmf: Trabajar en Belice no ha sido fácil. Muchas veces no se siente el amor ni el aprecio de la gente, pero esa experiencia siento que también me ha ayudado a crecer. Tuve que sacar cuanto antes mi nacionalidad beliceña para que no me sacaran del país. Creo que nuestra evangelización ha de cambiar la realidad que vive nuestra gente como invita el capítulo general trabajar en equipo, crear redes que ayuden a cambiar la realidad.

Albin Bellorín,cmf: para mí venir a Belice ha sido una experiencia nueva personal y congregacional. Venir a esta misión es venir a otra delegación, compartir con ustedes, es una pequeña experiencia que nos va abriendo a la universalidad de la congregación y eso me enriquece tanto como persona y como claretiano. Nos hemos dado cuenta de la compleja realidad que se vive, hay mucho por hacer, en otro tiempo se ha apostado por la educación, ahora nos damos cuenta que nos basta solo con eso, hay que articular otros medios. Siento que hay que promover lo que dice Aparecida el encuentro personal con Jesús vivo. Nuestro aporte como claretianos estaría en insertarnos en esta realidad para que desde ahí podamos ir creando redes. Al venir acá nos hemos encontrado gente de nuestros países me ha surgido la pregunta ¿Cómo acompañar a estas personas que están en la diáspora? Gente que viene en busca de trabajo y se encuentra con medio muchas veces hostil, cómo la Iglesia es una luz, es un faro, un motivo de consuelo. Siento por eso que es una experiencia muy rica. En este compartir va creciendo esa inquietud de servir la disponibilidad por servir.

Manuel Sam, cmf: toda nuestra vida es siempre una experiencia de misión. Al ir caminando nos vamos encontrando con distintas experiencias. Y como decía Manuel de Jesús Tzalam, catequista asesinado en el Petén, Guatemala en plena celebración de la palabra : “Si no puedes luchar por tu hermano ¿para qué sirve tu vida?”. Nuestra vida es siempre una experiencia de misión, que se va reforzando desde la vida en comunidad lo creo porque es evangélico. El trabajo en equipo no es nada fácil, pero este último capítulo nos invita a volver a la fuente a ese Claret que arde en caridad. Esto me ha ayudado a entender que tenemos que ser misioneros que están en camino, el peligro siempre es acomodarnos, instalarnos. Esta misión de Belice no nos deja instalarnos. Al llegar aquí me preguntaba cómo entrar en este lugar, cuando visité la aldea de San Román donde se hablan tres ó cuatro idiomas, me preguntaba ¿qué idioma voy hablar? Creo que tendríamos que hablar el idioma del amor el que todos entienden.

Gerald Ezekwere, cmf: me llama la atención la diferencia que hay entre la acogida y el valor que le damos en África a la Iglesia y al servicio dentro de la Iglesia, la forma como se respeta y valora a los misioneros y a los estudiantes, se aprecia el trabajo que realizan y también se les cuida. Aquí nos encontramos que a pesar de tantos años de evangelización la gente no sabe quién es un seminarista, o nos topamos con mucha indiferencia y frialdad. Por eso, la alegría que vivimos dentro de la comunidad nos tiene que dar energía y fuerza para poder enfrentar la realidad muchas veces dura y difícil con la que nos encontramos. Lo que nos ayuda es tener una actitud positiva, los claretianos nos tendríamos que caracterizar por la alegría.

Cuando yo compartía ponía el énfasis sobre todo en lo que nos dice el número 20 de la declaración del capítulo general: “Identificar misión con tareas apostólicas es peligroso y teológicamente incorrecto. Llamados a poner la misión en el corazón y éste en la misión, hemos nacido para vivir, testimoniar y anunciar el Evangelio, no sólo para llevar adelante trabajos apostólicos, aunque éstos tienen un incalculable valor…” Lo decía porque al ver el lugar donde yo iría, donde los garífunas sólo hablan inglés y su lengua materna, lo primero por lo que me preocupé es por lo que iba a hacer; inmediatamente me di cuenta que no podría mucho, ya que apenas me puedo comunicar con ellos, pero recordé algo que me ayudó mucho cuando estuve en mi año de misión en Kuna Yala y es que la misión es más que llevar, enseñar, hacer es vivir personal y comunitariamente el evangelio de Jesús.

25 diciembre, 2009

NAVIDAD


“El verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros y hemos visto su Gloria” (Jn 1, 14)

“Ut li aatin kitz’ejwalot’k ut kxk’ojob’ li xmuheb’ aal sa’q’ayana’, ut laa’o xqaka’ya li xlog’al…” (Jn 1, 14) Q’eqchí

“Leti dimureibei, saliguati wugurime, aba labagaridun waganagua. Ariha wamaali lueirugun” (Jn 1, 14) garífuna

“And the word became flesh and lived among us, and we have seen his glory…” (Jn 1, 14)

Los misioneros Claretianos de Dangriga, Belice: Dominic Mcdonagh, Gerald Ezekwere, Manuel Samc y los estudiantes de teología de Centro América en experiencia de misión les deseamos a cada uno de ustedes feliz Navidad y un venturoso año Nuevo 2010. Al mismo tiempo nos unimos a la celebración de nuestro hermano Manuel Samc en sus XXV aniversario de vida religiosa claretiana.

A la Virgen de la Navidad.

La olvidada campana de la estrella
toca la hora del Amor, y el viento
dispersa en las tinieblas el lamento
de los cautivos y la Paz lo sella.
Porque eres Madre, siendo aún Doncella,
y el río de tu leche es ya sustento;
porque duerme el Señor bajo tu aliento,
heno de tu campiña en la gamella:
En la Noche del Tiempo renacido,
incapaz de decir tu dulce nombre
la Palabra del Padre hecha vagido;
capullo de las fajas y del sueño,
tembloroso y mortal capullo de hombre
¡nuestro hermano mayor y el más pequeño!

Pedro Casaldáliga.

02 diciembre, 2009

BOLETÍN 26

ADVIENTO


Por: Alvin Bellorín, cmf
El adviento como su nombre lo dice es un tiempo de espera pero no una espera pasiva, más allá de una simple espera. Pienso que el adviento es sobre todo un tiempo cargado de muchas posibilidades y sobre todo un tiempo que nos permite experimentar nuestra vida como un tiempo de salvación.

Al empezar este adviento creo que la mejor manera de vivirlo es ir desde ya anticipando aquello que se espera y ¿cómo? Mediante relaciones humanizadoras y de armonía con nosotros mismos, con los demás y la naturaleza, que posibiliten y den paso a aquella salvación que un día poseeremos en plenitud.

El adviento es entonces un tiempo abierto y sobre todo sorprendente y esperanzador. Una irrupción de novedad que se avecina en el presente y este tiempo debería posibilitar a cada persona de caer en la cuenta de lo que Dios va haciendo en la historia de la humanidad y en la historia personal de cada uno. Acción de Dios muchas veces misteriosa, acompañada de un silencio lleno de Palabra de Dios hecha carne y que como un eco resuena en el largo camino de la historia.

Y por último pienso que el adviento es lo más parecido a la vivencia de lo íntimo de experiencia humana: caminar, buscar y esperar. Pero no un caminar sin rumbo, sino un caminar hacia nuestra plenificación máxima. Y no buscar cualquier cosa, sino buscar aquel amor que colme la inquietud del corazón. Por tanto vivir el adviento será estar atento al tiempo que avanza y saber anticipar el futuro ya actuante cargado de salvación. Porque en definitiva el adviento puede resumirse en lo siguiente: esperamos Salvación.


VIVIR EL ADVIENTO

Por: Edgardo Guzmán, cmf

Shindy Ivellis Loza Portillo, estudiante de teología en la UCA.


El adviento es un tiempo en el que se nos invita a vivir en comunidad y fraternidad en la esperanza de poder reconocer a Dios en nuestra realidad, sólo cuando lo vivimos así es cuando podrá tener sentido.
César Serrano, San Marcos, San Salvador.

César Serrano de San Marcos, San Salvador.

En el Adviento nos tenemos que preparar, estar despiertos para ver la situación social que vivimos. Es un tiempo de esperanza que nosotros tenemos que vivir, pensando no solamente en nosotros sino en todo un pueblo, ese pueblo pobre el que tanto Jesús de Nazaret nos decía a través de sus enseñanzas, para poder salir de esta situación que estamos viviendo actualmente. Este tiempo lo tenemos que vivir pensando en el pobre, pensando en dar esa vida nueva a todos nuestros compañeros en nuestro trabajo, en nuestras familias, en el lugar de donde estemos para que lleguemos a comprender el significado que tiene que Dios se haya encarnado.

Ana Margarita Murillo, hermana de Sion, Ciudad Delgado.

Me gusta este espacio que nos da la iglesia para reflexionar. Es el momento en el que nos preparamos para recibir a Jesús que viene a nosotros, es el tiempo para revisarnos, para ver cómo andamos, porque muchas veces estamos centrados más en nosotros mismos y este tiempo se nos presenta para compartir, para alegrarnos con la familia, con los amigos. Es un tiempo de esperanza, de alegría, es un tiempo para la solidaridad.

Leonor Arévalo Romero, estudiante de teología en la UCA.

Durante el Adviento los cristianos nos preparamos para renovar el deseo de recibir a Cristo en nuestras vidas por medio de la oración, la generosidad y la caridad. ¿Pero realmente nos preparamos para recibir a Jesucristo en nuestra vida? Por lo que yo puedo percibir a mi alrededor, esta preparación es bastante pobre, pues las personas se preocupan más por prepararse para las fiestas, los regalos y por recibir a sus invitados en sus casas. Creo que si fuéramos capaces de preparar nuestro corazón y abrirlo hacia los demás y dejarnos de preocupar por lo superficial, viviríamos realmente el adviento y recibiríamos la Navidad con todo nuestro corazón y no nos importaría las fiestas, ni los regalos, porque estaríamos preparados para recibir el más grandioso regalo que se pueda recibir.

Consuelo Amaya, misionera claretiana, San José Villanueva.

No basta proclamar: "Cristo Jesús, Hijo del hombre, es nuestra esperanza. No vale decir nosotros creemos en "el Dios de la esperanza", futuro del ser humano y comprometido con su historia. La Iglesia está llamada a ser por vocación la "comunidad de la esperanza". ¿Cómo celebrar el adviento en tiempos de crisis? ¿Cómo mirar al mundo con ojos de esperanza? Todo el adviento nos invita a tener los ojos abiertos y ver lúcidamente. Señales en todos los espacios nos dice el evangelio de hoy que dará paso a una nueva era, un nuevo orden fruto de la iniciativa de Dios y de la acción de los seres humanos."Suscitaré un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra". Este es el Dios de Jesús en el que creo yo y sí estoy segura que Dios hará justicia en mi pueblo hondureño porque El nunca ha fallado a su pueblo.



NIÑA DEL SI

Todo estaba pendiente de tu boca.
Igual que si los hombres, de golpe, se sintieran
con la vida en las manos, detenida,
como un reloj callado y a la espera.
Como si Dios tuviera que esperar un permiso...

Tu palabra sería la segunda palabra
y ella recrearía el mundo estropeado
como un juguete muerto que volviera a latir súbitamente.
Tú pondrías en marcha, otra vez, la ternura.
Orilla virginal de la palabra, niña del sí preñada con el Verbo,
sin la más leve sombra de no, toda en el Día.
Dios encontraba en ti, desde el primer albor de tus latidos,
la respuesta cabal a su pregunta
sobre la Nada en flor...
Tú lo hacías dichoso desde el Tiempo.
Tu corazón se abría como una playa humilde, sin diques fabricados,
y en la arena sumisa de tu carne el mar de Dios entraba enteramente.

Niña del sí, perfecto en la alabanza como una palma de Cadés invicta;
jugoso en la alegría rebrotada, como la vid primera;
pequeño como el viento de un párpado caído, y poderoso
como el clamor del Génesis.

Niña del sí desnudo, como un tallo de lirio
bajo el filo implacable de la Gloria...
Cuanto más cerca de la Luz vivías,
más en la noche de la Fe topabas, a oscuras, con la Luz,
y más hondas raíces te arrancaba tu sí, ¡niña del sí más lleno!
Tú diste más que nadie, cuando más recibías,
infinita de seno y de esperanza.
¡Tú creíste por todos los que creen y aceptaste por todos...!
Creías con los ojos y con las manos mismas, y hasta a golpes de aliento
tropezaba tu fe con la Presencia en carne cotidiana.
Tú aceptabas a Dios en su miseria, conocida al detalle, día a día:
en las especies torpes del vagido
y en las especies del sudor cansado
y en el peso vencido de la muerte...

¡Rehén de la victoria de la Gracia, fianza de la tierra contra el Cielo,
gavilla de cordera, presentada y encinta!
Porque has dicho que sí,
Dios empieza otra vez, con tu permiso, niña del sí, María.
Las alas de Gabriel abren el arco por donde pasa entera la Gloria de Yahvé.
El arca de tu seno, de madera de cedros incorrupta, viene con el Ungido.
La Primavera acecha detrás de Nazaret, regada por el llanto,
y sobre las banderas blancas de los almendros
el trino de tu voz rompe en el júbilo, humildemente solo.


Pedro Casaldáliga, cmf


Ernesto Barrera (Neto), 28 de Noviembre de 1978

“ Neto se sentía feliz en su sacerdocio. Yo mismo lo llevé a la Parroquia de San Sebastián. Yo compartí con él algunas reuniones con los jóvenes que me preguntaban las inquietudes propias de un cristianismo en la hora actual. Yo puedo asegurar que este hombre consagrado por la ordenación sacerdotal, se mantuvo en comunión con sus hermanos sacerdotes y con su Obispo, y esto es una garantía de su ministerio auténtico, legítimo. Habrá rasgos difíciles en el sacerdocio actual, sobre todo joven, pero mientras haya sustancialmente un deseo de servicio, un deseo de poner todas sus condiciones y cualidades humanas al servicio de esa Iglesia y de ese Reino de Dios, hermanos, tengamos confianza. El hombre-sacerdote tiene que ser un hombre que trae de la eternidad un mensaje concreto para los hombres de cada tiempo.

Es ahora cuando Neto Barrera comprende que todos los esfuerzos de liberación, toda esa esperanza de un mundo mejor, aun en esta tierra, se complementan y se realizan en esa eternidad feliz. Sólo la liberación que Cristo trae de esa trascendencia da a los esfuerzos liberadores de la tierra su verdadera dimensión, su verdadero valor”.


De la homilía de Monseñor Romero en el funeral del Padre Neto y de José Isidro, Rafael Santos y Valentín, 29 de noviembre de 1978.



CORRIDO AL PADRE NETO BARRERA


Ernesto Barrera presente
Barrera de la clase obrera,
Valiente trinchera
De un pueblo consciente
Que sigue en la lucha,
Tú no estás ausente,
A la delantera
Llevas la bandera
De nuestros ideales
Tu grito se siente.

Tres militantes
Obreros contigo cayeron
Porque defendieron
La vida y la causa
De los proletarios.
Gritemos: que vivan
Nuestros compañeros
Por ser verdaderos
Revolucionarios.

El veintiocho de noviembre
Las fieras uniformadas
Quebraron sus cuerpos
Y de ellos salieron
Las nuevas semillas
Que ya están sembradas.
Veintiocho de noviembre
Ha sido la gran fecha
Vamos pa adelante
A esperar la cosecha
!Ernesto Barrera presente!

15 noviembre, 2009

BOLETÍN 25

EN PIE DE TESTIMONIO
Por: Mauricio Murillo, sj

Este año celebramos el XX aniversario de los mártires de la UCA. En Noviembre recordamos especialmente sus nombres que se juntan con otros muchos nombres, dando vida al pueblo martirial salvadoreño. El testimonio de cada una de sus vidas nos da esperanza para seguir reconociendo el reino de Dios entre nosotros, abriéndonos la posibilidad de ir construyendo una sociedad más justa, fraterna y solidaria.

Ese reino de Dios tiene rostros y nombres concretos, que lo hacen visible y posible; éste es legado de nuestros mártires. La juventud, los anhelos y ganas de vivir de Celina nos lleva a vivirlo como promesa, mientras tanto, el trabajo y fidelidad de Elba nos exhortan a vivirlo como perseverancia y compromiso, en comunión con tantos trabajadores y trabajadoras, quienes día a día, ofrendan su vida por sus familias, o por su comunidad. Nuestros compañeros jesuitas, siguen transmitiéndonos esa misma buena noticia. La cercanía y amabilidad de Amando, el atinado acompañamiento y buen consejo de Juan Ramón, la preocupación por la juventud marginada de Lolo, la compenetración con la cultura y sociedad de nuestros pueblos que asumieron Segundo y Nacho, y el compromiso valiente con la verdad y la paz de Ellacu, también nos comunican esa realidad del reino. Son valores que sus nombres y entrega nos evocan.

Celebramos la vida y entrega. Su memoria tiene que llevarnos a asumir un compromiso serio con Dios y con su proyecto de humanidad. El modo de cómo hemos de hacerlo, ha de ser fruto de nuestro constante discernimiento de los ‘signos de los tiempos’. El criterio es el servicio comprometido con los más vulnerables de nuestra sociedad. En este sentido, el huracán “Ida”, nos ha llamado la atención, forzándonos a volver nuestra mirada a la marginalidad, a los barrancos, a los albergues, a las viviendas y a los campos destruidos, a las víctimas. Hacer memoria de nuestros mártires, es también responder generosa y solidariamente ante este tipo de tragedias. Luego, es necesaria una justa indignación por la injusticia que se desvela en estas situaciones. Hacer memoria de nuestros mártires, es también libertad para denunciar, capacidad de organización, y opción por la vida. De ello nos han dado noticia.

Su memoria no pierde vigencia, sigue siendo urgente en el momento que nos está tocando vivir. Como Iglesia, sentimos que su testimonio renueva nuestro compromiso con ese Dios de la vida que nos llama a humanizarnos, superando el miedo a amar, a sentir misericordia, a ser hermano o hermana de los y las pobres.




ENTREVISTA: P. JUAN HERNÁNDEZ PICO, sj
Escritor y profesor de teología en la Universidad Cetroamericana "José Simeón Cañas"

Por: Edgardo Guzmán, cmf

¿Cuál fue la relación personal que usted tuvo con los mártires de la UCA?

Con los mártires de la UCA lo primero que todo estuve con ellos en el noviciado, juntamente con uno de ellos Amando López y que fue siempre muy amigo mío. Después, tuve ocasión de conocer muy de cerca a Ignacio Ellacuría; y a estas dos personas, a Ignacio Ellacuría y Amando López, les debo yo personalmente una atención personal, muy profunda, como amigos en momentos muy difíciles de mi vida y luego todos los demás los fui conociendo en diversas etapas de mi formación excepto a Joaquín López y López que era mucho mayor que todos ellos; a éste lo conocí ya más tarde cuando era fundador de Fe y Alegría.

Una de las cosas que siento es mucho agradecimiento por haberlos conocido, porque fueron gente que abrieron camino; cada uno en su especialidad, pero fueron grandes compañeros, hombres solidarios, fueron muy leales en su amistad y bueno, fueron, no todos ellos, pero bastantes entre ellos, fueron gente de mucho pensamiento que produjo obras que todavía tienen vigencia.

No conocí a Julia Elba, porque no viví en el teologado; en aquel tiempo yo estaba trabajando en Nicaragua, pero Julia Elba no me extraña; lo que se dice de ella por una razón y es porque he vivido en comunidades de la Compañía de Jesús en las que la señora que nos hace la cocina han sido muy importantes siempre, especialmente en Nicaragua, era una persona muy parecida a lo que dicen de Julia Elba que nos conocía sólo de vernos, que sabía cómo amanecíamos; si amanecíamos molestos, o amanecíamos deprimidos, o amanecíamos con ánimos y que nos trataba como nos trata hoy la niña Margarita en Antiguo realmente con un cariño y una percepción de cada uno de nosotros realmente impresionante.

¿Cómo tomó la noticia del asesinato de sus hermanos aquel 16 de noviembre de 1989?

Yo ya había pensado y había tenido que padecer mucho con el asesinato de Monseñor Romero y esto fue un golpe que reprodujo lo de Monseñor Romero… ¡fue muy duro! porque esta gente que los mató que ojalá que hayan pasado por un proceso de conversión y se hayan arrepentido de lo que han hecho, pero sabían muy bien, yo no creo, con perdón me cuesta contradecir a Jesús, pero creo que no es que no supieran lo que hacían. Yo creo que la presencia del mal es terrible y antes de pronunciarlos teológicamente como testigos de la fe y de la justicia, antes de eso hay que decir que fueron víctimas del mal, fueron asesinados, el asesinato es el peor crimen que puede haber en este mundo, quitar la vida, y saben lo que hacen porque asesinar es de tejas abajo interrumpir todo el bien que estas personas hubieran podido haber hecho y eso me dio muchísimo dolor.


¿Cuál es la importancia de hacer memoria y celebrar hoy a los mártires en esta coyuntura que vive El Salvador?


El Salvador como otros países nuestros en Centroamérica tiene el peligro de olvidar una lucha que durante los años setentas y ochentas el pueblo salvadoreño, una parte importante del pueblo salvadoreño, y otros pueblos centroamericanos hicieron para tratar de llamar a las puertas de la conciencia de mucha gente e instalar en estos países una vida y un sistema de vida y convivencia más digno y más igualitario. Recordar eso es muy importante para no dejar de luchar por eso porque los mártires nos piden — creo yo —, si pudiéramos tener una especie de Internet con ellos, de correo electrónico a la eternidad no nos dirían especialmente que los veneremos, sino que como dijeron los obispos guatemaltecos cuando el Papa Juan Pablo II canonizó al hermano Pedro de Betancurt en Guatemala; los obispos prepararon todo el acontecimiento refiriéndose a la parábola del samaritano y el lema de la preparación fue: “Vayan y hagan ustedes lo mismo”. Lo mismo que el Samaritano, yo creo, que recordar a los mártires es decirnos todo el tiempo vayan y hagan ustedes lo mismo que ellos hicieron, porque por desgracia la situación exige todavía mucha lucha, mucha opción por los pobres, mucha defensa de la paz y la justicia.

20 años después… ¿De qué continúan siendo testigos los mártires de la UCA?

Yo creo que continúan siendo testigos de un cristianismo que se convierte todo el tiempo a los pobres, que todo el tiempo tiene que hacer ese esfuerzo de no acomodarse a los esquemas de este mundo, de salir de las relaciones que tenemos mucho peligro de entrar en ellas: las relaciones de poder, las relaciones de riqueza. Lo que antiguamente se decía de los párrocos, de los curas de los pueblos, que jugaban los domingos después de su misa, jugaban una partida de cartas con el alcalde, el médico, el finquero, pues ¡gracias a Dios! aquí ha habido mucho cambio en ese sentido y los sacerdotes de El Salvador han sido un factor muy importante en la lucha por la justicia. Yo creo que la Iglesia, todos laicos, religiosas, religiosos, sacerdotes, todos debemos convertirnos siempre continuamente a los pobres y ese es el legado de los mártires.

¿Por qué este tema de los mártires siempre provoca incomodidad en la sociedad y en la Iglesia?

Yo creo que se debe a que hay muchos intereses creados. En palabras evangélicas es porque este mundo es un sistema organizado y tiene un príncipe, el príncipe de este mundo como dice el evangelio de Juan, que es toda una manera de mirar la vida, de valorar la vida en base al poder, en base a la riqueza, al placer y viendo a los de abajo yo tengo una frase dura: como la cloaca. Es distinto en la parábola de Batman la ciudad de arriba es la ciudad de la luz; la ciudad de abajo es la ciudad del mal. Aquí, por desgracia, no es así la cloaca es lo de abajo son los que son menos gente, son los que son despreciados y si alguno de ellos se levanta un poquito, en Guatemala lo solemos llamar “igualados” Hay unos intereses creados, intereses a nivel mundial, en el capitalismo global, intereses militares, del narcotráfico, que es la forma más desarrollada del capitalismo sin ninguna ley, donde la vida no vale nada frente al lucro. Todos esos intereses hacen que sea muy difícil, que en lo que hemos llamado el tercer mundo la gente acceda a su dignidad y por eso los mártires, que son bandera de esta lucha por la justicia y por la igualdad mayor entre la gente y por consiguiente por la paz, contra la violencia y por el diálogo, por una sociedad de diálogo son testigos molestos...

¿Qué nos dirían hoy, qué llamado nos harían, a qué nos motivarían hoy?

Nos dirían a todos, creo yo, que no perdamos la esperanza, que sepamos que estas cosas, estos cambios, toman mucho tiempo, son cuestión de generaciones. Por ejemplo, Europa más digna costó mas de ciento cincuenta años desde la revolución francesa hasta la segunda guerra mundial 150 ó 160 años, además sepamos que no se trata de esperar en la riqueza, sí en el progreso, sí en el desarrollo, sí en la tecnología que todas esas cosas son criaturas de Dios y se pueden usar bien, pero no volverlas ídolos. Nuestros mártires lucharon mucho por el verdadero Dios de Jesús, el Dios que es Dios de amor, Dios de misericordia, Dios que dice claramente: la esperanza de los pobres nunca perecerá.




MÁRTIRES DE LA UCA

La madrugada del 16 de noviembre de 1989, un destacamento de soldados salvadoreños del batallón Atlacatl entró en la Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador con la intención de matar a los jesuitas que vivían en la residencia de la Universidad, principalmente Ignacio Ellacuría, Segundo Montes e Ignacio Martín-Baró. Las órdenes militares indicaban que no podían quedar testigos y fueron asesinados tres jesuitas más - Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López - una trabajadora de la Universidad y su hija - Julia Elba y Celina Ramos -.
El asesinato de Ellacuría y de sus compañeros ya había sido anunciado. Miembros de las Fuerzas Armadas habían calificado la UCA como un “refugio de subversivos” y Ellacuría, empeñado en buscar una solución negociada a la guerra civil, se había convertido en uno de los objetivos más deseados por los militares. Cinco de los jesuitas asesinados eran españoles y, conociendo el riesgo que corrían, habrían podido regresar a su país de origen. Pero no lo hicieron.

Seis jesuitas y dos mujeres se convertían en símbolo de una multitud anónima de víctimas - 80.000 en El Salvador durante los años 80 -, y símbolo de una manera de ser Iglesia.



PADRE NUESTRO DE LOS MÁRTIRES

Padre nuestro del pobre y del marginado
Padre nuestro de mártires y torturados
.

Tu nombre es santificado en aquel que muere
al defender la vida;
tu nombre es glorificado cuando la justicia
es nuestra medida.

Tu Reino es de libertad, de fraternidad, paz y
comunión; maldita toda violencia
que devora al hombre con la represión.
Perdónanos cuando por miedo quedamos callados
delante de la muerte; Perdona y destruye
el reino de la corrupción como ley más fuerte

Hágase tu voluntad,
eres el verdadero Dios libertador.
No vamos a seguir las doctrinas amañadas
por el poder opresor.

Pedimos el pan de la vida, el pan de la esperanza,
el pan de los pobres; el pan que trae humanidad
y reconstruye al hombre en vez de cañones.

Protégenos de la maldad, de los prepotentes y
los asesinos; Dios padre revolucionario,
hermano del pobre, Dios del oprimido.

BOLETÍN 25

13 noviembre, 2009

Familia Claretiana

“SIEMPRE ESTABA CONTENTO, ALEGRE Y TENÍA PAZ CON TODOS”
(Autobiografía, 50)


Por Abel Carbajal, cmf


En la comunidad claretiana de El Salvador también hemos estado contentos y alegres al celebrar la memoria de nuestro Padre Fundador, San Antonio María Claret. No lo hemos hecho solos, la gran familia claretiana nos ha acompañado en este momento tan especial en el que renovamos con intensidad nuestra espiritualidad claretiana. La celebración tuvo lugar en la “Escuela Corazón de María” en la Parroquia del mismo nombre, en la ciudad de San Salvador. Hasta dicho lugar se acercaron nuestros familiares, amigos y personas que comparten su trabajo misionero con nosotros para participar de un encuentro con un sabor muy familiar. Llegaron de todos los puntos del país. Los invitados bailaron, cantaron, rezaron... Todos disfrutamos del talento que nos ofreció el grupo de música folklórica de la Escuela y de la música del Trío de Casa Presidencial. El esfuerzo compartido entre laicos estudiantes teólogos y los hermanos sacerdotes, hizo que la actividad se desarrollara de la mejor manera posible.

Sin embargo para nosotros misioneros claretianos, recordar a nuestro Fundador es reafirmar nuestro compromiso misionero, en concreto en esta Iglesia local. Celebrar a Claret es renovar nuestro espíritu y salir de nosotros mismos para ir al encuentro de quienes necesitan de nuestro apoyo, de una palabra cargada de esperanza en una sociedad tan abrumada por la violencia. Nosotros como discípulos de Jesús no podemos estar ciegos y sordos ante las situaciones que afectan nuestro entorno. Sin ninguna duda, Claret daría su respuesta. En este sentido nosotros estamos también invitados a comprometernos desde lo poquito que vamos realizando en el día a día por la construcción de un mundo más gusto. Esto implica el sueño de Claret: “hacer con otros”, lo cual evoca la gran familia claretiana. Una sola misión, un sólo espíritu que nos empuja a ser agentes de cambio en las distintas realidades que nos corresponde vivir.

Toda fiesta condensa tres elementos a tener en cuenta: pasado, presente y futuro. En nuestra fiesta el tiempo se detuvo. Sin embargo, viajamos un poco al pasado para hacer un repaso por la vida de nuestro Fundador resaltando los momentos más relevantes de su historia, partiendo desde su niñez hasta su canonización en 1950. La gente escuchaba con un silencio sacramental, sus miradas expresaban admiración. Este es nuestro presente la admiración por el gran misionero, al gran confesor, el gran obispo y su tremendo celo apostólico. Nuestro futuro es seguir su ejemplo, dando testimonio de entrega generosa en nuestros ambientes de trabajo misionero. La fiesta ha terminado, el tiempo sigue y nuestra vocación misionera es el mayor signo de que el espíritu de San Antonio María Claret se expidiéndose por todo el mundo como él soñaba.

Agradecemos de todo corazón a quienes asistieron a nuestra fiesta. Nuestra gratitud muy especial vaya también ha todas las personas que colaboraron con el evento. Para todos y todas un abrazo de hermanos en el carisma claretiano.

23 octubre, 2009

BOLETÍN 24

CLARET CENTINELA

P0r: Edgardo Guzmán, cmf

“Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel. Oirás de mi boca la palabra y les darás la alarma de mi parte” (Ez 3,17)

Al celebrar un año más la fiesta de San Antonio María Claret me he preguntado por el significado que tiene para nosotros hoy su persona, su espiritualidad, su carisma misionero. El Padre General en la carta de octubre de este año nos invita a reflexionar entorno a uno de los textos que son claves para conocer la experiencia que tuvo de Dios el P. Fundador. Este texto forma parte del relato de la vocación de Ezequiel: “Sentía la voz del Señor que me llamaba a predicar”. (cf. Aut 119 - 120).

Lo que se quiere resaltar es la figura de Ezequiel como el “profeta - centinela” que ha sido llamado por Dios, que ha comido su palabra, ha saboreado su dulzura y por eso ha intuido sus exigencias. El Padre General nos propone esta imagen del centinela para que nos ayude a descubrir las distintas dimensiones de nuestra vocación misionera y la urgencia de vivirlas generosamente. Es a lo que nos ha invitado el reciente capitulo general a asumir con alegría, audacia y creatividad nuestra identidad y compromiso misionero.

Si hoy le preguntáramos al centinela qué ve, qué escucha, que anuncia en Centroamérica. Nos diría que ve según el mas reciente informe del PNUD la región más violenta del planeta, con una tasa promedio de 33 homicidios por cada 100 mil habitantes, que triplica la media mundial… nos diría que ve en medio de tanta muerte e injusticia muchos signos de vida y esperanza, nos diría que ve muchos pueblos que son su pobreza nos dan un mayor sentido de humanización.

Escucharía el grito de dolor de cientos de guatemaltecos/as que han muerto de hambre a causa de las sequías de este año, escucharía la voz de miles de hondureños y nicaragüenses incapaces de construir la armonía tan desea y necesaria en la profunda crisis política que viven. Escucharía en estos signos de los tiempos la voz de Dios que sigue proponiendo su Reino el que nos revelo Jesús, como el camino de la verdadera plenitud humana.

Pero el centinela, como Ezequiel, como Monseñor Romero, no sólo ve y escucha; también anuncia, proclama, grita. Su palabra es profética porque denuncia, condena, llama a la conversión; su palabra consuela, abre nuevos horizontes, plantea otras alternativas para la vida; su palabra celebra que Dios camina con los pobres, que la esperanza genera entusiasmo y motiva y que el amor tiene la última palabra.

En su momento histórico y en su contexto sociocultural Claret fue un centinela, nos recuerda el P. Abella, nosotros estamos llamados a serlo hoy.



LA FRAGUA: ITINERARIO ESPIRITUAL CLARETIANO

Por: Abel Carbajal, cmf

En la actualidad nos movemos en un mundo de caducidades, prácticamente todo es moda y por tanto, todo pasará y vendrá algo nuevo. Todos estamos expuestos a caer en esta dinámica, donde existe la supremacía de lo superficial sobre lo profundo. En este sentido, estamos urgidos de una base que sostenga nuestra vida, nuestros proyectos y utopías. Específicamente el tema que nos interesa aquí sin darle más vueltas al asunto es el de la espiritualidad. Una espiritualidad que tenga una base sólida, por tanto, no puede ser cualquier cosa. Si nos asomamos al mundo de lo espiritual, no cabe duda que encontraremos un sin fin de experiencias que se les llama espiritualidad. Pues dentro de la Iglesia católica nuestra Congregación Misionera tiene su propio camino espiritual.

Pero, ¿Cuál es este camino? Pues, consiste básicamente en lo que el P. Claret llamó “La Fragua”. Esta alegoría fue la que utilizó cuando quiso explicarnos su itinerario espiritual. Nos centraremos aquí en descubrir los núcleos fundamentales que la fragua sigue como métodos para el camino y que partiendo de un punto cero son tres: Quid Prodest, Patris Mei, Caritas Christi y Spiritus Domini. Son cuatro bases netamente bíblicas, como debe ser por nuestro carisma fundamentado en la Palabra.

Comencemos pues, por el núcleo cero, el “Quid Prodest” (Mt 16, 26) “¿De qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?” Este aspecto del evangelio marcó el inicio de la vocación del P. Claret (Aut 68) Lo puso ante la encrucijada necesaria para decidir su futuro. Había triunfado en su campo de la fabricación, pero no se sentía del todo realizado; esto lo lanza a la búsqueda. Llamaremos a este encuentro de caminos: instalación-búsqueda, como ven son palabras antagónicas. Preguntémonos ahora por nuestra propia experiencia, ¿Cuál es nuestro Quid prodest? Ese que nos ha hecho optar por algo diferente a lo que hacíamos. Seguro que nos encontraremos, no con uno, sino con varios momentos en los que nos hemos planteado el problema: “de qué me vale…”

Como hemos dicho este de qué me vale, es el punto cero en la espiritualidad de la fragua. Creo que nos puede ayudar aquí la alegoría para entendernos mejor. En este sentido, el punto cero es la barra de hierro que el herrero toma como útil para realizar su obra, es el comienzo del proceso, la selección del buen hierro. Este es el inicio de una obra artesanal que deberá someterse a varias etapas necesarias para convertirse en una flecha lista para ser lanzada. En otros términos la barra, somos nosotros y el herrero es Dios que tiene un proyecto con cada uno. Fundamentalmente en esto consiste el núcleo cero, claro está que no lo podemos encasillar sólo en el ámbito vocacional, sino que es una dimensión esencialmente antropológica abarcando la totalidad del ser humano.

Pasemos ahora al núcleo primero de la fragua: el “Patris Mei” (Lc 2, 49) “¿No sabían que yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre?” Este es en el taller del herrero el momento de sumergir la barra de hierro al fuego, es el momento de dejarse ablandar, de dejarse purificar. En la herrería espiritual es el momento de la experiencia profunda del amor de Dios que nos dispone para ser forjados. En la experiencia de nuestro Fundador esto se traduce en la búsqueda de la voluntad del Padre, aspecto que imita de Jesús de Nazaret, recordemos que él quería “imitar en todo a Jesús”. Inseparable a este elemento añadía otro no menos importante y que figura en el número 2 de nuestras Constituciones cuando se habla de que el objeto de nuestra Congregación es “buscar en todo la gloria de Dios”.

Esta dimensión fundamental ha estado presente desde los orígenes de la Iglesia, recordemos al gran San Irineo cuando dijo que “la gloria de Dios es que el hombre viva y la vida del hombre es la visión de Dios”. Más actualmente el profeta Romero reformuló la frase diciendo que “la gloria de Dios es que el pobre viva”. Ante esto cabe preguntarnos, ¿Cómo estamos encarnando este aspecto en nuestra vida? ¿Estamos realmente en las cosas del Padre, en el constante fuego que nos hace dóciles?

Sin duda alguna estas cuestiones nos ponen ante una nueva encrucijada que consiste en pasar de lo superficial a lo profundo. Es obvio que vivimos en una sociedad muy superficial, de modo que el reto es ¿Cómo pasar de lo superficial a lo profundo? Ante esto se nos proponen las siguientes claves, una antropológica y la otra teologal. La antropológica es el silencio, tan necesario para cualquier persona humana y prácticamente utilizado en todas las religiones. La teologal es la oración unida a la Palabra de Dios que es como el aire que aviva el fuego de nuestra entrega. Como ven el camino aparentemente es corto: silencio-oración, pero qué difícil es dar como mínimo el primer paso en esta sociedad tan envuelta en ruidos; tanto externos como internos y hay que señalar que sin el primero no hay según, sin silencio no hay oración. Todo esto ha de hacerse en orden a buscar la voluntad del Padre. (Aut 755).

Es la hora de nuestro segundo momento al que llamamos: “Caristas Christi” (2Cor 5,14) “El amor de Cristo me apremia”. Este aspecto nos es muy conocido ya que figura en el lema episcopal del Arzobispo Claret y que el mismo explica en la Autobiografía (212) Técnicamente este sería el elemento de la “Configuración con Cristo”. En la alegoría de la fragua, es el momento del yunque y el martillo, el momento de dejarse forjar lentamente. Cabe destacar que este momento implica un desandar el camino, es decir, un retornar al fuego, porque el proceso es paso a paso y así como la barra de hierro se enfría, nosotros también perdemos el calor y necesitamos volver a la experiencia del amor misericordioso de Dios, a las cosas del Padre para poder seguir siendo moldeados.

Nuestras referencias al igual que en todos los núcleos, son siempre Jesús y Claret, así que debemos tener la mirada en ellos. La encrucijada que aquí nos surge es: egoísmo-oblatividad (amor) ¿Cómo hacer el viaje de un aspecto al otro? Pues lo más elemental es salir de nosotros mismos. Hacer aquello que no hemos programado y que nos piden y que además no siempre nos agrada, es como morir a nosotros mismos. El otro elemento del camino es aunque no lo crean la Eucaristía, no como celebración meramente ritual y de cumplimiento, sino como una fuerza dinamizadora existencial a lo que llamaríamos vivir eucarísticamente o más simplificado vivir al servicio de los demás. En este sentido hemos de revisar nuestras actitudes descubriendo cuáles son los signos que como cristianos nos hacen donarnos a los demás, saliendo de nosotros mismos.

Pasemos ahora al punto tercero y último, es la hora del vuelo, la flecha terminada ha de ser lanzada, no se ha hecho para adorno. Es el momento de la misión, de la acción del Espíritu “Spiritus Domini” (Lc 4, 16-19) “El Espíritu del Señor está sobre mí…” Si echamos un vistazo a nuestro Fundador encontraremos que se siente enviado para anunciar la Buena Noticia. Podemos decir que toda la Autobiografía está jalonada del envío misionero; sólo para citar algún ejemplo: (113, 156, 698) Claret en su afán por imitar a Jesús se siente urgido, enviado, impulsado al trabajo, a las mediaciones y a la apertura misionera.

Esto también nos coloca ante una encrucijada, el problema de cómo ir de la pasividad a la creatividad. Pues para esto se propone un camino también de dos pasos: Primero el estudio, dividido en dos aspectos básicos: el aprendizaje de contenidos arduos con método, tiempo y esfuerzo. Luego el estudio de vidas ejemplares. Estas ponen carne a los conceptos. El segundo dinamismo es sin duda la misión con el adjetivo que ahora suena tanto “compartida”, además este es un aspecto que nos impulsa a salir de nosotros mismos. Para esto nos formamos. El camino espiritual fragua, como hemos visto concluye con el envío. No hemos de olvidar que la flecha es hecha y no sabe a donde será lanzada, por tanto va donde el arquero la envía, de igual manera nosotros nos formamos con disponibilidad universal.


BREVE RESEÑA DE LA VIDA DE CLARET:

En la villa industrial de SALLENT al norte de España, en la provincia de Cataluña nace el 23 de diciembre de 1807, ANTONIO CLARET.

Es el quinto hijo de una familia de once.

Fue bautizado el 25 de diciembre del mismo año.

Los textiles se convierten en su verdadera pasión.

Un domingo, el predicador en la misa repite las palabras del evangelio:

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma?”

Llamado por el Señor ingresó en el Seminario y se ordenó sacerdote en Vich en 1835.

Recorrió incansablemente Cataluña y la Islas Canarias predicando la Palabra de Dios.

En 1849 fundó la Congregación de Misioneros Claretianos.

En Octubre del mismo año es nombrado Obispo de Cuba, y evangeliza la Isla hasta 1857. En este tiempo funda la Congregación la Religiosas Claretianas.

Habiendo sufrido un atentado contra su vida, es llamado a Madrid para ser confesor de la reina Isabel II. Predica, aprovechando los viajes reales, por toda España.

Desterrado en 1869 por la Revolución, asiste en Roma al Concilio Vaticano I.

Muere en Fontfroide (Francia) el 24 de Octubre de 1870. Hasta allí le habían seguido la calumnia y la persecución.

Hombre de profunda oración, pastor celoso, evangelizador incansable, escritor fecundo y popular.

El lema de su escudo encierra la razón de su ser en la vida: "La caridad de Cristo nos urge".

ASÍ ES CLARET

Peregrino sin miedo a los caminos,
sencillo y sin nada para andar.
Con Palabra de fuego en sus labios,
de Cristo urgido por su amor.

Así es Claret: una vida para la misión,
y su misión es que todos tengan vida,
vida plena, vida abundante
en Jesús vida abundante.

Hombre de virtud y valor probados,
llamado a convertirse en servidor.
Fiel a Dios, a su fe y a sus hermanos.
Nacido para evangelizar.

Un corazón abierto a todo el mundo
apasionado por las almas y por Dios.
De Sallent, Cuba, Madrid, al destierro,
sin que nada arredre su andar.

Manso como hierro que se forja,
directo cual saeta contra el mal.
Formado y guiado por María,
Hijo de su Inmaculado Corazón.

Julio Daniel Arváez Polanco, cmf