26 septiembre, 2009

BOLETÍN 23

EXPERIENCIA DE APOSTOLADO EN USULUTÁN.

Por: Abraham Ramos, cmf.

Todos los sábados salgo con mucho entusiasmo a las cinco y treinta de la mañana al apostolado, hago un recorrido de dos horas y media en el auto bus hasta llegar al Departamento de Usulután.

Luego me traslado en equipo misionero con el P. José Vidal Pérez, el P. Edy Quiroz y el estudiante Julio Arváez a los diferentes cantones, los cuales se caracterizan por ser comunidades campesinas que se dedican a la agricultura y la ganadería; y a las comunidades pesqueras y “curileras” de las islas ubicadas en la Bahía de Jiquilisco.

El servicio misionero que realizamos consiste, en primer lugar, en formar a las comunidades en el área de Biblia. Dicho servicio consiste en compartir con la gente talleres bíblicos de iniciación.

El contenido de los talleres consiste en facilitar “métodos de lectura bíblica”, o mejor dicho, “claves de interpretación bíblica”. Con lo se quiere ofrecer algunas pistas para leer la Palabra de Dios desde nuestra propia realidad y con un sentido de comunidad.

Estas claves de lectura de la Biblia ayudarán a descubrir la riqueza de la Palabra de Dios, a la vez que les permitirá desarrollar actitudes de escucha y de diálogo; elementos muy importantes para una reflexión profunda de aquello a lo que Dios nos está llamando. Al compartir este método buscamos desarrollar habilidades y destrezas para leer creativamente el texto bíblico, sacándole el mayor provecho posible.

Estos talleres bíblicos, pretenden ser un instrumento pedagógico para los diferentes agentes de pastoral: catequistas, animadores de pequeñas comunidades y delegados de la Palabra.

Como Misioneros Claretianos, queremos vivir nuestro carisma de “oyentes y servidores de la Palabra” insertos en estas comunidades campesinas y pesqueras de Usulután. Esperamos que este sea un aporte significativo para la tarea pastoral y evangelizadora de la Iglesia local para animar, profundizar y recrear una lectura viva de la Biblia.

En segundo lugar, nuestra tarea misionera consiste en crear un proceso de Pastoral Juvenil Rural. Ya que existen grupos juveniles solamente en el casco urbano, y los jóvenes de los cantones están abandonados. Estos muchachos y muchachas andan en búsqueda, y no cuentan con un espacio dedicado a ellos para encontrarse con Dios y consigo mismos.

Hemos iniciado el proceso en dos comunidades, Julio acompaña a los jóvenes del Cantón “El Botoncillo” y yo acompaño a los del Cantón “Desmontes”. La participación ha sido muy numerosa, están muy entusiasmados y lo mejor es que se van comprometiendo más en la comunidad, en servicios como el coro, lectorado y algunos que nos acompañan a visitar ancianos y enfermos.

Como misionero en formación, el acompañar estas comunidades está siendo una experiencia muy enriquecedora, ya que aparte de lo poco que he podido ir dando, ha sido mucho más lo que he ido recibiendo; siento que he aprendido mucho de esta linda gente humilde y sencilla.

SERVIDORES DE LA PALABRA

Por: Julio Arváez, cmf

Desde la Semana Santa de este año los Misioneros Claretianos hemos estado ofreciendo un servicio misionero en comunidades de la Bahía de Jiquilisco, en el departamento de Usulután. Allí colaboramos con Mns. Rodrigo Orlando Cabrera, obispo de la zona, para acompañar al clero diocesano en el esfuerzo de formación de delegados, catequistas y agentes de pastoral.

Para asumir la tarea llegaron a esta diócesis los claretianos José Vidal Pérez y Eddy Quiróz; quienes se ubicaron en el sector de Puerto Parada. Ya en la zona se vio la posibilidad de acompañar, en coordinación con los párrocos de estas áreas, las comunidades costeras de Puerto Parada, Los Desmontes, Puerto El Flor, Botoncillo, Las Conchas y 27 de Agosto, así como a la feligresía en las islas El Joval, Espíritu Santo, Corral de Mulas, Rancho Viejo y Pirraya. Estas pequeñas comunidades pertenecen a dos parroquias, las de Divino Rostro de Jesús (Puerto El Triunfo) y San Francisco de Asís (Usulután centro).

La zona se caracteriza por las labores de pesca y una fuerte actividad ganadera. Muchas de las comunidades tienen agua gracias a proyectos comunitarios. Hay una abundante niñez y juventud, la cual cuenta con centros de educación media, pero pocas oportunidades de desarrollo. Estos son sectores vulnerables a inundaciones por lluvias y a los efectos de mareas muy altas, que los han afectado con cierta frecuencia. La migración se deja sentir en muchas familias separadas, una notoria dependencia a las remesas que genera una juventud instalada pero que no necesariamente considera dejar sus tierras. Es un cantón con muchos caseríos pequeños, distantes entre sí y un transporte poco fluido. Esta es una de las dificultades para las visitas del párroco, lo cual nos ha posibilitado el acompañar estas parroquias junto a la tarea de la formación.

En las islas la necesidad de acompañamiento pastoral es mayor, pues han estado menos animadas desde que los Pasionistas dejaron la zona (año 1978 aproximadamente) y la diócesis no tuvo personal para atenderlas desde el centro de Usulután. Esta dificultad se agrava en tiempos de la Guerra, cuando estos sectores quedan aislados.

Desde estos servicios los claretianos hemos encontrado una nueva manera de apoyar a la Iglesia que peregrina en El Salvador. En este sector hemos percibido la necesidad de formar catequistas. De parte de las comunidades hay apertura e interés por vivir y celebrar la fe, aunque se congregan pocas personas. Muchos buscan acompañamiento espiritual. Es de reconocer la gran labor realizada por los “servidores” de la Renovación Carismática, que durante mucho tiempo han animado y fortalecido a las comunidades católicas de estos cantones. En todas las comunidades hay grupos de oración que junto a sus servidores han mantenido cada semana encuentros que unen a la feligresía y avivan la fe.

Ahora en las comunidades se expresa que sienten más cercanía, interés y acompañamiento por parte de su Iglesia. Se les ofrece la Eucaristía, visitas de hogares, integrarlos a los talleres de formación bíblica, trabajo con jóvenes y niños. Sentimos la necesidad de más misioneros laicos dentro de las comunidades, más visitas a las familias y una formación integral y liberadora.

En este servicio misionero nos sentimos movidos por un pueblo que ha sido luchador y ha buscado cómo remediar la pobreza y marginación que enfrentan. La formación bíblica nos permite percibir esa sed de Dios y su palabra que tiene el pueblo, y el potencial del laicado que tantas veces se desatiende por falta de promoción. Poco a poco, en nuestro proceso de identificación cordial con los hermanos y hermanas que queremos acompañar en su fe, vamos conociendo mejor las comunidades y nos dejamos interpelar por la realidad que se vive en las comunidades, vistas a la luz de la Palabra y del espíritu misionero.

¿QUÉ ES PARA USTED LA BIBLIA?

Sigfredo López, de la comunidad Los Desmontes nos dijo: “Es un libro que nos sirve para instruirnos en la vida, nos ayuda para acercarnos más a Dios, y llevar una vida espiritual, y esto es algo que nos ayuda a nosotros tanto en lo material como lo espiritual”

Rosa, de Puerto Parada, nos decía: “La Biblia es muy importante, porque nos habla de Dios desde antes que nosotros existiéramos y su mensaje nos conduce por en el bien. Personalmente me anima a llevar la Palabra de Dios a otras comunidades”.


De Rancho Viejo, Yasmina Esperanza López Membreño: “Allí está la palabra de Dios, nos enseña muchas cosas. Antes que no estudiaba la Biblia no entendía nada cuando me leían algo de la Biblia, pero ahora sé que allí está la palabra de Dios y puedes aprender mucho de ella para tu vida. Me gusta porque en la Palabra encuentro paz, tranquilidad, el consuelo de Dios, ánimo”.

Rita Chávez: Para mí la Biblia es la Palabra de Dios, lo más esencial para nuestras vidas. En la cual podemos descubrir las enseñanzas de Dios a través de la Palabra para que le conozcamos, le amemos, le sirvamos. Es allí donde está la esencia del mensaje de Dios y eso nos ayuda a poder así ir cambiando y queriéndole conocer más. Me siento ahora animada a descubrir más en la Biblia; siento que voy a prendiendo más de la Biblia, así como quien conoce a una persona, por medio de los libros que tiene y sus enseñanzas.


MEMORIA DE NUESTRO MÁRTIRES.

Alfonso Acevedo (Foncho)
12 de Septiembre de 1982

Catequista, mártir de la fe y del servicio a los desplazados de El Salvador. Agente de pastoral de 46 años, padre de ocho hijos. Asesinado de tres balazos en la cabeza, después de ser brutalmente torturado. "Foncho", como todos lo conocen, es jefe de publicidad del periódico "La Prensa Gráfica", de San Salvador. Pero, fundamentalmente, es un cristiano que hace las veces de "párroco" en San Antonio Abad, desde que la persecución a la Iglesia dejó sin sacerdote a esa populosa barriada de la capital.

Desde hace más de diez años "Foncho" es el gran servidor y animador de la comunidad: huérfanos, viudas y desplazados por la guerra constituyen su preocupación constante. Además, prepara las celebraciones litúrgicas, busca sacerdotes para presidir la eucaristía y administrar los sacramentos. Por su entrega, preparación y experiencia es el responsable del equipo de pastoral local. Y ese es su gran delito. Y como a un delincuente lo sacan de su casa, a las dos de la mañana, varios hombres uniformados, que le vendan los ojos y le amarran las manos a la espalda. Al amanecer, sus amigos encuentran su cuerpo en el otro extremo de la ciudad.

La palabra de Dios no se compra.

La Palabra de Dios no se compra,
la Palabra de Dios no se vende
la Palabra de Dios se regala
y se comparte entre la gente.

No es fruto del trabajo
del labrador explotado,
ni se cosecha en haciendas
de mayores afincados.
No es amiga de dineros,
ni de podridos impuestos,
ni de derramada sangre
para así acallar al pueblo.

Es la paz valiente armada
una lucha encarnizada
de valores y justicia,
libertad sin barricadas.
Un espejo de pobreza,
fortaleza del que fía
cuando ya faltan las fuerzas,
es la fuente de la vida.

Sufre con aquel que llora
y comparte su pobreza,
parte el pan y sacia el hambre,
siempre hay un sitio en su mesa.
Basta ya de hacer discursos
de palabras tan baratas,
es hora de abrir fronteras
y dar el paso a la esperanza.

Héctor Guzmán, cmf

BOLETÍN 23

22 agosto, 2009

BOLETÍN 22

MI EXPERIENCIA DE NOVICIADO.

Por: Julio Arváez , cfm


“…la Transfiguración no es sólo revelación de la gloria de Cristo, sino también preparación para afrontar la cruz. Ella implica un «subir al monte» y un «bajar del monte»: los discípulos que han gozado de la intimidad del Maestro, envueltos momentáneamente por el esplendor de la vida trinitaria y de la comunión de los santos, como arrebatados en el horizonte de la eternidad, vuelven de repente a la realidad cotidiana, donde no ven más que a «Jesús solo» en la humildad de la naturaleza humana, y son invitados a descender para vivir con Él las exigencias del designio de Dios y emprender con valor el camino de la cruz.” (VC 14)

Han pasado dos semanas de haber finalizado mi año de noviciado en Guatemala. Ahora en El Salvador, habiendo bajado del “Tabor”, algunos aspectos del ritmo diario como novicio han quedado finalizados, sin embargo otros siguen aún conmigo, y espero que así sea por largo tiempo.

Ciertamente el teologado difiere del noviciado. Fuera de aquella “burbuja”, en la “libertad” de espacios de esta etapa de teología, algunas cosas se ponen a prueba, sobre todo los compromisos que asumí como novicio sobre mi oración diaria, una vida más centrada en Jesús y menos dispersión en activismos. De esas experiencias, que fueron mi “transfiguración”, comparto tres que me han marcando notablemente: la vivencia de la oración, la interculturalidad y el compromiso misionero; dimensiones que empiezan a incidir notoriamente en mi actual transcurrir de vida. En este sentido:

- La oración se ha situado como un nuevo referente, una necesidad, para mi cotidianidad. El ritmo de oración del noviciado fue intenso. Muchas horas, algunas mejor vividas que otras, pero que en general significaron un renovado encuentro con el Padre-Madre de bondad, en un diálogo de vida que transforma y da fuerzas para el camino. La oración (comunitaria y personal) fue tiempo de encuentro, de escucha, de transformación y experiencia de seducción con el Dios de amor que llama, envía y conforta.

- La vivencia de la interculturalidad fue un ahondar lo vivido en los años de formación, ahora compartiendo con compañeros de culturas caribeñas. La experiencia fraterna (aún cuando fuimos sólo cuatro novicios) nos permitió vivir un acercamiento a otros contextos de fe, historia, ideologías, costumbres y proyección del carisma, e intercambiar los propios. Nos movió a dialogar ante las dificultades y a abrirnos a la intermentalidad para comprender, aceptar y respetar la manera de ser y pensar de los demás. Esto indudablemente acabó transformando la manera de verme a mí mismo y cómo reaccionar ante la realidad. La comunidad intercultural del noviciado significó para mí un crecer en cercanía, diálogo y fraternidad con los hermanos.

- El compromiso de servir en la misión de Jesús según la gracia del carisma claretiano, el cual es un don del Espíritu que nos llega mediado por la Congregación. El noviciado marcó el inicio de mi nuevo momento en la vida, un renacer en la vida religiosa para un servicio por el Reino como servidor de la Palabra, al estilo de Claret en comunidad misionera. Esta es una dimensión que se presentó en cada elemento del noviciado, y de diferentes maneras confrontaba y consolidaba mi vocación; me brindó criterios para entender y asumir este estilo de vida consagrada como camino de servicio, felicidad y fidelidad.

Todavía está ir viéndose lo que el noviciado ha sembrado en mí, pero procuraré seguir cultivando lo recibido, confiando plenamente en Dios, esperando dar buen fruto por todo lo recibido en este año de gracia.

Finalizo compartiéndoles que, tras lo vivido en este último año, se ha profundizado en mí esa figura y experiencia tan claretiana de la Fragua. Ahora entiendo mejor qué implica ser caldeado en el Corazón de María, cuál es esa saeta que el Espíritu quiere formar de mi hierro y el proceso de transformación que esto requiere. Sigo con más disponibilidad para continuar mi proceso de “golpeado” para configurarme con la persona de Jesús, ser ese sujeto idóneo puesto en las manos de María y listo para ser “lanzado” a la misión , siendo como ella: un corazón en el que encarna la Palabra de Dios. Sigo así bajando del monte con Jesús, en ese camino de entrega para el pueblo de Dios, sintiéndome acompañado por María, Claret y de la Congregación.


DE MISIÓN EN LA CEIBA, HONDURAS.


Por: Edgardo Guzmán, cmf

Por todos es conocida la difícil situación política que vive el pueblo hondureño en estos momentos, esto nos hizo replantearnos en algún momento la posibilidad de ir o no, a nuestra experiencia misionera de mitad de año que solemos tener en aquellas tierras. Con algunas dificultades con el transporte por las tomas de carreteras llegamos el día previsto con algunas horas de retraso a nuestra primera estación.

Después de una semana de ejercicios espirituales en El Horeb, La Sabana, en el municipio de San Manuel, a pocos kilómetros de San Pedro Sula, salimos para la acogedora y cálida ciudad de La Ceiba, a la recién creada Parroquia San Antonio María Claret. Al programar la misión se nos dijo que iríamos a un sector de la parroquia que no cuenta con ninguna estructura eclesial, a colonias y residencias que son nuevas donde la gente está empezando a conocerse. En principio nos resultó difícil ya que estamos más acostumbrados a realizar nuestras experiencias misioneras en zonas campesinas, indígenas, suburbanas o rurales. Sin embargo con entusiasmo emprendimos el servicio confiado en compañía de algunos laicos y laicas que conocen la zona y que sin su colaboración y amistad no hubiera sido posible las semanas de evangelización que llevamos acabo.

¿En qué consistió la misión? Fuimos distribuidos cada uno (los cinco en total) a un sector que comprendía una o más colonias y en donde nos tocaría visitar los hogares, conocer las familias católicas, detectar los líderes, motivarles a integrarse a la nueva parroquia y convocarlos para las actividades que tendríamos durante la semana: un pequeño curso bíblico, reunión de las comunidades eclesiales, finalizando cada semana con una celebración de la palabra. El objetivo además de acercarnos, compartir y conocer era el de animar a la formación de pequeñas comunidades con el propósito de que se sigan reuniendo cada semana.

En total fueron como unas 20 comunidades las que recorrimos entre todos, en donde encontramos distintas experiencias de vida y situaciones personales, familiares, sociales… en todos lados se comentaba el tema de la coyuntura nacional, había opiniones encontradas y un cierto cansancio e impotencia por no encontrar una salida justa y razonable a la situación, en algunas casas nos recibieron con los brazos abiertos y con alegría, en otros se nos atendía detrás de las puertas o ventanas a veces con un tono poco amable, cada noche al encontrarnos de nuevo en casa íbamos compartiendo lo vivido durante el día, así fuimos tejiendo nuestra experiencia.

Todas estas vivencias tienen para nosotros sobretodo un carácter formativo, más que la eficacia apostólica, lo que buscamos es aprender y dejarnos interpelar por la realidad que vive nuestra gente, al palpar las distintas situaciones de pobreza, violencia, injusticia, corrupción, etc. nos damos cuenta que nuestra respuesta misionera tiene que ser más urgente, oportuna y eficaz que provoque la construcción del Reino de Dios. Agradecemos la disponibilidad de los que nos acompañaron, la hospitalidad que tuvieron con nosotros que nos hizo sentir bien acogidos, la generosidad en tiempo y recursos, la esperanza y la fe que tienen a pesar de todo y que nos hace ver que la utopía por una vida más humana y feliz está encendida, que vale la pena esforzarse y darlo todo para no dejarla apagar y para contagiarla a los demás.

RENOVACIÓN RELIGIOSA,
MEMORIA MARTIRIAL CLARETIANA.


Por: Oscar Arnulfo B. Moreno, cmf

En Barbastro, en el mes de agosto de 1936, fueron masacrados 51 misioneros claretianos, la mayoría de ellos jóvenes, inquietos y animados por el mismo espíritu que encendió el celo apostólico de San Antonio María Claret. Sobre ellos, en el momento del suplicio, un testimonio dirá “Todos estaban tranquilos y resignados…En todos se notaba el mismo valor, el mismo entusiasmo; ninguno desfalleció ni mostró cobardía”

Reunidos casi todos los miembros de la Comunidad Claretiana de El Salvador, nos dimos cita para celebrar la memoria y para renovar nuestra disponibilidad de seguir a Jesús misionero al estilo de Claret. Con la intensión de mantener viva la memoria de nuestros hermanos mártires, este día 13 de agosto de 2009, en el Teologado claretiano de La Sultana, Antiguo Cuscatlán, 5 de nosotros hemos renovado nuestros votos religiosos.

El Padre José Sentre, nuevo superior de la comunidad, nos recibió los votos. En la homilía, nos dijo que el contenido que debe llenar nuestras vasijas es Cristo mismo. Que la experiencia de sentirnos hijos en el Hijo, solamente la profundizaremos en la oración perseverante. Únicamente la oración y la escucha –y vivencia- de la Palabra nos mantendrán firmes en nuestra opción de vida misionera. Hemos, por tanto, estar unidos a la vid verdadera para evitar que nuestras vasijas, por estar vacías, se rompan.

Hicimos, pues, Abel y Edgardo, Alvin, Salvador y Oscar, nuestra renovación religiosa, pidiendo al resto de la comunidad oren por nosotros, para mantenernos firmes y fieles en el seguimiento de Jesús, misionero del Reino e inspirador de nuestro diario caminar. Casi al final de la eucaristía, el nuevo superior de la comunidad hizo profesión de fe, para reafirmar la disposición al nuevo servicio que se le pide: animar y caminar juntos, en este país que nos acoge y nos inspira a dar lo mejor a favor de la vida.

Pasamos, posteriormente, a compartir un rico almuerzo. Uniéndonos al sentir congregacional, que hace memoria martirial y quiere seguir construyendo el Reino, en y desde la misión, con nuevas fuerzas y renovado celo apostólico. Que el canto de nuestros mártires “¡Viva Cristo Rey!”, nos anime en cada instante, y hagamos vida lo que dejó dicho Faustino Pérez en su testamento un poco antes de ser martirizado: “Yo gritaré con toda la fuerza de mis pulmones, y en nuestros clamores entusiastas adivina tú, Congregación querida, el amor que te tenemos, pues te llevamos en nuestros recuerdos hasta estas regiones de dolor y muerte”.

MURIERON PERDONANDO.

Por: Abel Carbajal, cmf.

Los testimonios sobre los claretianos mártires de Barbastro (Huesca, España) son impresionantes. Aún se nos eriza la piel al leer sus escritos y descubrir la plenitud de su entrega por el amor a sus ideales tan característicos de la juventud y tan cargados de esperanza misionera. Barbastro entero fue testigo de aquella pasión por el seguimiento de Jesús y su fidelidad a sus votos religiosos. Sin duda el espíritu misionero de estos hermanos nuestros estaba muy enraizado en lo propio del carisma claretiano: La irrenunciable dimensión misionera y la ardiente devoción al Corazón de María teniendo como base de todo a “Cristo Rey” como ellos lo llamaban en su época.

Fueron detenidos el día 20 de julio de 1936, durante la persecución religiosa que se desató en la guerra civil española. La comunidad de misioneros claretianos de la ciudad de Barbastro estaba formada por 9 padres, 12 hermanos y 39 estudiantes de Teología para un total de 51 miembros. Todos fueron encarcelados por el único “delito” de pertenecer a una congregación religiosa y llevar sotana. Después de permanecer durante varios días en prisión y haber sufrido un sin fin de adversidades casi inimaginables con torturas físicas y psíquicas; fueron fusilados en cinco grupos entre los días 2 y 18 de agosto. Según testigos primero asesinaron a los superiores para ver si así los jóvenes misioneros accedían a las ofertas de liberación si abandonaban su hábito religioso. Ninguno hizo caso a tales propuestas.

En todo Barbastro corría la noticia de que los misioneros iban cantando al martirio: “Viva Cristo Rey, viva el Corazón de María”. No son pocos los testimonios que aseguran que murieron perdonando a sus verdugos y deseando el progreso de su congregación como escribió el Beato Faustino Pérez poco antes de ser ejecutado brutalmente: “Morimos todos rogando a Dios que la sangre que caiga de nuestras heridas no sea sangre vengadora, sino sangre que entrando roja y viva por tus venas, (congregación querida) estimule su desarrollo y expansión por todo el mundo”. Esto es una característica propia de los hombres y mujeres que la Iglesia ha llamado mártires. Pero, ¿Quién es un mártir? ¿Cuál es el significado eclesial que posee el martirio? Según algunos autores, mártir es aquél que testimonia, que da razón de su fe en Jesucristo.

Sin duda, el testimonio de nuestros mártires sigue vivo en la Iglesia. Y a quienes hemos bebido de su mismo carisma en la congregación claretiana, nos interpela a entregarnos en nuestra tarea misionera, con mayor generosidad en esta historia concreta que cada vez nos exige una radicalidad más encarnada, para saber dar respuesta a los nuevos desafíos en un mundo tan inclinado a lo Light, a lo poco profundo, a lo pasajero. El valor de aquellos jóvenes mártires de 1936, ha de ser hoy nuestro valor, nuestro entusiasmo misionero, nuestro deseo de acercar a más personas el Reino de Dios. Sus utopías, propias de la época, nos animan a seguir luchando por las nuestras hoy, a seguir creyendo que es posible construir un mundo cada vez más humano y lleno de esperanza.

NATALICIO DE MONSEÑOR ROMERO.


El siervo de Dios Oscar Arnulfo Romero, nació en Ciudad Barrios departamento de San Miguel un día 15 de agosto de 1917. Era el segundo de ocho hermanos, su padre se llamaban Santos y su madre Guadalupe. Formaban una familia humilde y modesta.

A los 14 años entró al Seminario Menor de San Miguel, llevado por los Misioneros Claretianos y allí permaneció durante 6 o 7 años. En 1937 ingresó al Seminario Mayor de San José de la Montaña en San Salvador. Fue ordenado sacerdote en Roma el 4 de abril de 1942, donde continuó para hacer su tesis doctoral. Interrumpió sus estudios debido a la segunda guerra mundial por lo cual regresó a El Salvador. Su primera parroquia fue Anamorós, luego pasó a San Miguel donde realizó su labor pastoral durante 20 años. “Desde su vida de estudiante, de joven sacerdote y de su ministerio posterior, se descubre en él, la profundidad enorme de su vida, de su interioridad, de su espíritu de unión con Dios, raíz, fuente y cumbre de toda su existencia”.

HIMNO A LOS MÁRTIRES DE BARBASTRO.

Sobre el sol de Somontano
Misioneros claretianos,
Y el altar del Pirineo
Sangre nuestra sois, hermanos
Hoy blandís vuestras manos
El martirio por trofeo.

Misioneros de Barbastro
Sangre unida en holocausto
De la casa de Claret,
Compañeros de ideales,
Seguidores radicales
De Jesús de Nazaret.

Juventud cantando vais
Al encuentro de la muerte,
Que el amor del Rey que amáis
Es más libre y es más fuerte.
Con la muerte celebráis
Su Palabra y su memoria
y a la Madre que os espera
en el Pueyo de la gloria
afrendáis la primavera.

Moriréis,`` siempre a su lado``,
Y a su lado reinaréis,
Vencedores coronados
Por la luz de Cristo Rey.
Y al morir,`` firme la voz`` y``Serena la mirada``
Sobre el Pueblo roto en dos
Derramáis la paz de Dios
Con la sangre derramada.

Martirial Eucaristía,
Los tres votos, día a día,
Os hicieron oblación
Y en la fragua de María;
Y hoy sabéis morir de pie
Entre el canto y el perdón,
Claretianos en misión
De testigos en la fe.

Misioneros claretianos,
¡sangre nuestra sois, hermanos!
Enseñadnos a vivir
Con la misma rectitud,
Radicales en la opción.
Convocad a la juventud
A una misma vocación
Y en la urgencia de Claret,
Para el sueño y la pasión
De ese Reino en construcción
De Jesús de Nazaret.

Pedro Casaldáliga, cmf.

16 julio, 2009

160 AÑOS DE FUNDACIÓN


"HOY COMIENZA UNA GRANDE OBRA"

El día 16 de Julio de 1849, hallándonos ya reunidos, con aprobación del señor Obispo, empezamos los santos ejercicios espirituales en el Seminario nosotros solos, con todo rigor y fervor. Como cabalmente en este día 16 es la Santa Cruz y de la Virgen del Carmen, por tema de la primera plática puse aquellas palabras del salmo 22, 4: "Tu vara y tu callado me sosiegan". Aludiendo a la devoción y confianza que hemos de tener en la santa Cruz y en María Santísima; aplicando además todo el salmo a nuestro objeto. De aquellos ejercicios todos salimos muy fervorosos, resueltos y determinados a perseverar y, gracias sean dadas a dios y a María Santísima, todos han perseverado muy bien. Dos han muerto y se hallan actualmente en la gloria del cielo gozando de Dios y del premio de sus trabajos apostólicos y rogando por sus hermanos. (Autobiografia n. 490).


ENTREVISTA AL P. GENERAL JOSEPH ABELLA, CMF

¿Cómo se vive y se incultura el carisma claretiano en los diferentes lugares del mundo donde tenemos presencia?

Yo creo que lo fundamental del carisma claretiano es vivirlo todo en clave misionera. La espiritualidad y la oración en clave misionera. En la oración sentirse interpelado, llamado por Dios, sentirse enviado; en la relación con las personas tener esa capacidad de intuición para saber encontrar aquella palabra que la gente necesita, aquella actitud con la que se debe acompañar, aquella acción que está precisando para abrir nuevos horizontes en su vida. Es también esa sagacidad para saber leer los signos de las culturas y saber encontrar el camino preciso de anuncio del Evangelio en esa cultura. Es también vivir la comunidad en clave misionera como aspecto fundamental del carisma claretiano. Pero es una comunidad, que vivimos para experimentar la fraternidad y sentirnos enviados a la misión, en la comunidad retroalimentamos el espíritu misionero, de modo, que luego podamos salir enviados y compartir esa experiencia con los demás. Yo diría que lo fundamental es vivirlo todo en clave misionera.

¿Cómo prepararnos hoy para enfrentar los desafíos de nuestro mundo, concretamente de cara a la misión?

Ciertamente la oración y el estudio son dos puntos fundamentales sobre los que hemos de construir nuestra vida misionera. Una oración y un estudio profundos, serios; con una orientación misionera. Ese recoger en la oración, que no sea simplemente el proyecto misionero, digamos; la conclusión de un cálculo o un análisis que hemos hecho nosotros, sino que sea consecuencia de este análisis visto e iluminado desde la palabra de Dios, esto es lo que nos trae la oración. El estudio igual, no es simplemente para saber más, lo cual es importante; sino, es para capacitarnos, para poder dialogar más y mejor con las personas a quienes vamos a comunicar el anuncio del evangelio. Otra cosa importante es estar atentos a la realidad, las respuestas no pueden ser fáciles y ahí viene todo el tema de la inculturación que nace precisamente de una atención a la realidad. Otro aspecto muy importante es amar a la gente a la que uno ha sido enviado. Yo no entiendo a un misionero que es enviado a un sitio y está todo el día criticando a las personas con quienes está conviviendo y trabajando. El misionero es aquel que sabe ver críticamente la realidad, también la realidad de las personas, pero que sabe amarlas y de ahí nace toda esta dimensión de saber entregarse a ellas. Luego otro aspecto muy importante para la misión, es aprender a trabajar con otros, la complementariedad, que yo no lo tengo todo ni soy el superman que lo puede dar todo, a mi me toca aportar algo y a los otros también, esa complementariedad me parece importante, por decirte algunos rasgos, seguramente habrá muchos más.

Nuestra espiritualidad desde la alegoría de la Fragua. ¿Qué dinamismos hemos de potenciar para cultivar nuestra espiritualidad claretiana?

La imagen de la fragua es muy buena para expresar el proceso que vamos siguiendo para llegar a una configuración con Cristo evangelizador, que es el núcleo de la espiritualidad claretiana, el primer aspecto es el conocerse a sí mismo como una persona amada por Dios, una persona de comunidad. El segundo es abrirse al amor del padre, acoger su palabra, y el tercero el dejarnos entusiasmar por Jesús, el dejar que el Espíritu vaya transformándonos. Luego viene toda la respuesta que damos a la misión, esto es lo que ha ido configurando el camino del padre claret. Él tenía sus proyectos, su ilusión en la fabricación textil y aquella palabra “para qué sirve todo esto, si uno pierde su alma”, es lo que se repite a lo largo de la vida, es saber conocernos y dejarnos cuestionar por la Palabra que nos abre nuevos horizontes y por la fuerza del espíritu, saber lanzarnos a donde Jesús nos envía.

En este momento histórico concreto: ¿Qué significa ser claretiano hoy?

Significa ser misionero. Esto es fundamental y serlo al estilo de Claret, con creatividad y cercanía a la gente, abierto a la colaboración de los laicos, con ese tono de cordialidad y ternura que le da la dimensión cordimariana, etc. Pero ser claretiano hoy significa sobre todo estar muy atento a la realidad para ver que tipo de respuestas necesita. Ciertamente desde hace 30 años que se hizo ese proyecto global de evangelización para toda la congregación, que se llamó: “La misión del claretiano hoy”. Bueno los tiempos han cambiado y hemos de ver cómo expresar esa misionariedad en las distintas culturas y en un mundo globalizado. Yo creo que las opciones que estaban en ese documento: la evangelización misionera, la opción por los pobres, la apertura al diálogo con la cultura, una evangelización profética transformadora y multiplicadora de líderes siguen siendo válidos. Pero hay todos unos retos nuevos, que nos hacen entrar en una dinámica de diálogo distinto, el diálogo interreligioso, dialogar en comunión de vida con otras personas viven su fe desde otras creencias religiosas, será también cómo dialogar con las culturas, la tensión a saber dialogar con la cultura juvenil, con todos los problemas que tiene el mundo de la juventud. Será saber ubicarse ante un nuevo clima de violencia, cómo ir integrando estos desafíos ya que todo esto nos va a exigir una espiritualidad más profunda, dar un testimonio de comunidad mucho más vivo y buscar nuevos modos de nuestra presencia.

¿Cómo miran ustedes nuestra Iglesia Centroamérica desde otras latitudes del mundo?

Los claretianos la vemos como un lugar donde todavía existe una fuerte religiosidad popular que hay que ir acompañando para que se convierta en una confesión de fe madura de la gente, para que se convierta en fuerza de cohesión de la comunidad y para que también sea fuerza de transformación en la sociedad. Luego todo el tema de las culturas autóctonas que han sido abandonadas durante muchos años y que hay que acompañar y respetar y las que hay que demostrar un cariño especial en este momento. Todo el tema de las comunidades de base que creo que ha sido algo muy inspirador para toda la Iglesia, sobre todo esa lectura de la palabra como una característica fundamental de la Iglesia. Y todo el esfuerzo que ha hecho la Iglesia de acompañamiento a las grandes masas de pobres esas presencias significativas de la Iglesia que ha producido tantos mártires en esta Iglesia de América Latina que creo que es una Iglesia con una historia martirial reciente que es muy cuestionadora para todos, porque nos habla de la gran calidad de catequistas, obispos, sacerdotes, religiosas. En general la vemos como una Iglesia en esperanza y también como una Iglesia plural donde hay muchas tendencias y eso también es verdad, no la podemos idealizar, hay sentencias de todos los tipos, pero en definitiva una Iglesia que puede aportar a la Iglesia universal.

El P. General da un mensaje a nuestros lectores de “Construyendo el Reino”:

Ante todo gracias, por acompañarnos y por apoyarnos en este camino y por apoyarlos también a ustedes en la profundización de su propia vocación. Luego que deseamos caminar juntos con todos ellos y lo deseamos hacer desde la opción radical del seguimiento de Jesús que para nosotros en muy importante. Luego también que nos gusta gozar de su amistad como algo muy humano que ayuda a crecer a todos y que no pierdan nunca la esperanza.

04 julio, 2009

BOLETÍN 21

CON EL CORAZÓN DE MARÍA
La fiesta claretiana del Corazón Inmaculado de María nos remueve la memoria histórica. Es una fiesta que lleva consigo, en sus manos, once años de historia. Secuentan ya once años de la llegada de los misioneros claretianos al Municipio de Armenia, al pasaje Los Almendros, de la Colonia San Antonio.

Con el Corazón de María lo propiamente claretiano, al compartirse dentro y fuera de la casa del teologado, desde la cercanía, la amistad, y la alegría, se compartió y se dio a conocer lo mariano, lo materno y la espiritualidad cordimariana, se convirtió en fiesta de amigos y amigas y de todas las personas que viven en el Pasaje Los Almendros. Esta celebración “del pasaje” hunde sus raíces en los años 1997 y 1998, desde que las primeras generaciones de claretianos comenzaron los estudios teológicos en la UCA de El Salvador. Así, pues, lo que fue una idea se transformó en propuesta, y ésta llegó a ser fiesta familiar, fraterna unida por el Corazón de María.

…la fe…
La fiesta del Corazón de María se convirtió en lugar propicio para vivir, celebrar y reavivar la fe personal y comunitaria. En el transcurso de los años se ha hecho tradición celebrar este día de todos y de todas. La familia ha venido creciendo. Año tras año, las distintas generaciones de jóvenes claretianos han animado y se han unido para organizar con “los y las del pasaje” y preparar la fiesta cordimariana.
…en la historia…
Una fiesta compartida que ha hecho una historia interesante. En El Pasaje, el propio día se han dado cita hermanos y hermanas venidos de diferentes lugares. Ha sido por estos años un lugar de encuentro, de conocidos y desconocidos, de amigos y amigos, de diferentes personas procedentes de comunidades y cantones con los que como claretianos trabajamos y que de una u otra manera comparten la alegría que identifica a la familia claretiana.

…se celebra en familia
Celebrar la vida, celebrar la amistad, el encuentro, la fe y otras riquezas, convirtió el Pasaje Los Almendros en un Lugar Teológico. Un lugar donde Dios se alegra, celebra, se manifiesta y comparte la vida y la fe de sus hijos e hijas de esta gran familia. Es por eso que este año 2009, lo que antes he dicho se ha actualizado.

Se preparó, se adornó el altar, se ambientó con gallardetes y flores; se compartió la Palabra y la eucaristía, se invitó a seguir siendo hijas e hijos cordiales, solidarios, como María. La ausencia de lluvia nos permitió gozar y reír con puntos artísticos y bailes chistosos preparados con entusiasmo. “La Martina se hizo presente”. El “dale maraca, maraca, maraca” hizo reír y sorprender a más de algún mirón. Se compartió un rico sándwich y una deliciosa horchata, preparada por las manos y corazones de las amigas, de las madres, de las vecinas de los claretianos. Queda el compromiso de seguir haciendo historia; de continuar con esta tradición familiar que esperamos sea un compromiso de todo el Pasaje Los Almendros.
¡Animo, Dios nos acompaña y nos invita a celebrar siempre la fe y la vida!
Oscar Arnulfo Barrera, cmf

HOMILÍA EN LA FIESTA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA ARMENIA, SONSONATE, 27 DE JUNIO DE 2009

El amor al Corazón de la Madre nos ha mantenido unidos como una sola familia.

Si la memoria no me falla
hemos venido celebrando desde el año 1998 la Fiesta al Inmaculado Corazón de María. En este mismo pasaje hemos sido testigos de un sin número de hermanos y hermanas, comunidades y delegaciones que nos han acompañado no sólo de Armenia, sino de los distintos cantones que forman parte de esta comunidad; como también nos han acompañado representaciones de otros lugares en donde los Misioneros Claretianos realizan sus tareas pastorales, han estado con nosotros amigos y familiares de Ustedes, que se han unido como una sola familia a celebrar la fiesta del corazón de la Madre. Durante estos once años hemos hecho una historia en común. Doy gracias a Dios porque él me permitió estar desde el inicio de esta fiesta junto a Ustedes en el año de 1998. Se guardan en mí los recuerdos de los inicios, sobre todo la alegría, entusiasmo, cordialidad y el sentido de comunidad que han mantenido desde el comienzo de esta celebración. Han manifestado durante estos años a través de gestos sencillos el grande amor que le tienen a María. Hoy podemos decir que esta fiesta nos pertenece a todos y a todas que manifestamos un ferviente amor a la Madre de Dios, Madre de la Iglesia y Madre nuestra.

Abramos el álbum de los recuerdos…

Hoy es un buen día para abrir el álbum de los recuerdos de nuestra memoria, y de esta manera evocar a personas: hombres y mujeres que su presencia en nuestras vidas han sido significativas.

Es por ello, que cada año que acontece emergen en nuestros corazones y en nuestras mentes el recuerdo cálido, tierno y cordial de hermanos y hermanas nuestros, que hoy a lo mejor no están con nosotros, pero sí que están en lo más profundo de nuestros corazones. Hay en nuestra memoria registros de nombres y rostros concretos, acontecimientos, hechos y experiencias de vida que hemos ido acumulando a través de los años y que nos hace cada vez más cercanos unos con otros, y nos hacen sentir una verdadera familia, hijos de un mismo Padre, hijos de una misma Madre, compañeros de camino. Hemos tejido una historia en común, compartimos una misma vocación la de ser hijos amados de Dios y de María Santísima. En esta Fiesta al Corazón de María, celebramos también la fiesta de nuestra amistad, la fiesta de nuestra cercanía, de la cordialidad, del gozo, de la alegría, de la solidaridad y por supuesto de nuestra unidad.

Formamos parte de una historia de amor: la fiesta del “encuentro cordial y fraterno” que posibilita el Corazón de la Madre.

Desde ya hace 11 años hemos formado parte de esta historia de amor que Dios quiso regalar al pueblo armenience a través de esta fiesta en honor al Corazón Inmaculado de la Madre. Al celebrar el Corazón Inmaculado de María, celebramos la “Fiesta del Encuentro”, porque a través de esta festividad el Señor nos permite reunirnos, encontrarnos y compartir la vida, la fe y el caminar cotidiano. A través de gestos sencillos de amabilidad, de acogida, de una sonrisa, un abrazo caluroso, un saludo, y también por qué no, a través de la preparación de cantos, en el compartir un tamalito, un cafecito, al compartir un con qué, estamos trans
mitiendo la vida, el Reino, estamos transmitiendo la solidaridad y la amistad que manifestó en su vida María, cuando proclamó a viva voz el canto del Magnificat: “derriba del trono a los poderosos y eleva a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos”…Como también cuando María, una vez que recibe el saludo del Ángel Gabriel y la misión que Dios le encomendaba: “ser la Madre del Salvador”, se dispone a ayudarle a su prima Isabel que está esperando un hijo. María es entonces, la mujer siempre dispuesta a la colaboración, a la disponibilidad, a la entrega sin condiciones, la mujer que se dispone a renunciar a sus proyectos y disponer completamente su vida al servicio de Dios y de los demás.

Hoy es un buen día para agradecer a Dios…

Cada año esperamos con viva fe y con alegría esta fiesta que nos une como pasaje y como gran familia de Dios. Sin lugar a dudas, hoy es un buen día para agradecer a Dios el “encuentro” que ha posibilitado durante estos 11 años que nos unamos y nos hermanamos, como una sola comunidad para celebrar a la Madre de Jesús, Madre de la Iglesia, Madre Nuestra. Se agradece también el esfuerzo que durante estos 11 años hemos realizado para que esta festividad quede a la altura como se lo merece la Madre de Dios; e imploramos a María bajo su Corazón Inmaculado que proteja, cuide, acompañe y forme a cada uno de nosotros sus hijos e hijas para que seamos capaces de mantenernos firmes en el seguimiento y en el amor al Hijo. Que ella nos lleva a los pies del Maestro y que aliente en cada uno de nosotros el espíritu de la fe, que nos posibilite como cristianos y cristianas a dar testimonio con nuestra vida que realmente creemos en los cielos nuevos y en la tierra nueva.

Hoy es un día para la esperanza…cada vez que celebramos la Fiesta del Corazón de María renace en nosotros la esperanza…

Durante estos días hemos ido escuchando a través de los medios de comunicación que se incrementa cada vez la violencia en nuestro país, para algunos no es noticia nueva, simplemente sabemos que los medios de comunicación sensacionalistas y partidistas que tenemos en nuestro país nos venden o nos presentan las noticias que ellos quieren que se conviertan en una agenda para el acontecer nuestro. Todos sabemos que es una realidad que se acrecienta la pobreza, la miseria, el desempleo, la delincuencia en nuestro país. Pero, un cristiano ante estos signos de muerte cómo debería responder? Definitivamente, el cristiano no puede perder la esperanza, no puede perder el sentido de su vida, no puede perder la esperanza y la alegría. No estamos solos en este mundo, sabemos en quien nos hemos fiado. María en el cántico del Magnificat, nos presenta la grandeza de su Dios, que no consiste en ser un Dios escondido, pasivo, sordo, mudo ante el clamor del ser humano. María nos presenta a su Dios como un Dios vivo, amigo, compañero, un Dios que irradia esperanza en medio de los conflictos y dificultades que atravesamos los seres humanos, un Dios que nos inspira confianza, que nos exhorta y nos anima a la esperanza. María nos presenta a ese Dios por el cual su Corazón se alegra y canta todo su ser la grandeza de este Dios que sigue siendo grande, porque se ha fijado en la humillación de su esclava. Es un Dios que hace historia con su pueblo, y tal como lo expresaba Monseñor Romero: “un Dios que salva en la historia concreta de cada ser humano”. Y que sólo es posible resistir a los abates de la vida si nos mantenemos unidos a Dios y haciendo comunidad, ayudándonos unos a otros, ejerciendo en lo cotidiano de nuestras vidas signos y gestos de solidaridad, de ayuda mutua, de comprensión de amabilidad y de mucha tolerancia. No es posible mantener la unidad cuando nuestro corazón está dividido, el corazón de María mantuvo esa unidad, se mantuvo unido a Dios a su Hijo y a los sueños y proyectos del Padre.

En este día que celebramos la Fiesta del Inmaculado Corazón de María podríamos preguntarnos: ¿Qué implica para nosotros y nosotras ser un hijo-hija del Inmaculado Corazón de María?

Ser un Hijo (a) del Inmaculado Corazón de María implica…

Vivir con el Corazón en la Misión: esto implica que nuestro corazón tiene que estar inserto en la misión del Padre y del Hijo, como lo hizo María. No es simplemente un “llamarnos” hijos del Inmaculado Corazón de María, porque muchos pueden llamarse cristianos y en realidad no conocen a quien siguen a Cristo. Se trata entonces de “SER” un Hijo del Inmaculado Corazón de María: se trata de una gracia que nos habilita para recibir la misión en la profundidad del corazón, desde donde el Espíritu nos haga vivir al servicio de la PALABRA; como acogió María al Espíritu en el corazón donde el Verbo de Dios halló fe y se hizo Hijo humano para dar vida al mundo.

Portador de Vida en medio de esta sociedad: tenemos que posibilitar la vida en medio de este mundo, posibilitar la esperanza, los cielos nuevos y la tierra nueva.

Por ello cuando Claret funda la Congregación de Hijos del Inmaculado Corazón de María, se la imagina como los pechos y los brazos de María. En qué sentido? Los pechos de una madre dan vida, dan el sustento a sus hijos. La leche materna fortalece los huesos de los hijos. Los brazos: sede del amor de la madre. Los brazos abrazan a todos, contienen, lanzan a la vida. Los brazos transmiten amor, cariño y ternura.

Según Claret la Congregación tendría que convertirse en los pechos y los brazos de María, de la Madre, que a través del servicio misionero de la Palabra transmitiéramos la vida, la Palabra que es alimento y sustento para los cristianos, la Palabra que es transformadora, transforma el corazón y la vida de los pueblos. Los brazos que nos forman, nos cuidan y nos lanzan en medio de este mundo como una saeta, una flecha en las manos de la Madre para transmitir con coraje y valentía una Buena Noticia. Por tanto, nosotros y nosotras que somos hijos e hijas del Corazón Inmaculado de María, y que cada año celebramos su fiesta, tenemos que ser los pechos y los brazos de la Madre. Tenemos que transmitir la vida, la esperaza, nuestros brazos posibilitan que podamos dar un abrazo fuerte a aquél que necesita compasión, a aquél que está necesitado de cariño, aquél que debido a los problemas, conflictos y dolores de la vida se sienten hundidos en la soledad, en el desánimo, e imposibilitados para amar y encontrarse con los otros, Allí entonces estamos llamados ser los pechos de la Madre que dan vida y los brazos tiernos y compasivos que reconstruyen la dignidad de otros seres humanos.

¿Qué ha sido para nosotros los claretianos en formación celebrar con Ustedes la Fiesta del Corazón de María?...

Para los estudiantes claretianos que hemos pasado por esta casa de formación ubicada en este
pasaje “Los Almendros”, ha sido un tiempo de gracia, ha sido un kairós, hemos sentido realmente el paso de Dios por nuestras vidas. Así como el Corazón de María constituye la “fragua”, el fuego que quema, forja y forma al misionero claretiano, asimismo Ustedes han sido ese fuego del amor de Dios y del Corazón de María que nos han formado durante este tiempo. Ustedes han sido una verdadera escuela de amor, comprensión, apoyo, solidaridad y esperanza para muchas generaciones que han pasado por Armenia. Gracias, por todos esos detalles significativos que han tenido para con cada uno de los claretianos que han pasado por este pasaje. Sientan la alegría y la satisfacción que Ustedes han ayudado a formar a muchos claretianos que hoy se encuentran en diversos pueblos de Centroamérica y fuera de ellos, anunciando la Buena Noticia del Reino. Que Dios los bendiga y que el Señor multiplique siempre su generosidad y su cordialidad para con cada uno de nosotros.

Que el corazón, que es la dimensión más honda de la persona, núcleo profundo del pensar y del amar, del todo vivir nos posibilita para que unidos al Corazón de la Madre, podamos construir comunidades nuevas, donde cuente más lo que nos une y menos lo que crea división entre nosotros, aquello que nos divide el corazón y nos hace entrar en enemistad con el hermano con la hermana. Que el Corazón de la Madre nos ayude a mantener una fe firme y sólida en medio del sin sentido de la vida. Que nos alegremos de las alegrías de los hermanos y hermanas y que por supuesto compartamos el dolor y la tristeza con aquellos que sufren.

¡VIVA EL CORAZÓN DE MARÍA!...
Ángel Iván García Rodríguez,cmf


FELIZ PORQUE HAS CREÍDO
“María primero ha creído y desde esa fe ha dicho sí a Dios”

Hablar del Corazón de María es hablar de su Corazón desde dos dimensiones: la dimensión del corazón físico que es aquel corazón sensible y solidario capaz de sentir alegría y también dolor; y la dimensión del Corazón de la fe, que es aquel que ha creído y ha sido capaz de fiarse, de decir Sí, aun en el vacío, al plan de Dios.

Esa fe del Corazón de María supone en primer lugar que Ella ha sido disponible porque ha creído voluntariamente que Dios ha querido configurar toda su existencia. En segundo lugar esa fe implica también una utopía liberadora. María como creyente es portadora de la bendición y liberación de Dios. Ella traduce en fe el sentido y alcance de esa bendición y liberación de Dios. En tercer lugar la fe de María implica encuentro con la historia. Su disponibilidad y la utopía liberadora han de fundarse en la historia, en la realidad como experiencia concreta, Ella ha aprendido el camino de su Hijo, ha culminado su camino de fe y es, de esa forma, “el tipo y signo de todos los creyentes, que deben recorrer el camino que ella ha recorrido como ejemplo para todos los creyentes”.

En cuarto lugar la fe de María supone la entrega de su propia vida. Yahvé la introduce en el camino de su Hijo haciendo que participe de su pascua porque sólo así esa fe se vuelve transformadora. Ella también asume la cruz y se solidariza con los pobres y excluidos confiando en que su Dios ha derribado del trono al los poderosos y ha engrandecido a los que eran pequeños.

Eescuchan la Palabra, la meditan, la anuncian y la guardan en su corazón.
n último lugar la fe de María aparece como unidad y comunión cristiana porque Ella recibe al Espíritu en unidad con los Ap
óstoles en el nacimiento de la Iglesia, y en esa matriz de nacimiento de la Iglesia hallamos a María que ha penetrado de esta manera en el misterio de la Iglesia apareciendo como la primera cristiana de la historia, como una mujer carismática que comparte su experiencia y riqueza. “Si es verdad que la Iglesia se ha fundado sobre la fe de su Señor, también es cierto que María, por la fuerza de su fe, sostuvo y llevó sobre sí, a lo largo de la pasión, todo el edificio de la Iglesia, como una armadura hecha de una madera incorruptible. Cuando ella se mantenía de pie ante la cruz, era toda la Iglesia la que en ella se sostenía de pie”, es María en su Corazón el espejo en el que se refleja toda la Iglesia.

Todos estos sucesos acontecidos en su vida, ella los conservaba en su Corazón, así María en su Corazón es toda Ella envuelta por la gracia de Dios y su corazón es un “evangelio viviente”. Dichosos todos aquellos que al igual que Ella


Carlos Salvador Menjívar, cmf.

MEMORIA DE NUESTROS MÁRTIRES

Rafael Palacios! Dio su vida no sólo ayer, cuando caía acribillado en una calle de Santa Tecla, sino que desde que comenzó esa vida, ya era sentida para Dios. Allá en el cantón Talcualuya de San Luis Talpa, en el departamento de La Paz, el 16 de octubre de 1938 nacía de don Rafael y doña Concepción. Cariño de hijo y de padres que mantuvo siempre fiel, como una inspiración y una garantía de que Rafael siempre caminó por el camino de la bondad, el sentido de la familia. Se trasladaron a Suchitoto, que fue para Rafael y para sus hermanos, como el pueblo de adopción. Sacerdote también en las parroquias de Tecoluca y de la Catedral en la diócesis de san Vicente; y luego, aquí en la Arquidiócesis: en Santa Tecla, en Ilopango y últimamente en San Francisco de Mejicanos.

Toda esta larga trayectoria puede decir de Rafael Palacios que se trata de una vida caracterizada por la rectitud, por el afán del estudio, por la verdad intransigente, tal vez hasta la exageración. Esto es lo que ha hecho de él la víctima que hoy recogemos: el quinto sacerdote asesinado en nuestra Arquidiócesis. Lo recogemos con el mismo respeto y cariño con que hemos recogido a los otros sacerdotes y con que nos hemos inclinado al dolor de tantas y tantas -ya incontables- muertes por asesinato”.

Monseñor Romero, homilía del 21/6/1979

COMPAÑERA MARÍA

Compañera María, novia tierna mía;
Esposa fiel, mujer toda.
Campesina, obrera, Madre.
Señora de la esperanza.

Escuela nuestra sos,
Señal de un sendero viejo,
Protagonista de un nuevo sueño;
Tierra del proyecto Mayor,
Semilla viva todavía.

Tu grito irrumpió en mis entrañas,
Es largo, no se acaba.
Te he visto soltando lágrimas,
Vendando heridas, protestando por trabajo.

Cocinando el arroz y las tortillas,
Vendiendo flores con espinas.
Besando las horas de un anciano,
Velando los pasos de un niño.

Fiel sos en tus empeños,
Sigues en pie de calvario día a día.
Muriendo a veces, viviendo siempre;
Naciendo todavía.

Abel Carbajal, cmf

19 junio, 2009

FIESTA DEL CORAZÓN DE MARÍA


FELIZ FIESTA DEL CORAZÓN DE MARÍA
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Este año nos disponemos a celebrar la fiesta del Corazón de María unas semanas antes de dar comienzo al XXIV Capítulo General, que va a tener como tema nuclear la vivencia de nuestra identidad misionera hoy. Nos vienen inmediatamente a la memoria las palabras del P. Fundador en la Autobiografía cuando nos habla “del pensamiento que tenía de formar una Congregación de sacerdotes que fuesen y se llamasen hijos del Inmaculado Corazón de María” (Aut 488)). Unos números después, en el 494, nos explicará cuál es la identidad del hijo del Corazón Inmaculado de María. Muy pronto la vivencia de esta identidad se abrió a los hermanos misioneros.

La profunda devoción que el P. Fundador tuvo siempre a María le llevó a descubrir en su corazón la clave de comprensión del misterio de la Madre del Señor. María, la llena de gracia, acogió en su corazón la Palabra, la proclamó con fe y audacia, y, como fruto de su “Sí” a Dios, la dio a luz para que acompañara para siempre el caminar de toda la humanidad. María fue la discípula fiel que siguió a Jesús hasta el Calvario y que acompañó después los primeros pasos de la comunidad de los discípulos. Su corazón, abierto a la acción de Dios y a las necesidades de los hombres, se expresó en su adhesión al proyecto de Dios y en su disponibilidad para vivir totalmente a su servicio. Es el ideal del misionero y, por ello, será en la fragua de este corazón lleno de Dios donde podrá formarse como tal.

La celebración de la fiesta del Corazón de María es un don que dinamiza nuestro camino hacia el Capítulo General. Os invito a acogerlo con profunda gratitud y a dejar que se convierta, en el corazón de cada uno de nosotros, en un deseo ardiente de fidelidad a la vocación misionera que hemos recibido. FELIZ CELEBRACIÓN DE LA FIESTA DEL CORAZÓN DE MARÍA.
DEFINICIÓN DEL MISIONERO CLARETIANO:
"Un hijo del Inmaculado Corazón de María es
un hombre que arde en caridad y que
abrasa por donde pasa.
Que desea eficazmente y
procura por todos los medios encender
a todos los hombres en el fuego del divino amor.
Nada le arredra; se goza en las privaciones;
aborda los trabajos; abraza los sacrificios;
se complace en las calumnias;
se alegra en los tormentos y dolores
que sufre y se gloría en la cruz
de Jesucristo. No piensa sino
cómo seguirá e imitará a Cristo
en orar, en trabajar, en sufrir,
en procurar siempre y únicamente
la mayor gloria de Dios y
la salvación de los hombres"

14 junio, 2009

BOLETÍN 20

Caminando por la vida.
Jóvenes animando en la pascua juvenil.
Celebrando la eucaristía en Plan del Pino.
Presentando las ofrendas.


JUVENTUD MISIONERA POR UN MUNDO SIN FRONTERAS.

Muchos de los jóvenes pertenecientes a las comunidades de San José Cortéz y Plan del Pino esperaban con gran ilusión celebrar la Pascua Juvenil 2009: “Juventud Misionera por un mundo sin fronteras”. Dicha actividad se viene celebrando desde hace tres años y ha contado con la participación de jóvenes pertenecientes a los grupos juveniles de la zona y con otros que por primera vez asisten a una pascua juvenil.

Por fin llegó el día más esperado…¡la celebración de nuestra pascua juvenil!. El domingo 31 de mayo tuvimos la oportunidad de compartir la alegría y el entusiasmo que sentían los jóvenes al sentirse comunidad viva en torno a la experiencia de Cristo Resucitado. Sus rostros rebosan alegría y gozo, pues el encuentro con los otros y con las otras siempre es motivo de júbilo y esperanza en el camino de la vida, y por supuesto, nos da la certeza de que hacemos camino con otros y otras.

La situación de inseguridad, miedo, y terror que viven estas comunidades debido al enfrentamiento constante que existe entre maras, y que por consiguiente, afecta a los jóvenes que viven en estos sectores de la Parroquia San José Obrero (El Pino-Ciudad Delgado), no fue un impedimento para la participación activa de nuestros jóvenes, pues demostraron con su presencia y sus actitudes los deseos profundos de luchar por la vida y la esperanza, sintiéndose constructores de comunidades nuevas.

Por ello, esta actividad tenía como objetivo motivar a los jóvenes a sentirse protagonistas de los cambios necesarios que se tienen que dar y potenciar en sus comunidades: como el deseo de paz, justicia, fraternidad, igualdad y amor. Los jóvenes tuvieron la oportunidad de expresar sus necesidades, sus preocupaciones, miedos, ideas y deseos de una sociedad que sea más justa y humana.

En el desarrollo de la Pascua Juvenil, los jóvenes pudieron disfrutar de diversas dramatizaciones, reflexiones a partir de problemáticas actuales, dilemas que afronta el joven posmoderno. De igual manera, degustamos de la participación de jóvenes de otras comunidades que nos presentaron mensajes de paz, alegría y comunión entre los seres humanos. A partir de esta temática los jóvenes pudieron sentirse interpelados y con el deseo profundo de sentirse protagonistas e impulsadores de los valores del Reino en medio de nuestra sociedad.


Finalmente, estamos convencidos que el “joven evangeliza al joven”, puesto que pudimos ser testigos de la fuerza y las convicciones personales que tienen nuestros jóvenes de San José Cortéz y del Pino en la lucha por otro mundo posible. Agradecemos a todos los jóvenes que colaboraron en la realización de esta actividad y que el Dios de la vida bendiga acompañe a nuestra juventud.
Guillermo Altamirano, cmf

ECOS DE LA PASCUA JUVENIL EN PLAN DEL PINO.

Hemos recogido algunos ecos de la pascua juvenil esto es lo que nos compartían las y los jóvenes:

Para Sandra Gabriela Castro Vásquez fue “un evento muy emocionante porque hemos compartido con muchos jóvenes, hemos disfrutado y hecho dinámicas, hemos pasado momentos bien alegres y conocido un poquito más de Jesús. Con esta pascua juvenil queremos expresar que a pesar de las cosas, o motivos o problemas que nosotros tengamos, Jesús quiere que nosotros siempre estamos a su lado y lo sigamos; y que a pesar de todo pongamos nuestro granito de arena y nuestra fe hacia él para salir adelante”.

Gabriela Marisela Gonzáles Vázquez nos decía que había sido una “actividad bien bonita porque además de que nos desestresa un poco de los estudios, estamos conociendo más de Dios y no estamos acercando a él. Creo que tenemos que dedicarle un tiempo más a Dios, dejar las cosas que nos alejan de él, y acercarnos a él, por que él es el que nos ha dado la vida y él tiene que ser nuestro centro.

Daniel Enrique Vázquez Gonzáles nos señala: “ha sido una actividad muy esperada por la comunidad de Plan del Pino, ya que es raro que nosotros aquí celebremos de esta manera, es una manera de unir lazos con las demás comunidades tanto de San José Cortez como con Plan del Pino, creo que sería el primer paso para acercar más jóvenes a la pastoral de la Iglesia, ya que acá en Plan del pino y San José Cortez hay mucha violencia, y este tipo de actividades puede ayudar a los jóvenes a alejarlos de eso, como lo manda la misión de Cristo.

Para Estevana del Carmen Torres Gonzáles: “el encuentro, las dinámicas, los cantos, la caminata que tuvimos sólo de jóvenes, fue una experiencia bonita. Yo pienso que si los jóvenes ponemos todos de nuestra parte para seguir caminando, todos tenemos que seguir un ejemplo y tenemos que animar a otros jóvenes, para que ellos se animen y vengan aquí a compartir con nosotros.

A Noe Wilver Vásquez Gonzáles la pascua juvenil le ha “motivando para seguir acá en la labor de la catequesis, y llamar a más jóvenes a vivir y ser parte de estas convivencias que dejan un sabor muy diferente de lo que uno piensa de lo que es la Iglesia, ya que uno muchas veces piensa de que la Iglesia es algo aburrido y al tener estas convivencias nos damos cuenta de que no es así, y podemos llamar a más jóvenes a ser parte de este proyecto de Dios.

Franco Esaú Orellana Gonzáles nos decía que: “Esta pascua juvenil me ha parecido bien porque hemos compartido, disfrutado, conocido más de Dios y nuevos amigos. Me ha gustado mucho. Con esto estamos diciendo que podemos reunirnos como grupo, como amigos y conocernos más, conocernos mejor, para seguir el camino correcto, el camino de Dios.

Para Santiago Cortés se trató de: “un evento bonito porque nos hemos sentido alegres y hemos dejado un poco las preocupaciones por un momento, como joven y también siguiendo siempre los pasos de Jesús que el quiere que lo sigamos para ser verdaderos discípulos y misioneros de él”.

Oscar del Cid Contreras es la: “primera vez que participo en una actividad de estas, primera vez que vengo y me ha gustado porque ha habido una buena participación de la Pastoral Juvenil”.

Finalmente Andersón nos dijo: “ha sido una experiencia inolvidable, a través de la convivencia que hemos tenido con los demás jóvenes, hemos encontrado el verdadero sentido de lo que es la Pascua. Ha sido un encuentro bonito por todo lo que hemos compartido diversas ideas, hemos dado nuestras opiniones y hemos escuchado las opiniones de otros y así hemos definido lo que es una verdadera Pascua de Jesús.

HOMILÍA DEL P. RAFAEL DE SIVATTE. PENTECOSTÉS 2009. PLAN DEL PINO, CIUDAD DELGADO.

En este día estamos celebrando, como ustedes ven, esa gran fiesta del Espíritu, esa fiesta de la presencia del Jesús Resucitado en ese nuevo pueblo de Dios que es la Iglesia. Podríamos decir que es como nuestro cumpleaños como Iglesia, a raíz de esa presencia de Jesús resucitado en los primeros discípulos se empezó a formar ese nuevo pueblo de Dios y por eso comenzó a nacer eso que llamamos la Iglesia.

Tanto el evangelio de Juan como los Hechos, nos recuerdan ese momento de la entrega del espíritu de Jesús resucitado a aquellos primeros seguidores de Jesús y también nos recuerdan que así nació el pueblo de Dios. En realidad Juan, en este texto de hoy dice que el mismo día de la resurrección, el mismo Jesús resucitado, les dio el Espíritu a sus discípulos, Lucas de un modo más pedagógico nos habla de 50 días de preparación, hubo como un tiempo para que la gente se fuese preparando y fuese esperando a ese espíritu prometido de Jesús. Lo que está claro es que Jesús entregó su espíritu y así comenzó ese pequeño pueblo de Dios del que nosotros formamos parte, por tanto hoy es un día de gran alegría porque celebramos nuestro nacimiento. El nacimiento de un grupo nuevo, como quería Jesús, un grupo que fuese algo alternativo a lo que se vivía en su tiempo, ese grupo que fuese capaz de interpelar a la sociedad, para que la sociedad mejorase día a día, para que la sociedad viendo como vivían aquellos cristianos, aquel nuevo pueblo de Dios, pudiese empezar a vivir de una manera diferente.

Claves para vivir desde el Espíritu del resucitado.

La palabra de Dios hoy nos pone como tres grandes líneas según las cuales los discípulos creyeron que se tenía que vivir, si es que querían llamar cristianos o seguidores del Espíritu de Jesús. La primera línea es la del ánimo, la alegría, esa línea de perder el miedo, de la valentía, del abrir las puertas para salir hacia fuera, de transmitir lo que hemos vivido. Por tanto, una línea que va más en la línea del animo, de la esperanza, de la valentía, de la fortaleza y de no quedarnos encerrados como estaban aquellos discípulos allá todos reuniditos y encerrados, Juan dice por miedo a los judíos, pero también sencillamente encerrados en sí mismos. Hoy se nos llama a abrirnos alegremente al mundo. Esa sería la primera línea que la palabra de Dios quiere poner hoy.

La segunda que aparece en el evangelio es la de la reconciliación, sabremos que hay espíritu en la comunidad, en la Iglesia, en el nuevo pueblo de Dios. En un pueblo, si realmente hay capacidad de reconciliarnos, de perdonar a los demás y de sentirnos perdonados, de pedir perdón a Dios y de reconocer nuestro pecado y nuestras faltas, pero sabiendo que Dios va a ser misericordioso con nosotros. Por tanto, una comunidad llena de Espíritu de Jesús resucitado es una comunidad perdonada y que es capaz de perdonar, de reconciliarse con los demás.

Y la tercera línea es la de la unidad, tal como aparece en la carta de Pablo a los Corintios, ahí se habla de la formación de un cuerpo, si hay espíritu de Jesús resucitado, el espíritu forma un único cuerpo, ese cuerpo que Pablo dice que es muy variado cada uno de nosotros podemos ser diferentes, cada uno de los que estamos aquí somos muy diferentes, ¡gracias a Dios! porque sino sería un mundo muy aburrido, cada persona tiene sus carismas, sus talentos, sus dones; pero todos queremos unirnos y formar ese pueblo de Dios en el que todos seamos capaces de compartir con los demás lo mejor que tenemos y ayudar a que ese cuerpo vaya creciendo en esa unidad. Por tanto, sería la línea de la unidad, pero teniendo en cuenta que todos nosotros somos diferentes, cada uno tiene sus carismas y es especial, pero todos lo ponemos al servicio del bien común, de la comunidad.

Bien. Esas son como las tres grandes líneas que hoy nos pone la Palabra de Dios para saber si el Espíritu de Jesús resucitado está presente en cada uno de nosotros, la línea del ánimo, de la esperanza, la línea del perdón, de la reconciliación y la línea de la unidad dentro de la pluralidad, dentro de que no somos uniformados, cada uno tiene su personalidad y tiene sus dones.

El Espíritu en la historia de la Iglesia.

Yo diría que a lo largo de la historia de la Iglesia ha habido momentos en que la presencia del espíritu se ha sentido como muy fuerte. Y creo que vale la pena recordar algunos de ellos, para que sean para nosotros puntos de referencia, que nunca en la vida los olvidemos porque fueron momentos importantes, porque el espíritu se sentía presente en la Iglesia. Y eso es importante recordarlo en momentos en que a veces pensamos en que el Espíritu como que se ha dormido un poco o quizás no lo sentimos tanto, o bueno…. Pues en esos momentos recordar aquellos momentos de la Iglesia es muy importante.

El primero es el de la primitiva iglesia. Realmente todo esto que nos recuerda el libro de los Hch que hemos estado leyendo en este tiempo, nos habla de una Iglesia con un Espíritu abierto, sin fronteras, misionero, un espíritu de personas que antes estaban llenas de miedo y encerradas, pero en realidad salieron a la luz pública y eso les costo la vida porque la mayoría murieron mártires entregaron la vida por aquello que significaba la causa de Jesús. Por tanto, esa primitiva Iglesia con ese espíritu misionero, con esa unidad grande de fondo que había, con esa preocupación de compartir lo que tenían, lo que eran, con esa entrega de toda la vida por los demás, de sentirse un cuerpo solidario. Cuando uno lee los Hechos eso es lo que ve en aquella primitiva Iglesia, como algo ideal, ese es un momento referencial que vale la pena que lo tengamos presente y que ojala vayamos continuamente pareciéndonos un poquito más en este siglo XXI a lo que aquella Iglesia fue en el siglo I.

Un segundo momento ya para acercarnos a nosotros, es el de aquella Iglesia entorno a Juan XXIII, aquel papa que la mayoría de ustedes, desde luego los que están celebrando la pascua juvenil, ninguno de ustedes lo conoció; porque ya es un Papa del año 1960, a ustedes eso les suena, pues a algo que debe ser de la edad primitiva, de la edad de piedra ¿No? ¡Bueno! Pues ese fue un gran Papa, un hombre bueno, un hombre bien gordito, bien afable, una persona que precisamente con toda su edad que tenía, porque era… pues era joven como muchos de ustedes que están aquí, jovencísimo, no de la edad, sino que fue capaz de iniciar en la Iglesia un movimiento en el que realmente el Espíritu estuviese realmente bien presente. Y por eso inició un concilio, un concilio Vaticano II, que también ustedes habrán oído, los mayores como yo, pues ya lo vivimos, pero los jóvenes quizás no tanto, pero fue un concilio en el que el Espíritu realmente la gente lo sentía como vivo. No crean que fue muy fácil, al principio hubo gente que quería que la Iglesia siguiese siendo lo que siempre había sido, una Iglesia muy bien organizada, jerárquica, etc. Y aquel concilio, fue aquel concilio en el que Juan XXIII dijo abramos las puertas al mundo y las ventanas, que entre aire nuevo, que realmente nos volvamos todos como iglesia jóvenes capaces de transmitir esa buena noticia de Jesús y por eso ese concilio comenzó a hablar de nuevo de la Iglesia como pueblo de Dios, que hoy estamos tan acostumbrados a escuchar, somos un pueblo de Dios. Éste lenguaje no se usaba cuando yo era joven por ejemplo, entonces se hablaba de la Iglesia sociedad perfecta, por ejemplo. Qué sociedad perfecta ni que cuentos, Jesús no vino a crear una sociedad perfecta, vino a crear algo diferente, algo que fuera un pueblo unido, no voy a decir que jamás será vencido, pero si es verdad… Pueblo unido, un pueblo realmente capaz de solidarizarse, un pueblo de trabajar por los demás, un pueblo en ese concilio Vaticano II abierto a los problemas del mundo. Hay todo un documento en ese concilio que es precioso, que algún día me gustaría que lo leyesen ustedes y sobre todo los más jóvenes porque se darán cuenta que los problemas que plantea ese documento que es el documento que habla de la Iglesia con su relación con el mundo. Es un documento que habla de temas que hoy día se están dando: la globalización, las culturas, todo eso ahí aparece… como digo esa Iglesia es un momento bueno para nosotros porque fue una Iglesia que esperó y creyó en el Espíritu y se fió del Espíritu de Jesús resucitado y por eso caminó, no fue una Iglesia con miedo, después ya vinieron los miedos, pero todos los que vivimos aquel momento fue un momento importantísimo.

Y el tercer momento referencial este es ya más cercano a nosotros, aunque tampoco los jóvenes lo han vivido, pero si han escuchado mas de él porque si tiene que ver con nuestro país, tiene que ver con esa Iglesia que surgió de aquellas reuniones, primero de obispos allá en Medellín, Puebla y que se concretizó aquí en nuestro país entorno a Monseñor Romero: la Iglesia salvadoreña, esta iglesia nadie puede dudar de que era una Iglesia llena de Espíritu. Cosa que después quizás se ha ido perdiendo un poco, a veces creemos que se ha ido durmiendo un poco, es cuestión de despertar al Espíritu y dejarlo que venga a nuestras vidas, porque si es el Espíritu de Jesús resucitado seguro que nos transformara como iglesia y no hará ir en aquella línea de Monseñor Romero, que defendió ese mundo justo, ese mundo pacífico, ese mundo solidario. Esa iglesia que Jon Sobrino le gusta tanto llamarla “Buena samaritana”, preocupada por lo que pasa, está claro que aquí en Plan del Pino y en todos los cantos que hay aquí, pues lo que pasa es mucho y por desgracia muchas veces no muy bueno, hay grandes violencias y hay muchísimos asesinatos, hay situaciones de pobreza extrema, todo eso se da, pues pensemos en esa Iglesia de Monseñor Romero, sino queremos en la iglesia primitiva o en la del Vaticano II de Juan XXIII, pensemos en la Monseñor Romero, ¿qué hubiera hecho hoy aquí? El espíritu de aquella iglesia que hizo en aquel momento enfrentarse a los problemas que había en la sociedad e intentar dar respuesta cada día a esos problemas. Esa Iglesia se hizo misionera, estuvo abierta a los problemas del mundo. Yo creo que obviamente tenemos que cambiar, porque quizás hoy hay situaciones que no se daban entonces, hoy hay situaciones que no se daban entonces, hoy hay situaciones de entonces que se han agudizado, pero sí sería importante el tenerla siempre como un punto de referencia y leer sobre aquella iglesia, porque nos ayudará a nosotros a vivir mejor la Iglesia hoy llena del Espíritu.

Por tanto este es un día para celebrar alegremente, pero también para reflexionar y preguntarnos pues si nosotros somos este tipo de iglesia, ¿somos una iglesia animada?, ¿alegre?, ¿con ganas de salir afuera?, ¿misionera?, ¿queremos transmitir la buena noticia?, una buena noticia que aterriza en los problemas sociales, en los problemas de la justicia, de la realidad, los que vivimos cada día, una iglesia que somos capaces de vivir unidos aunque somos diferentes y aportar cada uno para que el cuerpo crezca y se desarrolle, somos este tipo de Iglesia, si somos eso es que el Espíritu de Jesús resucitado ha bajado a nosotros. Es como la prueba de que eso es así.

Pienso que esta fiesta de Pentecostés la celebramos en una circunstancia muy especial, bueno los jóvenes la están celebrando en la Pascua de Jesús resucitado, la pascua de la vida, y por tanto con deseos de transmitir la vida a los demás y de trabajar para que haya vida entre todos los demás. Pero además la estamos celebrando en una circunstancia especial mañana es 1 de junio, no se ¿por qué? este año es especial, bueno es lunes, es especial, es día que va a cambiar alguna cosa, todos esperamos que cambie alguna cosa porque peor no puede ir, entonces pensamos que tiene que ir para mejor, entonces cuando nos planteamos que mañana puede haber un cambio, para nuestro país y como todo país también para otros, porque en realidad lo que ocurre aquí tiene sus repercusiones en el país de al lado y en el otro y en el otro… pues estamos celebrando Pentecostés en medio de este contexto importante, de cierta esperanza, de deseos de que realmente nuestro país de una vez para siempre llegue a ser un poco más esa familia unida, esa familia que todos esperamos que sea si lo celebramos tenemos que pensar que lo que ocurra en el país en la sociedad tiene que ver con nosotros y que según como nosotros vivamos como Iglesia seremos capaces de ser esa Iglesia ese cuerpo alternativo, esa otra manera de vivir, ese otro mundo posible que muchas veces mencionamos, pues nosotros ayudamos con nuestra fe, con nuestra manera de vivir a que eso se realice, pues de repente la sociedad nueva que puede surgir mañana pues se parezca un poquito más, o va llevando sus pasos para que el Reino de Dios empiece a realizarse aquí. Pero tenemos que apoyar nosotros, tenemos que ayudar, tenemos que vivir para empezar nosotros de esa manera, entonces yo le pediría al señor que esa presencia del Espíritu no sea algo puramente para alegrarnos es una fiesta más durante el año y cuando pasó ya acabó, sino que nos ayude a pensar como cristianos, como Iglesia qué estamos haciendo para que nuestro país cambie, para que todos nuestros cantones cambien en la buena línea de un país, de unos cantones, en donde haya paz, haya justicia, haya mayor unidad entre todos nosotros. Pidámosle pues al Señor y continuemos nuestra celebración.
"VEN, POR LOS QUE TE ESPERAN"
Haz renacer la esperanza, ven,
ven a curar las heridas,
ven a traer alegría,
aliméntanos de vida.
Transforma los corazones,
cambia el odio por amor,
ven a llevarte, muy lejos,
la miseria y el terror.

Te esperan los maltratados,
los hambrientos y olvidados,
te esperan los explotados,
por patrones empachados.
Te esperan los que no tienen
ni prestigio, ni respeto,
te esperan los indefensos,
los que mil veces han muerto.

Te esperan miles de obreros,
con ridículo jornal;
también te espera el minero,
que ha perdido hasta su hogar;
te esperan los campesinos,
cansados de explotación;
te esperan los estudiantes,
sin futuro ni ilusión.


Te espera el desempleado,
sin trabajo y sin comida;
te espera el abandonado,
y los que no tienen familia.
Te espera la prostituta,
maltratada y sin salida;
te esperan miles de enfermos,
sin esperanza de vida.

Te espera el niño mendigo,
ambulante y sin defensa;
te espera el preso inocente,
que entre lagrimas te reza.
Te esperan los perseguidos,
y las victimas de guerra;
te espera el desesperado,
y los que no tienen tierra.
Diego Cabrera