10 mayo, 2009

BOLETÍN 19

Marcha del primero de Mayo.



CLAMORES DEL PRIMERO DE MAYO

Lorenzo Alfaro, de Ilopango: “La clase trabajadora a marchado por las calles de San Salvador celebrando el día internacional del trabajo, reivindicando todo el esfuerzo de los y las trabajadores del país para consolidar los derechos de los y las trabajadores”.

Roxana Mejía, de la zona franca de San Marcos: “Nosotros somos trabajadoras de las maquilas, todos los trabajadores necesitamos que nos paguen el 100%. Los chinos de las maquilas no nos quieren dar un salario justo” .

Miguel Ángel Barahona, de Soyapango: “Marchamos también los que no tenemos trabajo, queremos que haya trabajo para todos, por eso es que salimos a marchar, porque hay mucha gente que no tenemos empleo, por eso es que nosotros salimos”.

María Elías, de San Salvador: “estamos exigiendo nuestros derechos y pidiendo que seamos tratados con igualdad ambos géneros. Esperamos que el nuevo gobierno, elegido por el pueblo nos tome en cuenta y cumpla con todo lo ofrecido”.

María Luz Aguilar, de San Jacinto: “Nosotros como población femenina estamos reivindicando los derechos de las mujeres, exigiendo que hayan las mismas oportunidades de empleo, educación, salud. Por todas aquellas que no cuentan con un trabajo digno, vivienda digna, salud sexual y reproductiva, que sea gratuita, porque muchas mujeres no tienen esa oportunidad”.

Santiago García, de Tacuba, Ahuachapán: “Estamos celebrando el día internacional del trabajador a nivel mundial, nosotros somos agricultores y estamos en esta marcha conmemorando esta fecha”.

Roberto Márquez, San Juan, La Paz: “Yo creo que el pueblo salvadoreño se ha organizado para expresarse, para tener una conciencia más, el 1 de junio comienza una lucha, nosotros esperamos los cambios sociales no sólo acá en El Salvador, sino también a nivel latinoamericano”.

Juan Pérez, de Suchitoto: “Lo que se busca es el respeto a los derechos y el cumplimiento de las leyes laborales. La situación laboral está crítica siempre lo ha estado y más ahora con la crisis a nivel mundial”.


LAS MANOS DE MI MADRE


María Ester Cerón: “Ser madre es el amor en la máxima expresión, es la manera más grande de humanización que yo conozco; quizás porque el ser madre me ha permitido conocer aspectos de la vida que quizás de otra manera no los hubiera podido conocer. Ser madre también implica muchos retos, pero también mucha alegría y satisfacción. Uno se siente estimulado por los logros de sus hijos, cuando los mira valerse por ellos mismos, entonces uno dice estoy haciendo bien mi trabajo. Lo principal es enseñarles a ellos a ser independientes y agentes de cambio social, enseñarles a vivir su vida con responsabilidad, que tomen conciencia de que todo lo que hacen tiene una consecuencia. Uno de los mayores retos que tengo es ayudarles a mis hijos a descubrir la misión que ellos tienen en el mundo.

Rosa Alicia Sigarán de Montesino, de la San Antonio Abab. “Ser mamá es algo muy lindo, es algo que toda mujer trae, que nos hace realizarnos como mujer. Es algo muy enternecedor, cuando uno ya sabe que está embarazada es !muy lindo, lindo, lindo…! Algo que ya Dios nos dejó para eso y todo lo lindo que uno puede hacer es ser mamá, cuando vemos a nuestra criatura en nuestros brazos”.

María Carolina Benítez Hernández, Armenia, Sonsonete: “Para mí, ser madre ha significado algo muy especial en mi vida, porque Dios me ha regalado dos maravillosos hijos: Ser madre significa darlo todo por mis hijos, una buena educación, una buena alimentación y una buena enseñanza espiritual. Ser madre es estar dispuesto a escuchar a nuestros hijos en lo bueno y en lo malo; estar siempre con ellos, que ellos sepan que no están solos”.

Ana Maritza Ávila de Contrera, las cumbres de San Bartola: “Ser madre para mí es algo muy grande, un privilegio inmenso, me siento muy feliz, muy realizada de serlo”.


María Jesús Alvarado Escobar, San Marcos, San Salvador: “Ser madre es algo muy importante, porque el amor de Madre es algo muy grande, muy maravilloso. Mis hijas son para mí un amor tan intenso que no se puede ni explicar. Mis hijas son un regalo muy lindo que el Señor me dio”.

Olimpia Ávila: “Para mí, ser madre ha sido una maravillosa experiencia, fui bendecida con dos hijos varones. El llevar dentro de mí otro ser fue la más grande manifestación de Dios en mi vida. El poder engendrar una nueva vida me permitió realizarme en diferentes ámbitos (madre, amiga, confidente, mediadora, maestra) en fin una entrega total. Dios me permitió estar con ellos para educarlos, formarlos, verlos crecer, acompañarlos en sus alegrías y sus tristezas. Ahora, ya son profesionales y los sigo aconsejando. Las satisfacciones han sido muchas pues han compensado todos los esfuerzos y sacrificios, hasta poder en este momento disfrutar a mi primer nieto”.

Silvia Gómez, de Cuidad Merliot: “Ser madre es algo muy maravilloso, es felicidad, alegría, responsabilidad, seriedad; tiene muchos significados, algunos se entienden y otros no se pueden explicar, porque dependen de las etapas que surgen en la vida.
! Cómo saber que vendrá un nuevo ser a formar parte de la familia, un hijo que es un don que Dios nos da, pero también es misión, familiar y social!”.


EL TRABAJO ¿UN DERECHO?

Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.” Así reza el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derecho Humanos. No se trata de cualquier cosa. Se trata de un derecho universal.

En nuestra sociedad salvadoreña, absorbida por la “modernidad” y por un sistema económico dominante, se hace notar a flor de piel la ausencia de este valioso derecho. Basta con caminar un poco por las calles, subirse a los buses o poner la mirada en el campesinado para ver tanta gente con ocupaciones laborales que honestamente, no podríamos llamar trabajo digno. Esto no significa que no sea algo bueno, al contrario; queda demostrado así el potencial creativo de nuestra gente, el afán por conseguir el pan de cada día.

El derecho de la persona humana de gozar de un trabajo digno le da gran significación. Le abre un horizonte que asegura su vida; le convierte en persona humana. Es allí donde desarrolla sus capacidades de creación, de servicio y realización plena. Por tanto, todo ser humano merece un empleo digno, un espacio de realización laboral que le permita acceder a una forma de vida holgada, para que pueda contar con las necesidades básicas y no ir arañando unos miserables dólares con esfuerzo, a veces hasta sobrehumano. Al escribir estas líneas muchos rostros me vienen a la memoria. Rostros de hombres y mujeres con historias reales que sufren las consecuencias de la negación de este derecho.

Según algunos datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apuntan que en el 2007 unas 70 mil personas de la Población Económicamente Activa, en El Salvador, la mayoría jóvenes, emigraron hacia Norte América en busca de un trabajo o un empleo más digno que pudiera cubrir mejor sus necesidades. Valdría la pena aquí preguntarnos: ¿Por qué emigran nuestros jóvenes? Y Cuando se han ido, ¿Por qué no quieren regresar al país de origen? A estas peguntas los jóvenes responden con simpleza: “En nuestro país no hay oportunidades de trabajo y muchas veces no se valora lo que hacemos”. El problema de fondo es mucho más difícil de comprender.

El trabajo, así como es un derecho, es también un deber. Es un derecho de toda persona, pero es un deber de quienes tienen la obligación de promoverlo; poderlo ofrecer de manera real a las gentes de quienes dicen ser líderes.

El poeta Pedro Casaldáliga dice que; “donde no hay utopía, no hay futuro”. Podríamos decir aquí: donde no hay sueños, no hay futuro. Y prácticamente todos los sueños de mucha de nuestra gente tienen que ver con tener un buen empleo. Si esto no se logra conseguir, si el problema del desempleo exagerado no se logra solucionar; ¿Cuál será nuestro futuro? Juzgue usted

Abel Carbajal, cmf

COMO PÁJAROS EN EL AIRE

Las manos de mi madre
Son como pájaros en el aire
Historias de cocina
Entre sus alas heridas
De hambre.

Las manos de mi madre
Saben que ocurre
Por las mañanas
Cuando amasa la vida
Hornos de barro
Pan de esperanza.

Las manos de mi madra
Llegan al patio desde temprano
Todo se vuelve fiesta
Cuando ellas vuelan
Junto a otros pájaros
Junto a los pájaros
Que aman la vida
Y la construyen con el trabajo;
Arde la leña, harina y barro;
Lo cotidianoSe vuelve mágico.

Las manos de mi madre
Me representan un cielo abierto
Y un recuerdo añorado
Trapos calientes en los inviernos,
Ellas se brindan cálidas,
Nobles, sinceras, limpias de todo
¿cómo serán las manos
Del que las mueveGracias al odio?

Mercedes Sosa

27 abril, 2009

BOLETÍN 18

Procesión con una cruz de jiote en Los Planes, La Laguna, Chalatenago.

La Semana Santa en La Laguna, Chalatenango.

Romero-crucis en La Montañona, La Laguna, Chalatenango.


En la vigilia pascual en el Copinolar, Perquín, Morazán.

Kevin con el Padre Rogelio Poncel y jóvenes de Copinolar


SOMOS PUEBLO DE LA PASCUA

Desde la más cercana hasta la más recóndita comunidad cristiana hemos celebrado la Pascua de Jesús. Realmente nos sentimos “el pueblo de la pascua”. Un pueblo caminante que va encontrando en medio de las tristezas y alegrías una razón para seguir posibilitando el Reino de Dios.

Creer en la Resurrección de Jesús es creer en los hermanos y hermanas con quienes hacemos camino. Es sentirnos comprometidos desde la Resurrección de Jesús a crear relaciones más humanas y fraternas. Esto implica también, defender la vida y ser capaz de denunciar todo aquello que se opone a ella. Creer en Jesús Resucitado conlleva comprometernos en un “proyecto en común”, el proyecto del Dios del Reino: “hacer realidad los sueños de Dios para con la humanidad”, el sueño de la justicia, igualdad, fraternidad, la verdad y la esperanza en medio de este mundo sufrido.

Sin embargo, los textos evangélicos de este tiempo de pascua, nos han narrado las experiencias de Jesús Resucitado en medio de los suyos, transformándolos en testigos cualificados de esta “Buena Noticia”. Ellos también quieren ser para nosotros una provocación para vivir como resucitados y de esta manera dar vida a los que conviven con nosotros. Es una buena oportunidad para dejarnos interpelar por la vida del resucitado.

La experiencia pascual que vivieron los discípulos de Jesús fue realmente transformante. Podemos ver en ellos un antes y un después de la Resurrección. Un antes, donde existía inseguridad, miedo, angustia y esperanzas perdidas; y un después, donde la Resurrección de Cristo se transforma en una experiencia vital para la vida de los discípulos. Aquella comunidad que se había dispersado por temor y miedo a correr la misma suerte del Maestro, se ha transformado, gracias a la Resurrección de Jesús, en una comunidad de referencia para encender los corazones de todos los cristianos de hoy.

No es posible conocer a Cristo, sin creer que ha Resucitado de entre los muertos, que está presente en medio de la comunidad y el mundo. No es posible creer en la Resurrección de Cristo, sin ser movido por la fuerza del Resucitado a construir un mundo mejor.

Hoy en día la Resurrección de Cristo se actualiza cuando cada hombre y mujer es capaz de vivir como resucitado en la familia, trabajo, colegio, universidad, colonia, el campo, etc. En medio de esta crisis económica que se vive a nivel mundial y que está repercutiendo en gran medida en El Salvador, somos llamados por el Señor a vivir como resucitados. Nuestra voz no puede acallarse. Hagámonos cómplices en proclamar a viva voz y a un solo coro que ¡CRISTO HA RESUCITADO, ALELUYA!

Ángel García, cmf


SIGNOS DE FE EN EL CRISTO RESUCITADO

Una nota de nuestra relación filial con el Padre es la alegría cristiana. Las riquezas cristianas que poseen aquellas personas que conocen al Padre las obligan a estar alegres y manifestar su esperanza.

Es esta alegría la que me ha colmado en esta Semana Santa al compartir con el pueblo de Copinolar, municipio de Perquín, departamento de Morazán. Sin duda, este pueblo está invadido de una alegría soterraña. Y no podría ser de otro modo, puesto que ha vivido como pueblo crucificado, sufriendo el horror de la guerra, la injusticia y el destierro. No obstante, se ha convertido en escuela de misericordia y en signo de esperanza.

¿De qué otra manera describir la experiencia de escuchar a hombres y mujeres protagonistas de una historia, en medio de una realidad de opresión y sangre martirial? La presencia concreta del Dios de la vida y la misericordia habla por sí misma en este pueblo. Para doña Toña es imposible contener la alegría en la procesión del Sábado Santo, cargando las fotos de su esposo e hijo asesinados en los años ochenta y llena de confianza con los cambios que espera en esta tierra salvadoreña. Más, con cierta timidez, preguntaba doña Toña si los suyos estarán entre esos pobres herederos del Reino de los que habla Jesús.

Ellos también son parte de esta alegría de la Pascua de Resurrección, al hacer eco de la voz profética de Monseñor Romero, proclamando el servicio a la vida contra la complicidad de la muerte. En ellos también cobran vitalidad las palabras del poeta Roberto Armijo:

“El pueblo recompensará tu esfuerzo
Para medir jubiloso el tiempo de la esperanza

Tú estarás vivo
Aunque tus labios sangren en la tierra
Tú tienes tus cantos profundos como el porvenir”

Y las razones para tales cantos profundos son auténticas. Así lo expresaba don Juan Bautista Márquez, quien hace unos días cantaba para el Tribunal de Justicia Restaurativa en la capilla Monseñor Romero, y con quien pude compartir momentos invaluables. Don Juan, su familia, y en definitiva su comunidad son signos vivos y vivientes de la conciencia histórica del pueblo de Dios que lucha por transcender una realidad de resignación y fatalismo es búsqueda de un horizonte más humano. Es también el ímpetu con que la juventud de Copinolar me hizo comprender que el ánimo de sus luchas de cada día, su pobreza y su compromiso social son signos de fe y testimonio de Cristo Resucitado.

Kevin Armijo, cmf


LOS POBRES NOS LIBERAN

Conciente que La Pascua es la fiesta principal de los cristianos, me atrevo a decir que la experiencia de Semana Santa, en gran parte de nuestros pueblos, es también una semana muy rica en expresión religiosa, plástica, afectiva y de convivencia. En estos días el pueblo creyente se desborda a expresar todo lo que configura su ser, su vida, sus interrogantes más profundos y todo aquello que también da esperanza en este caminar.

Generalmente, cuando decimos que vamos de misión a tal lugar en Semana Santa nos preparamos, llevamos muchos temas para formar al pueblo; pero es posible que suceda lo contrario, que lo que llevamos, por muy bueno que sea, no entra en los dinamismos de los pueblos donde llegamos y simplemente habrá que dejar todo lo preparado para dar espacio a la creatividad y dejar que el pueblo con sus tradiciones de siempre pueda expresar lo que le conecta con todo aquello que le suscita esperanza, esperanza que no está basada en ningún poder de este mundo, sino en el Jesús crucificado, que sabe de sufrimiento humano, de persecuciones. Un Hombre que vivió confiado en el Dios del Reino, esperando su irrupción en esta historia muchas veces contradictoria.

Las cruces de jiote, las procesiones con nazarenos y madres dolorosas, caminatas y penitencias, los rezos de los viejos y el sol incandescente, la naturaleza que parece estar aliada y grita toda quemada con dolores, pariendo la Pascua de Cristo, la pascua global... Todo eso nos dice que la Semana Santa en el norte de Chalatenango, es contemplar las realidades de crucifixión: en la naturaleza (el gran incendio en La Montañona en días antes), en las comunidades, en las familias, en la juventud, etc.

Asimismo, es semana para experimentar la solidaridad entre los pobres que comparten y lo dan todo; es rezar con los viejos, manteniendo la esperanza; y con los jóvenes, soñando un mundo mejor, talvez en otro lugar. En la Semana Santa de La Laguna converge todo: lo antiguo y lo nuevo, la magia y lo real, el campo y la ciudad, lo rural y lo urbano, lo indio y lo mestizo, lo nacional y lo extranjero. Es caminar por las calles empedradas detrás de un viejo Cristo hecho de madera y reunirnos todos como Iglesia que peregrina, subiendo La Montañona y junto a Romero cargando las esperanzas y utopías de un pueblo que quiere ser libre.

Y llegamos con nuestras mochilas cargadas, creyendo que evangelizamos al pueblo, pero es él quien nos da lecciones de cristianismo, de esperanza y resistencia, y nos señala la aurora que anuncia el nuevo día de la Resurrección. Y ahora ¿qué nos queda? Dejarnos liberar por los pobres, aprender de su esperanza, ser testigos de sus luchas y anunciadores de la salvación que por ellos nos viene.

Alvin Bellorin, cmf


AL BUEN PASTOR GERARDI, MÁRTIR DE LA MEMORIA


Venías del Quiché, del Quiché mártir;
de la tierra arrasada;
de los muchos exilios de tu Pueblo;
de una larga agonía de silencios y esperas;
de unos altos volcanes, contenidos
de indignación profética....

Querías "construir un país otro",
soñabas una nueva Verapaz.
"La construcción del Reino tiene riesgos",
lo sabías muy bien, pero vivías
los derechos humanos como sueños divinos;
con tu sed de justicia verdadera;
en tu opción por las víctimas, que son también los pobres.

Venías libre y fuerte, curtido en Evangelio,
vestido de una chumpa popular,
con buen humor chapín,
Juanito, monseñor, sabio y correcto
como un patriarca maya.

Levantaste tu voz en el Congreso,
en los foros del mundo,
y el informe del REMHI y de la ODHA
recogían, por fin, la voz callada,
la verdad de la Historia.
Vigía de la noche y de la aurora,
pastor de un Pueblo insomne,
la paz necesitaba la firma de tu sangre
y la diste, total, limpia y hermosa
como un cáliz de Pascua.

Quebrantaron tus ojos, porque vieron
la masacre de un Pueblo;
la concha de tu oído que acogió su clamor interminable;
tu boca profetisa que le ha devuelto el canto...
Pero en tu rostro, roto por el odio,
como en un colectivo lienzo de la Verónica,
han reaparecido todos los rostros muertos,
vivientes para siempre!
Las columnas matrices de nuestra catedral
han puesto al sol de Dios y de la Historia
los nombres que ha marcado la sangre del Cordero.
Y el 26 de Abril se ha vuelto fecha-hito,
aleluya pascual de marimba y claveles,
kairós de libertad en la Iglesia y la Patria.
La piedra que trizó tu cuerpo ungido
te hizo piedra angular de la memoria viva.

Vamos a hacer verdad de la memoria
y "esa verdad será que no hay olvido".
Habrá perdón, pero no habrá olvido.
Juramos: "Guatemala: ¡Nunca más!"
Nunca más dictaduras ni masacres,
ni miedos suicidas, ni cómplices silencios.
¡Siempre más Guatemala, libre, india, fraterna!
Y granará el maíz de la justicia maya,
florecerá la paz en las orquídeas
-blancas de luz, moradas de memoria-,
y el vuelo del quetzal bordará la utopía.
Tu muerte, buen pastor, no ha sido en vano.
Guiados por tu ejemplo, nosotros seguiremos
forjando la verdad y la justicia,
dando la voz al canto enmudecido,
dando esperanza al Pueblo caminante,
dando la vida al Reino de los pobres.
La sombras del poder y la mentira
pretenden empañar, inutilmente,
la gracia de tu gloria.
¡Ya estás en plena Luz, en vera Paz,
y eres la Iglesia viva, la nueva Guatemala!

¡Nadie nos borrará de la memoria
tu memoria, Gerardi,
mártir de la Memoria !

Pedro Casaldáliga

31 marzo, 2009

BOLETÍN 17

Procesión en la vigilia de Mons. Romero. 21 de marzo.

Personas en la vigilia frente a Catedral Metropolitana.

Fachada de Catedral.

Mons. Gregorio Rosa Chávez, Obispo Auxiliar de San Salvador.


UN LLAMADO A LA CONVERSIÓN

Hemos estado celebrando la pascua de Óscar Arnulfo Romero, obispo, pastor y mártir del pueblo salvadoreño y de América Latina. Durante el mes de marzo, hemos escuchado más a menudo sus palabras, que siguen teniendo actualidad profética en medio de la realidad de nuestros pueblos latinoamericanos. Prueba de ello, ha sido la gran cantidad de hermanos y hermanas que nos visitaron de diversos países del mundo que se unieron a nosotros y a nosotras en las diferentes actividades que se realizaron para la celebración del XXIX aniversario de su martirio.

Desde luego todas estas celebraciones en memoria de nuestro Romero de América no pueden, ni deben, quedarse como una actividad externa en la vida de los cristianos y cristianas, deben conducirnos a un compromiso más real y auténtico con la vida.

En este XXIX aniversario de Monseñor Romero podríamos preguntarnos: ¿Qué significa celebrar su Pascua? Ante esta pregunta algunos se manifestarán en contra de la figura y obra de Mons. Romero. Sin embargo, para quienes nos llamamos cristianos y para los que amamos la vida y creemos en un mundo distinto, celebrar a Romero se convierte en un llamado a la conversión profunda, un llamado a revisar nuestra vida cristiana, una invitación a poner en práctica las enseñanzas de Jesús de Nazaret.

En Mons. Romero tenemos a un hombre fiel a las enseñanzas de Jesús. Es por ello, que denunció con autoridad lo que no estaba bien en la sociedad salvadoreña. Era un hombre poseído por el Espíritu del Dios de Jesús que le ayudaba a discernir y a no equivocarse en sus decisiones, porque ante todo estaba la salvación de todo un pueblo. Ese mismo Espíritu le va a ayudar a ser honrado con la realidad, a no callarse y a no justificar la falta de desinterés y el desprecio por los más pobres. La honradez lo llevó a llevar ese peso de la realidad. La fuente de inspiración en la vida de Mons. Romero fue el Evangelio y la realidad que experimentaba su pueblo. Preguntémonos en este tiempo de cuaresma: ¿somos honrados con la realidad como lo fue Mons. Romero? ¿cómo podemos ser fieles a la realidad de nuestro país?, ¿qué signos y/o frutos de conversión nos está pidiendo el Señor en este tiempo?.

Abel Carbajal, cmf


ENTREVISTA CON MONSEÑOR GREGORIO ROSA CHÁVEZ

¿Qué ha significado para la Iglesia salvadoreña celebrar el XXIX aniversario del martirio de Monseñor Romero en medio del cambio político que está viviendo el país?

A mi me recordó lo que pasó hace 5 años. Me tocó presidir la misa frente a catedral y habían muchas caras tristes, muchas caras largas, recuerdo que la homilía se tituló: “Entre el temor y la esperanza”, esta vez pareciera que el título correcto sería: “La esperanza venció al miedo”, para tener una relación de las dos situaciones.

Yo no estuve en la misa de este año porque estaba fuera del país, celebrando a Monseñor Romero en Baltimore, EUA, pero sí estuve anoche (24) en la misa de la cripta y fue realmente muy especial, muy hermosa. Se nota pues, que mucha gente relaciona esta situación con Monseñor Romero y con esperanza. Falta ver cómo se combina eso con la parte histórica, la parte concreta, la parte de política, de procesos, etc.

¿Usted cree que en el Proyecto de Gobierno de Mauricio Funes, se incluirá el ideario de Monseñor Romero, tal cómo lo mencionó él mismo, la noche del 15 de marzo cuando aparecieron los primeros resultados electorales?

Si uno lee el discurso de Funes completo, porque se puede leer completo, uno nota que todo está hilvanado con la visión de Monseñor Romero y él expresamente habló de la opción preferencial por los pobres. Quiero contarte que una vez que me invitó a su programa en el Canal 12, yo llevaba el libro “Día a día con Monseñor Romero” y cité varios párrafos, al final se lo regalé a él y quedó muy agradecido de ese regalo. Decía que era lo mejor que le habían dado en mucho tiempo sobre Monseñor Romero, de modo que eso está clarísimo. Pero no basta con querer, hay que hacerle frente a muchas situaciones coyunturales concretas, no me cabe duda que él va a querer hacer un proyecto concreto con lo que Monseñor planteó como principios. Y él entiende bien lo que yo digo, que la Iglesia no puede ser sumisa tiene que ser crítica, saber apoyar lo bueno y también denunciar lo malo. Yo cité lo que pasó en el año 79 cuando vino el golpe militar y Monseñor dijo: “Reformas con represión no pueden ser la solución”.

¿Cuál será la actitud que asumirá la Iglesia en este nuevo proceso de cambio?

Yo lo mencioné anoche, cité unas frases de él, hablando de que la Iglesia no tiene un proyecto propio, la Iglesia discierne sobre los proyectos que están en la presencia y ve cuales son los que más ayudan a la gente, sobre todo a la gente más angustiada, más sufrida, más marginada. Y dije ya que la Iglesia no será una Iglesia sumisa, pero será una Iglesia que va a acompañar.

La palabra acompañamiento tiene una onda tradición en la Iglesia salvadoreña. Fue de los temas centrales en los tiempos de Monseñor Romero, cómo acompañar a un pueblo que está en una etapa prerrevolucionaria o de lucha armada. Entonces, pienso que en esta línea vamos a tratar de cumplir la misión de acompañar al pueblo.

¿Según su parecer que diría hoy Monseñor Romero a la Iglesia?

Me sorprendió mucho como en el lenguaje de estos días hay una idea que permanentemente aparece: “Monseñor Romero ha resucitado”. Esa idea aparece, en aquella canción que dice “resucitaste en tu pueblo”, como que la gente siente que lo que él planteó hoy puede ser posible; o que gracias a que él intercedió ante Dios se dio el milagro de ese resultado electoral. Esa idea está flotando en el ambiente y se sentía muy presente en la cripta el día 24.

¿Qué signos encontramos en la realidad que nos manifiestan que Monseñor Romero sigue vivo hoy?.

Hay dos anécdotas que quiero compartir contigo. Una fue en el CELAM, había un curso de liderazgo pastoral para obispos y el que dirigía el curso dijo: “un líder tiene estas características…” ¿Qué obispo de A.L. representaría este ideal?. Y dijo Monseñor Rómulo Emiliani, de Panamá, Monseñor Romero. Y todos estuvimos de acuerdo.

Y segundo, es muy hermoso lo que voy a contar, pasó en noviembre del año pasado. Fuimos los obispos de C.A. a la tumba de Monseñor Romero a visitarlo. No había nadie más que nosotros, no había periodistas ni fotógrafos, rodeamos la tumba de Monseñor y yo vi en los rostros de los obispos de C.A., éramos como 40 obispos o más, un profundo silencio, una profunda oración. Ahí pude notar, cómo este hombre inspira a tantos pastores en todas partes, pero quiero concretar en los pastores de C.A. De modo que, donde quiera que uno vaya, tiene la misma experiencia que Monseñor es un pastor que inspira a muchísimos pastores, a muchos agentes de pastoral, igual que inspira a gente que quiere un mundo más justo, más fraterno, más solidario.

Y él va mucho más allá de las fronteras de la Iglesia y de las Iglesias, es un ciudadano universal. Y esto es algo admirable, por otra parte a mi me gusta decir que él es el mártir del siglo XX más conocido y más amado en todo el mundo y esto es algo que sorprende y también emociona.

¿Monseñor Romero está presente en la religiosidad popular del pueblo salvadoreño?

Responde a un enfoque amplio y a un enfoque concreto. La piedad popular es de las grandes riquezas de la Iglesia en AL, pero un tesoro que se nos puede agotar sino lo evangelizamos, sino lo fortalecemos. Dice el Cardenal Rodríguez, que tenemos para unos cuantos años y otros dicen que es la parte más linda del documento de Aparecida lo que dedica al tema de la religiosidad popular; por tanto, ahí expresa la gente su fe. Y esto es algo que maravilla a las gentes que vienen de países muy secularizados, pero hay que evangelizarlo, hay que formar esa piedad popular para que no sea víctima de una crisis. Porque el tiempo moderno pues va barriendo con todo, los valores, las culturas ya que nos van uniformando con una cultura que no tiene en cuenta estos valores.

En cuanto a Monseñor Romero, la gente ve en su tumba como el lugar que simboliza todo lo que fue él, y todo lo que el enseñó y llegan ahí con su oración, con su petición, con su acción de gracias. Lo sienten tan cercano, lo sienten tan suyo. Y aquí caben dos tipos de fieles, los fieles que no están politizados, no tienen formación política y llegan a ver al padre bueno, al pastor preocupado por los pobres. Y la gente que llegó ayer, la gente que tiene una conciencia política, que ha luchado porque este sueño sea posible y que ven en Monseñor aquel que intercedió para que esto sea posible. Son los dos tipos de público que llegan a esa cripta y a esa tumba, pero en todo caso hay una cosa común: ven en Monseñor un hombre de Dios, un profeta, un mártir, un intercesor, un modelo de vida. ¡Eso son los santos!

Muchas gracias Monseñor por esta entrevista, por este espacio que concede a Construyendo el Reino.

Yo quisiera terminar con el número 8 del libro “Día a día con Monseñor Romero” que habla de la interioridad. Monseñor Romero decía: “que para que estos problemas se resuelvan hay que volver al corazón de cada persona, donde Dios y uno se encuentran cara a cara, y en ese diálogo con Dios ver lo que nos toca hacer en nuestra vida personal y en nuestra vida como ciudadanos”. Creo que es importante insistir en este aspecto de su personalidad, el hombre de Dios, que en ese diálogo con Dios fue descubriendo llamadas todos los días, a veces llamadas sumamente difíciles, que lo llevaron por caminos que nunca pensó que iba a recorrer, incluso el camino del martirio por eso es tan grande Monseñor Romero.

Por Edgardo Guzmán, cmf

“El ángel del Señor anunció la víspera…

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

¡Y se hizo vida nueva en nuestra vieja Iglesia!
Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.
Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:ninguna sinagoga bien
montada puede entender a Cristo).

Tu pobrería sí te acompañaba
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.
Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo;
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...¡
En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!
San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!
Pedro Casaldáliga, cmf.

19 marzo, 2009

FELICIDADES, PADRE SENTRE




FELICIDADES, PADRE SENTRE

JOSÉ ESPOSO DE MARÍA,
custodio del salvador,
y protector de la Iglesia
y de mil… cosas patrón.

Hoy te pido por un siervo
que hace vida en Escalón,
y que funge como guía
y como asiduo pastor,

Él es de anento, ya sabes,
- vino, jotas, fe y amor-
de niño ingreso al convento,
pues oyó la voz de Dios;

Con gozo saboreó
su vida y vocación,
y poco a poco las gradas
del altar de dios subió.

Ha ocupado de gobierno
altos cargos con honor,
y ahora al frente está, ya sabes
de esta casa de Escalón

El Padre Sentre, tu siervo,
es excelente Pastor,
y hoy le nació al arbolito
una nueva y bella flor…

Cuida su vida y su árbol
Oh santo amigo y Patrón,
guía sus pasos y afirma
la fe en él y el amor.

Concédele en este día
De gracia rica efusión,
Y dale en su andar, San José,
Un partenal empujón.

Con mucho afecto, su h,
Jesús Aramendía, cmf

12 marzo, 2009

BOLETÍN 16

Estudiantes claretianos en El Salvador, 2009.

Carlos, Olingtons, Alvin, Oscar.

Abel y Edgardo.

Kevin, Rolando, Guillermo y Luis Mela.


“LA AUDACIA DE LO NUEVO”

¡Queridos amigos, amigas de Construyendo el Reino!, que alegría nos da saludarlos de nuevo. Vuelves a tener en tus manos este boletín que intenta mantener encendida la esperanza de las comunidades.

El día primero de Marzo, nuestra comunidad claretiana ha emprendido el caminar de un nuevo año académico-pastoral. Nuestras comunidades formativas se encuentran ubicadas en Armenia, conformada por: Rolando (guatemalteco), Kevin (hondureño), Guillermo (nicaragüense), Luis (panameño) que se encuentran cursando el primer semestre de la licenciatura en Teología. Y en La Sultana, Antiguo Cuscatlán, se encuentran: Carlos Salvador (salvadoreño), Oscar (salvadoreño), Olingtons y Alvin (nicaragüenses) quienes cursan el tercer año de teología; reincorporándose después de su año de misión Abel (salvadoreño) y Edgardo (hondureño), quienes se encuentran en el segundo año de teología.

Durante estos primeros días, nos hemos dedicado a compartir experiencias personales y apostólicas, como también, desempacar las maletas, realizar programaciones, proyectos y horarios. Hemos experimentado sentimientos encontrados, que han surgido al dejar nuestras familias y al hacer memoria de los lugares y las personas que compartieron con nosotros en el tiempo de misión. Sin embargo, nos embarga la alegría y el gozo del reencuentro con hermanos y hermanas con quienes hemos hecho caminos en El Salvador.

Como bien sabemos, este año se ve marcado por una crisis económica a nivel mundial, que por supuesto, está afectando a nuestros pueblos centroamericanos.

A nivel local se percibe un ambiente electoral tenso. Caracterizado por una campaña política desigual, acentuada por la monopolización de los medios de comunicación por parte de los que ostentan el poder y la riqueza en El Salvador, quienes han sido capaces de manipular la información, beneficiando intereses particulares y partidistas. Por tanto, vivimos un momento significativo en la historia de nuestro país, en donde se nos pide ser cristianos y cristianas coherentes al Evangelio.

Finalmente, la Iglesia nos propone vivir el tiempo de cuaresma en sintonía con los valores del Reino, especialmente se nos invita a la esperanza: apostando por una nueva humanidad, tal como creyeron Rutilio Grande y Mons. Romero, cuyos aniversarios recordamos en este mes.

Seguimos pues, con la audacia de empezar de nuevo.

Edgardo Guzmán, cmf

«HOY YA NO TENGO ESOS SUEÑOS»,
dice el Cardenal

El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita, biblista, arzobispo que fue de Milán y colega mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad. En su libro de confidencias y confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia. Soñaba con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, que no depende de los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una Iglesia joven. Hoy ya no tengo más esos sueños». Esta afirmación categórica de Martini no es, no puede ser, una declaración de fracaso, de decepción eclesial, de renuncia a la utopía. Martini continúa soñando nada menos que con el Reino, que es la utopía de las utopías, un sueño del mismo Dios.

Él y millones de personas en la Iglesia soñamos con la «otra Iglesia posible», al servicio del «otro Mundo posible». Y el cardenal Martini es un buen testigo y un buen guía en ese camino alternativo; lo ha demostrado.

Tanto en la Iglesia (en la Iglesia de Jesús que son varias Iglesias) como en la Sociedad (que son varios pueblos, varias culturas, varios procesos históricos) hoy más que nunca debemos radicalizar en la búsqueda de la justicia y de la paz, de la dignidad humana y de la igualdad en la alteridad, del verdadero progreso dentro de la ecología profunda. Y como dice Bobbio «hay que instalar la libertad en el corazón mismo de la igualdad»; hoy con una visión y una acción estrictamente mundiales. Es la otra globalización, la que reivindican nuestros pensadores, nuestros militantes, nuestros mártires, nuestros hambrientos…

La gran crisis económica actual es una crisis global de Humanidad que no se resolverá con ningún tipo de capitalismo, porque no cabe un capitalismo humano; el capitalismo sigue siendo homicida, ecocida, suicida. No hay modo de servir simultáneamente al dios de los bancos y al Dios de la Vida, conjugar la prepotencia y la usura con la convivencia fraterna. La cuestión axial es: ¿Se trata de salvar el Sistema o se trata de salvar a la Humanidad? A grandes crisis, grandes oportunidades. En idioma chino la palabra crisis se desdobla en dos sentidos: crisis como peligro, crisis como oportunidad.

En la campaña electoral de EE UU se enarboló repetidamente «el sueño de Luther King», queriendo actualizar ese sueño; y, con ocasión de los 50 años de la convocatoria del Vaticano II, se ha recordado, con nostalgia, el Pacto de las Catacumbas de la Iglesia sierva y pobre. En el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, 40 Padres Conciliares celebraron la Eucaristía en las catacumbas romanas de Domitila, y firmaron el Pacto de las Catacumbas. Dom Hélder Câmara, cuyo centenario de nacimiento estamos celebrando este año, era uno de los principales animadores del grupo profético. El Pacto en sus 13 puntos insiste en la pobreza evangélica de la Iglesia, sin títulos honoríficos, sin privilegios y sin ostentaciones mundanas; insiste en la colegialidad y en la corresponsabilidad de la Iglesia como Pueblo de Dios, y en la abertura al mundo y en la acogida fraterna.

Hoy, nosotros, en la convulsa coyuntura actual, profesamos la vigencia de muchos sueños, sociales, políticos, eclesiales, a los que de ningún modo podemos renunciar. Seguimos rechazando el capitalismo neoliberal, el neoimperialismo del dinero y de las armas, una economía de mercado y de consumismo que sepulta en la pobreza y en el hambre a una grande mayoría de la Humanidad. Y seguiremos rechazando toda discriminación por motivos de género, de cultura, de raza. Exigimos la transformación sustancial de los organismos mundiales (ONU, FMI, Banco Mundial, OMC…). Nos comprometemos a vivir una «ecológica profunda e integral», propiciando una política agraria-agrícola alternativa a la política depredadora del latifundio, del monocultivo, del agrotóxico. Participaremos en las transformaciones sociales, políticas y económicas, para una democracia de «alta intensidad».

Como Iglesia queremos vivir, a la luz del Evangelio, la pasión obsesiva de Jesús, el Reino. Queremos ser Iglesia de la opción por los pobres, comunidad ecuménica y macroecuménica también. El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el único Dios verdadero. «Mi Dios, ¿me deja ver a Dios?». Con todo respeto por la opinión del Papa Benedicto XVI, el diálogo interreligioso no sólo es posible, es necesario. Haremos de la corresponsabilidad eclesial la expresión legítima de una fe adulta. Exigiremos, corrigiendo siglos de discriminación, la plena igualdad de la mujer en la vida y en los ministerios de la Iglesia. Estimularemos la libertad y el servicio reconocido de nuestros teólogos y teólogas. La Iglesia será una red de comunidades orantes, servidoras, proféticas, testigos de la Buena Nueva: una Buena Nueva de vida, de libertad, de comunión feliz. Una Buena Nueva de misericordia, de acogida, de perdón, de ternura, samaritana a la vera de todos los caminos de la Humanidad. Seguiremos haciendo que se viva en la práctica eclesial la advertencia de Jesús: «No será así entre vosotros» (Mt 21,26). Sea la autoridad servicio. El Vaticano dejará de ser Estado y el Papa no será más Jefe de Estado. La Curia habrá de ser profundamente reformada y las Iglesias locales cultivarán la inculturación del Evangelio y la ministerialidad compartida. La Iglesia se comprometerá, sin miedo, sin evasiones, en las grandes causas de la justicia y de la paz, de los derechos humanos y de la igualdad reconocida de todos los pueblos. Será profecía de anuncio, de denuncia, de consolación. La política vivida por todos los cristianos y cristianas será aquella «expresión más alta del amor fraterno» (Pío XI).

Nos negamos a renunciar a estos sueños aunque puedan parecer quimera. «Todavía cantamos, todavía soñamos». Nos atenemos a la palabra de Jesús: «Fuego he venido a traer a la Tierra; y qué puedo querer sino que arda» (Lc 12,49). Con humildad y coraje, en el seguimiento de Jesús, miraremos de vivir estos sueños en el cada día de nuestras vidas. Seguirá habiendo crisis y la Humanidad, con sus religiones y sus iglesias, seguirá siendo santa y pecadora. Pero no faltarán las campañas universales de solidaridad, los Foros Sociales, las Vías Campesinas, los Movimientos populares, las conquistas de los Sin Tierra, los pactos ecológicos, los caminos alternativos de Nuestra América, las Comunidades Eclesiales de Base, los procesos de reconciliación entre el Shalom y el Salam, las victorias indígenas y afro y, en todo caso, una vez más y siempre «yo me atengo a lo dicho: la Esperanza».

Cada uno y cada una a quien pueda llegar esta circular fraterna, en comunión de fe religiosa o de pasión humana, reciba un abrazo del tamaño de estos sueños. Los viejos aún tenemos visiones, dice la Biblia (Jl 3,1). Leí hace unos días esta definición: «La vejez es una especie de posguerra»; no necesariamente de claudicación. El Parkinson es sólo un percance del camino y seguimos Reino adentro.

Pedro Casaldáliga

Circular 2009

Vamos todos al banquete,
a la mesa de la creación;
cada cual con su taburete
tiene un puesto y una misión.

Hoy me levanto muy temprano;
ya me espera la comunidad;
voy subiendo alegre la cuesta,
voy en busca de tu amistad.

Venimos desde Soyapango,
San Antonio de la Zacamil,
Mexicanos, ciudad Delgado,
Santa Tecla y de La Bernal.
Dios invita a todos los pobres
a esa mesa común por la fe,
donde no hay acaparadores
y a nadie le falta el con qué.
Dios nos manda a hacer de este mundo
una mesa donde haya igualdad,
trabajando y luchando juntos,
compartiendo la propiedad.

Recordando al P. Rutilio Grande, sj.
En el XXXII aniversario de su martirio.

18 junio, 2008

BOLETIN 15

SEGUIMOS CONSTRUYENDO EL REINO

Estimados amigos y amigas de Construyendo el Reino. Nuevamente nos dirigimos a ustedes a través de este medio. Después de tantos meses sin escribirles, queremos compartir con ustedes las novedades en nuestra casa formativa del Teologado Claretiano.

Empezamos por decirles que ya no hablamos de casa formativa de Armenia, pues aunque todavía queda un grupo por allá, la mayoría de nosotros nos hemos venido a vivir más cerca de San Salvador. Hoy estamos viviendo en la Colonia La Sultana, muy cerca de la UCA.

Todavía nos queda la nostalgia de haber dejado Armenia. Fueron diez años de vida, diez años de compartir. Armenia nos abrió las puertas en El Salvador para iniciar una experiencia formativa. ¡Y realmente que fue formativa! Armenia nos enseñó a acercarnos al pueblo salvadoreño, a conocerlo por dentro, a aprender de sus valores, de sus luchas, de su capacidad de trabajo. Armenia nos reveló también la dura realidad de las maras, de jóvenes que se mataban unos a otros. Conocimos la vieja Armenia, la que fuera destruida por los terremotos del 2001.

Vimos nacer una nueva Armenia, la que nunca muere, signo de un pueblo salvadoreño que no se rinde y que en medio de las ruinas todavía dice ¡Armenia Vive! La nueva Armenia nos fue enseñando una nueva forma de presencia y acompañamiento al pueblo; nos enseñó que el Evangelio se predica en la Iglesia, con la Biblia en la mano; pero también con la gente, en las comunidades, fomentando organización y acompañando procesos comunitarios.

Este año -2008- hemos salido de Armenia. Vivimos ahora otra realidad. Como misioneros se nos ha pedido movernos. Así, el 10 de marzo nos trasladamos a la nueva casa de La Sultana. El propósito es que los jóvenes misioneros en formación puedan estar más cerca de la Universidad y así fomentar otros espacios formativos, que les ayuden a una mayor cualificación misionera. Ahora es el tiempo de poner en práctica todo lo que vivimos en Armenia. Es otra realidad, y ha costado aceptarla y asumirla. Pero poco a poco vamos adaptándonos, descubriendo otras dinámicas y otras potencialidades en nuestra formación que antes no teníamos del todo desarrolladas.

Desde La Sultana, continuamos el trabajo apostólico en los diferentes frentes que tenemos: Escuelas de Teología Pastoral, acompañamiento a los cantones de Granilla, San José Villa Nueva y los sectores marginales de la Colonia Escalón; formación bíblica en Usulután, pastoral vocacional, Medios de Comunicación y proyectos de desarrollo en Armenia. Este año somos siete estudiantes de teología, junto al formador, los que estamos viviendo esta nueva experiencia.

Este primer número de este año quiere ser una presentación de quiénes somos y de nuestro trabajo. Queremos continuar con este espacio abierto a la comunicación con ustedes. Ya saben que este espacio es abierto también a su participación; es un canal para que la gente que comparte nuestro carisma, la gente con la que trabajamos y nuestros amigos y amigas, puedan también compartir sus vivencias, su caminar. Queremos contarles nuestras aportaciones a la construcción del Reino, pero queremos escuchar las de ustedes.
Bienvenidos, nuevamente, bienvenidas.
P. Mauricio Borge




LA NUEVA COMUNIDAD


Alvin Bellorín, nicaragüense
Olingston José Cerda, nicaragüense
Carlos Salvador Menjívar, salvadoreño
Oscar Arnulfo Barrera M., salvadoreño
Luís Díaz, hondureño
David Hernández, hondureño
Carlos Jesús Cháves, costarricense
Mauricio Borges, costarricense











Experiencia de Año de Misión en Panamá
Después realizar el Noviciado en Guatemala, que culminé con mi primera profesión y de hacer mi primer año de teología en El Salvador, fui destinado a realizar un año de experiencia de misión a Panamá. Estuve casi todo el año 2008 trabajando pastoralmente en la comarca Kuna Yala. Compartí la vida tanto con los indígenas de las diferentes islas que visité como con mis hermanos claretianos que viven y se entregan a la misión en ese territorio indígena.

La misión y su praxis en estas islas, difieren mucho de lo que normalmente se entiende y se hace en otros lugares de misión. Aunque en su origen la evangelización entre los indígenas kunas se hizo con talante preconcilio Vaticano II, poco a poco el trabajo misionero y la intención de la presencia de la misión católica en islas indígenas del atlántico panameño se ha transformado y realizado desde otra perspectiva. El objetivo primordial es acompañar al pueblo en su proceso político, social, religioso, económico, especialmente en su proceso de consolidación de su cultura.

En este sentido, haciendo eco de algunas líneas generales del Vaticano II, los misioneros seculares del clero nativo, religiosos, religiosas trabajan de lleno en la misión. La perspectiva nueva del trabajo misionero se acerca al pueblo kuna y vive respetando su religión, su experiencia de Dios, su tradición oral, sus ritos, sus fiestas, etc. De ahí la disponibilidad de la Iglesia a tener actitud permanente de respeto, de humildad, de apertura a la novedad que ofrece esta religión, que por ser una experiencia humano-espiritual profunda es una espiritualidad rica en valores, en formación y en alternativa de vida. Mantener esta actitud misionero-eclesial requiere un estilo de vida sencilla y disponible de los misioneros y misioneras insertos en la cultura kuna y en su experiencia con Baba y Nana, que son los rasgos de Dios con los que se sienten identificados estos hermanos y hermanas nuestros.

Desde esta nueva manera de hacer misión se busca desarrollar una metodología sistemática un tanto similar a una catequesis. El contenido es la religión kuna, los fundamentos que se van desmenuzado en niveles, de tal manera que desde su infancia hasta su juventud la persona kuna identificado con la misión de la Iglesia pueda enriquecerse de su propio pozo. De este pozo también beben los adultos que se forman en encuentros comarcales y en las islas de donde proceden. Esta manera de trabajar de la Iglesia responde a una crisis de valores culturales y de identidad de la generación joven de la mayoría las islas de Kuna Yala. La metodología nace de la experiencia de vida y se alimenta de la fuente oral-escrita del pueblo, y la celebra en comunidad. Así, el equipo misionero apoya a la población indígena en la recuperación y actualización de la riqueza cultural-espiritual propia para que les mantenga vivos como pueblo amenazado. Amenazas de la cultura occidental que se impone con valores muchas veces artificiales, muy atrayentes para la juventud kuna.

Pues a apoyar esta propuesta de la Iglesia, de la comunidad claretiana que trabaja inserta vital y misioneramente, fui y estuve el año pasado. Fue una experiencia muy rica para mi formación como misionero servidor de la Palabra; Palabra presente también no como semilla del Verbo sino fruto de la también revelación de Dios a este pueblo indígena de nuestra Abya Yala, Nuestra América India. Conocer una nueva experiencia de Dios, en una cultura, en un pueblo tan rico en valores y en lucha por defender su identidad y su originalidad, me ayudó a cultivar la actitud de diálogo intercultural e interreligioso. Una mentalidad más abierta para acoger la presencia de un Dios de vida y liberador en un pueblo que busca siempre unir vida y espiritualidad en la cotidianidad, acogidos por la madre Tierra que les alimenta y les da vida y lo necesario para construir un mundo más digno y disponible para todos y todas.

Después de esta experiencia misionera, me he incorporado a una comunidad nueva de estudiantes para continuar la teología en la UCA de El Salvador. Es la última etapa en la que nos formamos y nos configuramos como misioneros, dispuestos a ser enviados luego a lugares con más urgencias misioneras. Aquí estamos, pues, y estaremos durante tres años consecutivos respondiendo con fidelidad y generosidad a la vocación misionera claretiana.

Oscar Barrera






Mi experiencia de Semana Santa
en comunidad La Ladrillera, Segundo Montes, Morazán





“OH Jesús no tardes más, ven mi amor y mi consuelo... y mi sed se apagará”

Este canto don Chago lo entonaba el jueves santo, muy emocionado, con lágrimas en los ojos, postrado en una silla de ruedas desde hace muchos años; y está confinado a esa silla no por una enfermedad. Estando en el refugio de Colomoncagua, una noche llegaron los militares y se ensañaron con él, querían matarle, pero sobrevivió y con él sobrevive también el dolor y la desesperación, como también la alegría y una fe que a duras penas le ayuda a comprender lo sucedido. Don Chago es uno más en la aldea La Ladrillera perteneciente a la Segundo Montes, en Morazán, de los que vivieron en el exilio en Honduras. Don Chago lleva el rostro desfigurado, sus manos y sus pies deformados como testimonio cruel de lo que puede hacer una mano militar.

Esta frase de este canto que a don Chago le gusta tanto, le hacía revivir aquellos momentos de infancia junto a su familia; las veces que salía a rezar a algún hogar, los momentos amargos y los golpes que recibió; también esa extraña confianza que unas veces le hace sonreír como mostrando esa vivencia misteriosa de cercanía con Dios muy presente en sus ojos y otras veces lejano.

La experiencia vivida en La Ladrillera fue un momento sacramental, momento crítico y a la vez cuestionante. Encontraba una realidad salvadoreña nueva para mí. Era impactante escuchar las historias de persecución, de exilio y de muerte, relatos semejantes a los de la pasión en los evangelios. Más que enseñar y predicar, fue ponerme en actitud de silencio y escucha respetuosa de las experiencias dolorosas de seres queridos desaparecidos y de la memoria de los que cayeron en combate buscando un futuro mejor.

Entre los momentos memorables están los pasados junto a la hamaca de doña Emilia, mujer de casi cien años, quien ve pasar su vida sin pedir otra cosa más que descansar en la tierra, junto a sus seres queridos. Habla de la muerte con una naturalidad que impresiona...pero disfruta de la vida; sabe lo que es un abrazo y el beso tierno de los nietos.

Fue la semana para desterrar de nuestras vidas todas aquellas cruces que matan. Sin embargo, fue la semana para aceptar aquellas cruces que se nos vienen por comprometernos por una vida mejor.

Vi también a María, la mujer valiente en el rostro de Dinora; éste es el nombre de combate; en el exilio aprendió a ser compañera y hermana, y con su sencillez está ahí junto a la cruz de cada día, en medio de las dificultades de una comunidad que se ve amenazada por el sistema, pero está ahí… esperando paciente el tiempo de la resurrección.

Alvin Bellorín






Una palabra sin compromiso

“Queridos hermanos, que no vaya a ser falso el servicio de ustedes desde la Palabra de Dios. Que es muy fácil ser servidores de la Palabra sin molestar al mundo. Una palabra muy espiritualista, una palabra sin compromiso con la historia, una palabra que puede sonar en cualquier parte del mundo porque no es de ninguna parte del mundo; una palabra así no crea problemas, no origina conflictos. Lo que origina los conflictos, las persecuciones, lo que marca a la Iglesia auténtica es cuando la palabra quemante, como la de los profetas, anuncia al pueblo y denuncia: las maravillas de Dios para que las crean y las adoren, y los pecados de los hombres, que se oponen al Reino de Dios, para que lo arranquen de sus corazones, de sus sociedades, de sus leyes, de sus organismos que oprimen, que aprisionan, que atropellan los derechos de Dios y de la humanidad”
Monseñor Romero

07 diciembre, 2007

LLANTOS POR UNA DESPEDIDA

Las fotos son en la celebración de los 35 años en Santa Rosa, Rio Indio





Hola Amigos/as de Construyendo el Reino, queremos compartir con ustedes un artículo que escribió el Padre Gonzalo Mateo, cmf, "Llantos por una despedida". Donde nos cuenta como fue el proceso de salida de los Misioneros Claretianos de la Costa Bajo en Panamá. Con ello queremos solidarizarnos y dar a conocer el díficil proceso que han vivido estas comunidades. También renovamos el compromiso por la defensa de la vida.
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(Los Misioneros claretianos tienen que dejar la misión de la Costa Abajo de Colón)


Queremos informar a todos nuestros hermanos y hermanas que leen Panorama Católico que, después de 81 años de presencia misionera de los claretianos en la Costa Abajo de Colón (Distritos de Chagres, Donoso y parte del distrito de Colón) con honda tristeza de nuestra parte, y de las 120 comunidades campesinas y costeñas nos despedimos de esta zona misionera el próximo 31 de diciembre. Es voluntad del Obispo Mons. Audilio Aguilar que nos retiremos de esta misión.

A estas horas ya las despedidas oficiales se han realizado con ocasión de la celebración de los 35 años del movimiento de Comunidades Eclesiales de Base, que esta pequeña porción del pueblo de Dios de Panamá ha vivido con hondura, con fe, y con un amplio sentido de defensa de la vida y de la justicia.

Grandes concentraciones de pueblo campesino y costeño han participado en celebraciones llevadas a cabo en COCLECITO, en GUÁSIMO, en SANTA ROSA de Río Indio, en CHAGRES y en NUEVO PORVENIR (Cuipo). Destacamos la concentración celebrada el Lunes 26 de Noviembre y la celebración eucarística presidida por Mons. Carlos Ma. Ariz que fue seguida de una marcha por la ciudad de Colón. Esta última gran asamblea de despedida significó para nosotros misioneros claretianos algo así como dejar a las comunidades campesinas nuestro espíritu de la itineraria de la palabra, la espiritualidad que nace de una iglesia comunidad de comunidades, y de la que brota una red de de ministerios y un modelo de coordinación evangélica.

Pero sobre todo significó para nosotros recibir el espíritu sembrado en dichas comunidades , su espiritualidad de lo suficiente, su amor a la tierra contra la minería cielo abierto, su religiosidad popular, su sentido comunitario y tantos otros rasgos de estas vidas que nos catequizaron durante todos estos años, empezando por “el hermano Obispo”, como ellos le llamaron, y siguiendo por un número significativo de misioneros, diáconos, novicios jesuitas, novicios vicentinos, comunidades religiosas femeninas, laicas y laicos venidos de fuera como acompañantes Para todos nosotros esta experiencia eclesial marcó nuestras vidas.
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Los primeros misioneros que desde el año 1926 surcaron ríos y montañas y empezaron a implantar la iglesia fueron quienes nos dieron a los últimos que vivimos esa gracia de ser como misioneros de Costa Abajo, su radicalidad y entrega. Vale la pena recordar a algunos nombres, por otro lado constructores también de la Iglesia panameña: PP. Berengueras, Antonio Anglés, Monasterio, Mons. Maíztegui, Mons. Jesús Serrano, Mons. Preciado, Mons Marcos Zuluaga, etc.

Pero han sido estos últimos 35 años especialmente significativos por el nacimiento de las CEBs. Hemos bebido del manantial de Medellín, pasando por Puebla y Santo Domingo hasta llegar a la Aparecida donde las CEBs, de nuevo, adquieren fuerza y reconocimiento. Este modelo de Iglesia es como el código genético de la misma Iglesia, por intentar un retorno al reino como centro de la vida eclesial, y porque son talleres permanentes de vida humana digna y de vida eclesial Porque son lugares donde se defiende la vida amenazada, pero con la palabra de Dios, como fueron las luchas contra impuestos injustos, contra una educación deficiente, contra las pretensiones del ACP de inundar sus tierras, contra la minería cielo abierto y en la defensa de sus tierras. De las CEBs nació la famosa Coordinadora Campesina contra los Embalses Son un modelo eclesial donde surgen los ministerios mas variados desde los tradicionales de la Iglesia hasta los nuevos que brotan de la vida de las comunidades En las CEBs se puede vivir en misión compartida, haciendo alianzas de carismas y ministerios. En las CEBs se lleva la palabra de Dios desde la situación que viven los pobres a la vida y se lleva la profecía campesina a la ciudad como los profetas Amós de nuestro tiempo.

Ellos han sabido crear una red bíblica bien conectada con otras redes. En las CEBs se celebra con amor y alegría la palabra de Dios todos los domingos. En el centro de las ciudades sobreabundan las eucaristías, algunas veces muy rituales y sin impacto en la vida. En las zonas marginadas como la costa Abajo la eucaristía es un lujo, como es un lujo conseguir medicinas, o contar con centros educativos. Pero el pueblo de Dios marginado celebra su fe todos los domingos hasta que, algún día, puedan también experimentar ese derecho eclesial de celebrar todos los domingos la eucaristía.

En las CEBs de Costa Abajo surgió un modelo de coordinación eclesial, de abajo hacia arriba, donde todos se sienten sujetos eclesiales. Es que cuando el excluido se convierte en sujeto eclesial surgen milagros, porque tienen un acompañamiento especial, el acompañamiento del Espíritu de Dios que sigue ese método como aparece en la Biblia.

En las CEBs de Costa Abajo se ha mantenido viva la religiosidad popular. Es desde ahí donde ha surgido el movimiento de las CEBs. Religiosidad popular y CEBs se complementan, y al no perderse las raíces culturales, la iglesia se incultura.

Estos y muchos otros rasgos son la expresión de esta iglesia campesina y afroamericana de la que nos despedimos, para los misioneros claretianos, esta porción preciosa del pueblo de Dios la hemos cuidado como a la niña de los ojos, Ha sido como un lugar emblemático para la Provincia claretiana de Centroamérica. Ha sido como una escuela de formación intensiva para los jóvenes misioneros. Todos los que han pasado por aquí llevan una marca en el corazón y les ha servido como inspiración para sus nuevos campos apostólicos.

Como Provincia Claretiana de Centroamérica, no queríamos de ninguna manera irnos en este momento. Como misioneros itinerantes, sabíamos que algún día la entregaríamos a la iglesia local, pero no ahora. Nos toca obedecer las decisiones que han tomado los nuevos pastores de la Iglesia colonense. A ese dolor por retirarnos de la misión, se ha añadido otro dolor y es no saber bien quienes van a continuar este trabajo, para haberles entregado la antorcha viva, y para ayudarles a entrar con amor, con sencillez, y abiertos a las sorpresas del Espíritu en esta aventura eclesial reforzada en Aparecida.


Luís-Gonzalo Mateo cmf
Bicentenario del Nacimiento de S. Antonio Ma. Claret