16 julio, 2009

160 AÑOS DE FUNDACIÓN


"HOY COMIENZA UNA GRANDE OBRA"

El día 16 de Julio de 1849, hallándonos ya reunidos, con aprobación del señor Obispo, empezamos los santos ejercicios espirituales en el Seminario nosotros solos, con todo rigor y fervor. Como cabalmente en este día 16 es la Santa Cruz y de la Virgen del Carmen, por tema de la primera plática puse aquellas palabras del salmo 22, 4: "Tu vara y tu callado me sosiegan". Aludiendo a la devoción y confianza que hemos de tener en la santa Cruz y en María Santísima; aplicando además todo el salmo a nuestro objeto. De aquellos ejercicios todos salimos muy fervorosos, resueltos y determinados a perseverar y, gracias sean dadas a dios y a María Santísima, todos han perseverado muy bien. Dos han muerto y se hallan actualmente en la gloria del cielo gozando de Dios y del premio de sus trabajos apostólicos y rogando por sus hermanos. (Autobiografia n. 490).


ENTREVISTA AL P. GENERAL JOSEPH ABELLA, CMF

¿Cómo se vive y se incultura el carisma claretiano en los diferentes lugares del mundo donde tenemos presencia?

Yo creo que lo fundamental del carisma claretiano es vivirlo todo en clave misionera. La espiritualidad y la oración en clave misionera. En la oración sentirse interpelado, llamado por Dios, sentirse enviado; en la relación con las personas tener esa capacidad de intuición para saber encontrar aquella palabra que la gente necesita, aquella actitud con la que se debe acompañar, aquella acción que está precisando para abrir nuevos horizontes en su vida. Es también esa sagacidad para saber leer los signos de las culturas y saber encontrar el camino preciso de anuncio del Evangelio en esa cultura. Es también vivir la comunidad en clave misionera como aspecto fundamental del carisma claretiano. Pero es una comunidad, que vivimos para experimentar la fraternidad y sentirnos enviados a la misión, en la comunidad retroalimentamos el espíritu misionero, de modo, que luego podamos salir enviados y compartir esa experiencia con los demás. Yo diría que lo fundamental es vivirlo todo en clave misionera.

¿Cómo prepararnos hoy para enfrentar los desafíos de nuestro mundo, concretamente de cara a la misión?

Ciertamente la oración y el estudio son dos puntos fundamentales sobre los que hemos de construir nuestra vida misionera. Una oración y un estudio profundos, serios; con una orientación misionera. Ese recoger en la oración, que no sea simplemente el proyecto misionero, digamos; la conclusión de un cálculo o un análisis que hemos hecho nosotros, sino que sea consecuencia de este análisis visto e iluminado desde la palabra de Dios, esto es lo que nos trae la oración. El estudio igual, no es simplemente para saber más, lo cual es importante; sino, es para capacitarnos, para poder dialogar más y mejor con las personas a quienes vamos a comunicar el anuncio del evangelio. Otra cosa importante es estar atentos a la realidad, las respuestas no pueden ser fáciles y ahí viene todo el tema de la inculturación que nace precisamente de una atención a la realidad. Otro aspecto muy importante es amar a la gente a la que uno ha sido enviado. Yo no entiendo a un misionero que es enviado a un sitio y está todo el día criticando a las personas con quienes está conviviendo y trabajando. El misionero es aquel que sabe ver críticamente la realidad, también la realidad de las personas, pero que sabe amarlas y de ahí nace toda esta dimensión de saber entregarse a ellas. Luego otro aspecto muy importante para la misión, es aprender a trabajar con otros, la complementariedad, que yo no lo tengo todo ni soy el superman que lo puede dar todo, a mi me toca aportar algo y a los otros también, esa complementariedad me parece importante, por decirte algunos rasgos, seguramente habrá muchos más.

Nuestra espiritualidad desde la alegoría de la Fragua. ¿Qué dinamismos hemos de potenciar para cultivar nuestra espiritualidad claretiana?

La imagen de la fragua es muy buena para expresar el proceso que vamos siguiendo para llegar a una configuración con Cristo evangelizador, que es el núcleo de la espiritualidad claretiana, el primer aspecto es el conocerse a sí mismo como una persona amada por Dios, una persona de comunidad. El segundo es abrirse al amor del padre, acoger su palabra, y el tercero el dejarnos entusiasmar por Jesús, el dejar que el Espíritu vaya transformándonos. Luego viene toda la respuesta que damos a la misión, esto es lo que ha ido configurando el camino del padre claret. Él tenía sus proyectos, su ilusión en la fabricación textil y aquella palabra “para qué sirve todo esto, si uno pierde su alma”, es lo que se repite a lo largo de la vida, es saber conocernos y dejarnos cuestionar por la Palabra que nos abre nuevos horizontes y por la fuerza del espíritu, saber lanzarnos a donde Jesús nos envía.

En este momento histórico concreto: ¿Qué significa ser claretiano hoy?

Significa ser misionero. Esto es fundamental y serlo al estilo de Claret, con creatividad y cercanía a la gente, abierto a la colaboración de los laicos, con ese tono de cordialidad y ternura que le da la dimensión cordimariana, etc. Pero ser claretiano hoy significa sobre todo estar muy atento a la realidad para ver que tipo de respuestas necesita. Ciertamente desde hace 30 años que se hizo ese proyecto global de evangelización para toda la congregación, que se llamó: “La misión del claretiano hoy”. Bueno los tiempos han cambiado y hemos de ver cómo expresar esa misionariedad en las distintas culturas y en un mundo globalizado. Yo creo que las opciones que estaban en ese documento: la evangelización misionera, la opción por los pobres, la apertura al diálogo con la cultura, una evangelización profética transformadora y multiplicadora de líderes siguen siendo válidos. Pero hay todos unos retos nuevos, que nos hacen entrar en una dinámica de diálogo distinto, el diálogo interreligioso, dialogar en comunión de vida con otras personas viven su fe desde otras creencias religiosas, será también cómo dialogar con las culturas, la tensión a saber dialogar con la cultura juvenil, con todos los problemas que tiene el mundo de la juventud. Será saber ubicarse ante un nuevo clima de violencia, cómo ir integrando estos desafíos ya que todo esto nos va a exigir una espiritualidad más profunda, dar un testimonio de comunidad mucho más vivo y buscar nuevos modos de nuestra presencia.

¿Cómo miran ustedes nuestra Iglesia Centroamérica desde otras latitudes del mundo?

Los claretianos la vemos como un lugar donde todavía existe una fuerte religiosidad popular que hay que ir acompañando para que se convierta en una confesión de fe madura de la gente, para que se convierta en fuerza de cohesión de la comunidad y para que también sea fuerza de transformación en la sociedad. Luego todo el tema de las culturas autóctonas que han sido abandonadas durante muchos años y que hay que acompañar y respetar y las que hay que demostrar un cariño especial en este momento. Todo el tema de las comunidades de base que creo que ha sido algo muy inspirador para toda la Iglesia, sobre todo esa lectura de la palabra como una característica fundamental de la Iglesia. Y todo el esfuerzo que ha hecho la Iglesia de acompañamiento a las grandes masas de pobres esas presencias significativas de la Iglesia que ha producido tantos mártires en esta Iglesia de América Latina que creo que es una Iglesia con una historia martirial reciente que es muy cuestionadora para todos, porque nos habla de la gran calidad de catequistas, obispos, sacerdotes, religiosas. En general la vemos como una Iglesia en esperanza y también como una Iglesia plural donde hay muchas tendencias y eso también es verdad, no la podemos idealizar, hay sentencias de todos los tipos, pero en definitiva una Iglesia que puede aportar a la Iglesia universal.

El P. General da un mensaje a nuestros lectores de “Construyendo el Reino”:

Ante todo gracias, por acompañarnos y por apoyarnos en este camino y por apoyarlos también a ustedes en la profundización de su propia vocación. Luego que deseamos caminar juntos con todos ellos y lo deseamos hacer desde la opción radical del seguimiento de Jesús que para nosotros en muy importante. Luego también que nos gusta gozar de su amistad como algo muy humano que ayuda a crecer a todos y que no pierdan nunca la esperanza.

04 julio, 2009

BOLETÍN 21

CON EL CORAZÓN DE MARÍA
La fiesta claretiana del Corazón Inmaculado de María nos remueve la memoria histórica. Es una fiesta que lleva consigo, en sus manos, once años de historia. Secuentan ya once años de la llegada de los misioneros claretianos al Municipio de Armenia, al pasaje Los Almendros, de la Colonia San Antonio.

Con el Corazón de María lo propiamente claretiano, al compartirse dentro y fuera de la casa del teologado, desde la cercanía, la amistad, y la alegría, se compartió y se dio a conocer lo mariano, lo materno y la espiritualidad cordimariana, se convirtió en fiesta de amigos y amigas y de todas las personas que viven en el Pasaje Los Almendros. Esta celebración “del pasaje” hunde sus raíces en los años 1997 y 1998, desde que las primeras generaciones de claretianos comenzaron los estudios teológicos en la UCA de El Salvador. Así, pues, lo que fue una idea se transformó en propuesta, y ésta llegó a ser fiesta familiar, fraterna unida por el Corazón de María.

…la fe…
La fiesta del Corazón de María se convirtió en lugar propicio para vivir, celebrar y reavivar la fe personal y comunitaria. En el transcurso de los años se ha hecho tradición celebrar este día de todos y de todas. La familia ha venido creciendo. Año tras año, las distintas generaciones de jóvenes claretianos han animado y se han unido para organizar con “los y las del pasaje” y preparar la fiesta cordimariana.
…en la historia…
Una fiesta compartida que ha hecho una historia interesante. En El Pasaje, el propio día se han dado cita hermanos y hermanas venidos de diferentes lugares. Ha sido por estos años un lugar de encuentro, de conocidos y desconocidos, de amigos y amigos, de diferentes personas procedentes de comunidades y cantones con los que como claretianos trabajamos y que de una u otra manera comparten la alegría que identifica a la familia claretiana.

…se celebra en familia
Celebrar la vida, celebrar la amistad, el encuentro, la fe y otras riquezas, convirtió el Pasaje Los Almendros en un Lugar Teológico. Un lugar donde Dios se alegra, celebra, se manifiesta y comparte la vida y la fe de sus hijos e hijas de esta gran familia. Es por eso que este año 2009, lo que antes he dicho se ha actualizado.

Se preparó, se adornó el altar, se ambientó con gallardetes y flores; se compartió la Palabra y la eucaristía, se invitó a seguir siendo hijas e hijos cordiales, solidarios, como María. La ausencia de lluvia nos permitió gozar y reír con puntos artísticos y bailes chistosos preparados con entusiasmo. “La Martina se hizo presente”. El “dale maraca, maraca, maraca” hizo reír y sorprender a más de algún mirón. Se compartió un rico sándwich y una deliciosa horchata, preparada por las manos y corazones de las amigas, de las madres, de las vecinas de los claretianos. Queda el compromiso de seguir haciendo historia; de continuar con esta tradición familiar que esperamos sea un compromiso de todo el Pasaje Los Almendros.
¡Animo, Dios nos acompaña y nos invita a celebrar siempre la fe y la vida!
Oscar Arnulfo Barrera, cmf

HOMILÍA EN LA FIESTA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA ARMENIA, SONSONATE, 27 DE JUNIO DE 2009

El amor al Corazón de la Madre nos ha mantenido unidos como una sola familia.

Si la memoria no me falla
hemos venido celebrando desde el año 1998 la Fiesta al Inmaculado Corazón de María. En este mismo pasaje hemos sido testigos de un sin número de hermanos y hermanas, comunidades y delegaciones que nos han acompañado no sólo de Armenia, sino de los distintos cantones que forman parte de esta comunidad; como también nos han acompañado representaciones de otros lugares en donde los Misioneros Claretianos realizan sus tareas pastorales, han estado con nosotros amigos y familiares de Ustedes, que se han unido como una sola familia a celebrar la fiesta del corazón de la Madre. Durante estos once años hemos hecho una historia en común. Doy gracias a Dios porque él me permitió estar desde el inicio de esta fiesta junto a Ustedes en el año de 1998. Se guardan en mí los recuerdos de los inicios, sobre todo la alegría, entusiasmo, cordialidad y el sentido de comunidad que han mantenido desde el comienzo de esta celebración. Han manifestado durante estos años a través de gestos sencillos el grande amor que le tienen a María. Hoy podemos decir que esta fiesta nos pertenece a todos y a todas que manifestamos un ferviente amor a la Madre de Dios, Madre de la Iglesia y Madre nuestra.

Abramos el álbum de los recuerdos…

Hoy es un buen día para abrir el álbum de los recuerdos de nuestra memoria, y de esta manera evocar a personas: hombres y mujeres que su presencia en nuestras vidas han sido significativas.

Es por ello, que cada año que acontece emergen en nuestros corazones y en nuestras mentes el recuerdo cálido, tierno y cordial de hermanos y hermanas nuestros, que hoy a lo mejor no están con nosotros, pero sí que están en lo más profundo de nuestros corazones. Hay en nuestra memoria registros de nombres y rostros concretos, acontecimientos, hechos y experiencias de vida que hemos ido acumulando a través de los años y que nos hace cada vez más cercanos unos con otros, y nos hacen sentir una verdadera familia, hijos de un mismo Padre, hijos de una misma Madre, compañeros de camino. Hemos tejido una historia en común, compartimos una misma vocación la de ser hijos amados de Dios y de María Santísima. En esta Fiesta al Corazón de María, celebramos también la fiesta de nuestra amistad, la fiesta de nuestra cercanía, de la cordialidad, del gozo, de la alegría, de la solidaridad y por supuesto de nuestra unidad.

Formamos parte de una historia de amor: la fiesta del “encuentro cordial y fraterno” que posibilita el Corazón de la Madre.

Desde ya hace 11 años hemos formado parte de esta historia de amor que Dios quiso regalar al pueblo armenience a través de esta fiesta en honor al Corazón Inmaculado de la Madre. Al celebrar el Corazón Inmaculado de María, celebramos la “Fiesta del Encuentro”, porque a través de esta festividad el Señor nos permite reunirnos, encontrarnos y compartir la vida, la fe y el caminar cotidiano. A través de gestos sencillos de amabilidad, de acogida, de una sonrisa, un abrazo caluroso, un saludo, y también por qué no, a través de la preparación de cantos, en el compartir un tamalito, un cafecito, al compartir un con qué, estamos trans
mitiendo la vida, el Reino, estamos transmitiendo la solidaridad y la amistad que manifestó en su vida María, cuando proclamó a viva voz el canto del Magnificat: “derriba del trono a los poderosos y eleva a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos”…Como también cuando María, una vez que recibe el saludo del Ángel Gabriel y la misión que Dios le encomendaba: “ser la Madre del Salvador”, se dispone a ayudarle a su prima Isabel que está esperando un hijo. María es entonces, la mujer siempre dispuesta a la colaboración, a la disponibilidad, a la entrega sin condiciones, la mujer que se dispone a renunciar a sus proyectos y disponer completamente su vida al servicio de Dios y de los demás.

Hoy es un buen día para agradecer a Dios…

Cada año esperamos con viva fe y con alegría esta fiesta que nos une como pasaje y como gran familia de Dios. Sin lugar a dudas, hoy es un buen día para agradecer a Dios el “encuentro” que ha posibilitado durante estos 11 años que nos unamos y nos hermanamos, como una sola comunidad para celebrar a la Madre de Jesús, Madre de la Iglesia, Madre Nuestra. Se agradece también el esfuerzo que durante estos 11 años hemos realizado para que esta festividad quede a la altura como se lo merece la Madre de Dios; e imploramos a María bajo su Corazón Inmaculado que proteja, cuide, acompañe y forme a cada uno de nosotros sus hijos e hijas para que seamos capaces de mantenernos firmes en el seguimiento y en el amor al Hijo. Que ella nos lleva a los pies del Maestro y que aliente en cada uno de nosotros el espíritu de la fe, que nos posibilite como cristianos y cristianas a dar testimonio con nuestra vida que realmente creemos en los cielos nuevos y en la tierra nueva.

Hoy es un día para la esperanza…cada vez que celebramos la Fiesta del Corazón de María renace en nosotros la esperanza…

Durante estos días hemos ido escuchando a través de los medios de comunicación que se incrementa cada vez la violencia en nuestro país, para algunos no es noticia nueva, simplemente sabemos que los medios de comunicación sensacionalistas y partidistas que tenemos en nuestro país nos venden o nos presentan las noticias que ellos quieren que se conviertan en una agenda para el acontecer nuestro. Todos sabemos que es una realidad que se acrecienta la pobreza, la miseria, el desempleo, la delincuencia en nuestro país. Pero, un cristiano ante estos signos de muerte cómo debería responder? Definitivamente, el cristiano no puede perder la esperanza, no puede perder el sentido de su vida, no puede perder la esperanza y la alegría. No estamos solos en este mundo, sabemos en quien nos hemos fiado. María en el cántico del Magnificat, nos presenta la grandeza de su Dios, que no consiste en ser un Dios escondido, pasivo, sordo, mudo ante el clamor del ser humano. María nos presenta a su Dios como un Dios vivo, amigo, compañero, un Dios que irradia esperanza en medio de los conflictos y dificultades que atravesamos los seres humanos, un Dios que nos inspira confianza, que nos exhorta y nos anima a la esperanza. María nos presenta a ese Dios por el cual su Corazón se alegra y canta todo su ser la grandeza de este Dios que sigue siendo grande, porque se ha fijado en la humillación de su esclava. Es un Dios que hace historia con su pueblo, y tal como lo expresaba Monseñor Romero: “un Dios que salva en la historia concreta de cada ser humano”. Y que sólo es posible resistir a los abates de la vida si nos mantenemos unidos a Dios y haciendo comunidad, ayudándonos unos a otros, ejerciendo en lo cotidiano de nuestras vidas signos y gestos de solidaridad, de ayuda mutua, de comprensión de amabilidad y de mucha tolerancia. No es posible mantener la unidad cuando nuestro corazón está dividido, el corazón de María mantuvo esa unidad, se mantuvo unido a Dios a su Hijo y a los sueños y proyectos del Padre.

En este día que celebramos la Fiesta del Inmaculado Corazón de María podríamos preguntarnos: ¿Qué implica para nosotros y nosotras ser un hijo-hija del Inmaculado Corazón de María?

Ser un Hijo (a) del Inmaculado Corazón de María implica…

Vivir con el Corazón en la Misión: esto implica que nuestro corazón tiene que estar inserto en la misión del Padre y del Hijo, como lo hizo María. No es simplemente un “llamarnos” hijos del Inmaculado Corazón de María, porque muchos pueden llamarse cristianos y en realidad no conocen a quien siguen a Cristo. Se trata entonces de “SER” un Hijo del Inmaculado Corazón de María: se trata de una gracia que nos habilita para recibir la misión en la profundidad del corazón, desde donde el Espíritu nos haga vivir al servicio de la PALABRA; como acogió María al Espíritu en el corazón donde el Verbo de Dios halló fe y se hizo Hijo humano para dar vida al mundo.

Portador de Vida en medio de esta sociedad: tenemos que posibilitar la vida en medio de este mundo, posibilitar la esperanza, los cielos nuevos y la tierra nueva.

Por ello cuando Claret funda la Congregación de Hijos del Inmaculado Corazón de María, se la imagina como los pechos y los brazos de María. En qué sentido? Los pechos de una madre dan vida, dan el sustento a sus hijos. La leche materna fortalece los huesos de los hijos. Los brazos: sede del amor de la madre. Los brazos abrazan a todos, contienen, lanzan a la vida. Los brazos transmiten amor, cariño y ternura.

Según Claret la Congregación tendría que convertirse en los pechos y los brazos de María, de la Madre, que a través del servicio misionero de la Palabra transmitiéramos la vida, la Palabra que es alimento y sustento para los cristianos, la Palabra que es transformadora, transforma el corazón y la vida de los pueblos. Los brazos que nos forman, nos cuidan y nos lanzan en medio de este mundo como una saeta, una flecha en las manos de la Madre para transmitir con coraje y valentía una Buena Noticia. Por tanto, nosotros y nosotras que somos hijos e hijas del Corazón Inmaculado de María, y que cada año celebramos su fiesta, tenemos que ser los pechos y los brazos de la Madre. Tenemos que transmitir la vida, la esperaza, nuestros brazos posibilitan que podamos dar un abrazo fuerte a aquél que necesita compasión, a aquél que está necesitado de cariño, aquél que debido a los problemas, conflictos y dolores de la vida se sienten hundidos en la soledad, en el desánimo, e imposibilitados para amar y encontrarse con los otros, Allí entonces estamos llamados ser los pechos de la Madre que dan vida y los brazos tiernos y compasivos que reconstruyen la dignidad de otros seres humanos.

¿Qué ha sido para nosotros los claretianos en formación celebrar con Ustedes la Fiesta del Corazón de María?...

Para los estudiantes claretianos que hemos pasado por esta casa de formación ubicada en este
pasaje “Los Almendros”, ha sido un tiempo de gracia, ha sido un kairós, hemos sentido realmente el paso de Dios por nuestras vidas. Así como el Corazón de María constituye la “fragua”, el fuego que quema, forja y forma al misionero claretiano, asimismo Ustedes han sido ese fuego del amor de Dios y del Corazón de María que nos han formado durante este tiempo. Ustedes han sido una verdadera escuela de amor, comprensión, apoyo, solidaridad y esperanza para muchas generaciones que han pasado por Armenia. Gracias, por todos esos detalles significativos que han tenido para con cada uno de los claretianos que han pasado por este pasaje. Sientan la alegría y la satisfacción que Ustedes han ayudado a formar a muchos claretianos que hoy se encuentran en diversos pueblos de Centroamérica y fuera de ellos, anunciando la Buena Noticia del Reino. Que Dios los bendiga y que el Señor multiplique siempre su generosidad y su cordialidad para con cada uno de nosotros.

Que el corazón, que es la dimensión más honda de la persona, núcleo profundo del pensar y del amar, del todo vivir nos posibilita para que unidos al Corazón de la Madre, podamos construir comunidades nuevas, donde cuente más lo que nos une y menos lo que crea división entre nosotros, aquello que nos divide el corazón y nos hace entrar en enemistad con el hermano con la hermana. Que el Corazón de la Madre nos ayude a mantener una fe firme y sólida en medio del sin sentido de la vida. Que nos alegremos de las alegrías de los hermanos y hermanas y que por supuesto compartamos el dolor y la tristeza con aquellos que sufren.

¡VIVA EL CORAZÓN DE MARÍA!...
Ángel Iván García Rodríguez,cmf


FELIZ PORQUE HAS CREÍDO
“María primero ha creído y desde esa fe ha dicho sí a Dios”

Hablar del Corazón de María es hablar de su Corazón desde dos dimensiones: la dimensión del corazón físico que es aquel corazón sensible y solidario capaz de sentir alegría y también dolor; y la dimensión del Corazón de la fe, que es aquel que ha creído y ha sido capaz de fiarse, de decir Sí, aun en el vacío, al plan de Dios.

Esa fe del Corazón de María supone en primer lugar que Ella ha sido disponible porque ha creído voluntariamente que Dios ha querido configurar toda su existencia. En segundo lugar esa fe implica también una utopía liberadora. María como creyente es portadora de la bendición y liberación de Dios. Ella traduce en fe el sentido y alcance de esa bendición y liberación de Dios. En tercer lugar la fe de María implica encuentro con la historia. Su disponibilidad y la utopía liberadora han de fundarse en la historia, en la realidad como experiencia concreta, Ella ha aprendido el camino de su Hijo, ha culminado su camino de fe y es, de esa forma, “el tipo y signo de todos los creyentes, que deben recorrer el camino que ella ha recorrido como ejemplo para todos los creyentes”.

En cuarto lugar la fe de María supone la entrega de su propia vida. Yahvé la introduce en el camino de su Hijo haciendo que participe de su pascua porque sólo así esa fe se vuelve transformadora. Ella también asume la cruz y se solidariza con los pobres y excluidos confiando en que su Dios ha derribado del trono al los poderosos y ha engrandecido a los que eran pequeños.

Eescuchan la Palabra, la meditan, la anuncian y la guardan en su corazón.
n último lugar la fe de María aparece como unidad y comunión cristiana porque Ella recibe al Espíritu en unidad con los Ap
óstoles en el nacimiento de la Iglesia, y en esa matriz de nacimiento de la Iglesia hallamos a María que ha penetrado de esta manera en el misterio de la Iglesia apareciendo como la primera cristiana de la historia, como una mujer carismática que comparte su experiencia y riqueza. “Si es verdad que la Iglesia se ha fundado sobre la fe de su Señor, también es cierto que María, por la fuerza de su fe, sostuvo y llevó sobre sí, a lo largo de la pasión, todo el edificio de la Iglesia, como una armadura hecha de una madera incorruptible. Cuando ella se mantenía de pie ante la cruz, era toda la Iglesia la que en ella se sostenía de pie”, es María en su Corazón el espejo en el que se refleja toda la Iglesia.

Todos estos sucesos acontecidos en su vida, ella los conservaba en su Corazón, así María en su Corazón es toda Ella envuelta por la gracia de Dios y su corazón es un “evangelio viviente”. Dichosos todos aquellos que al igual que Ella


Carlos Salvador Menjívar, cmf.

MEMORIA DE NUESTROS MÁRTIRES

Rafael Palacios! Dio su vida no sólo ayer, cuando caía acribillado en una calle de Santa Tecla, sino que desde que comenzó esa vida, ya era sentida para Dios. Allá en el cantón Talcualuya de San Luis Talpa, en el departamento de La Paz, el 16 de octubre de 1938 nacía de don Rafael y doña Concepción. Cariño de hijo y de padres que mantuvo siempre fiel, como una inspiración y una garantía de que Rafael siempre caminó por el camino de la bondad, el sentido de la familia. Se trasladaron a Suchitoto, que fue para Rafael y para sus hermanos, como el pueblo de adopción. Sacerdote también en las parroquias de Tecoluca y de la Catedral en la diócesis de san Vicente; y luego, aquí en la Arquidiócesis: en Santa Tecla, en Ilopango y últimamente en San Francisco de Mejicanos.

Toda esta larga trayectoria puede decir de Rafael Palacios que se trata de una vida caracterizada por la rectitud, por el afán del estudio, por la verdad intransigente, tal vez hasta la exageración. Esto es lo que ha hecho de él la víctima que hoy recogemos: el quinto sacerdote asesinado en nuestra Arquidiócesis. Lo recogemos con el mismo respeto y cariño con que hemos recogido a los otros sacerdotes y con que nos hemos inclinado al dolor de tantas y tantas -ya incontables- muertes por asesinato”.

Monseñor Romero, homilía del 21/6/1979

COMPAÑERA MARÍA

Compañera María, novia tierna mía;
Esposa fiel, mujer toda.
Campesina, obrera, Madre.
Señora de la esperanza.

Escuela nuestra sos,
Señal de un sendero viejo,
Protagonista de un nuevo sueño;
Tierra del proyecto Mayor,
Semilla viva todavía.

Tu grito irrumpió en mis entrañas,
Es largo, no se acaba.
Te he visto soltando lágrimas,
Vendando heridas, protestando por trabajo.

Cocinando el arroz y las tortillas,
Vendiendo flores con espinas.
Besando las horas de un anciano,
Velando los pasos de un niño.

Fiel sos en tus empeños,
Sigues en pie de calvario día a día.
Muriendo a veces, viviendo siempre;
Naciendo todavía.

Abel Carbajal, cmf

19 junio, 2009

FIESTA DEL CORAZÓN DE MARÍA


FELIZ FIESTA DEL CORAZÓN DE MARÍA
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Este año nos disponemos a celebrar la fiesta del Corazón de María unas semanas antes de dar comienzo al XXIV Capítulo General, que va a tener como tema nuclear la vivencia de nuestra identidad misionera hoy. Nos vienen inmediatamente a la memoria las palabras del P. Fundador en la Autobiografía cuando nos habla “del pensamiento que tenía de formar una Congregación de sacerdotes que fuesen y se llamasen hijos del Inmaculado Corazón de María” (Aut 488)). Unos números después, en el 494, nos explicará cuál es la identidad del hijo del Corazón Inmaculado de María. Muy pronto la vivencia de esta identidad se abrió a los hermanos misioneros.

La profunda devoción que el P. Fundador tuvo siempre a María le llevó a descubrir en su corazón la clave de comprensión del misterio de la Madre del Señor. María, la llena de gracia, acogió en su corazón la Palabra, la proclamó con fe y audacia, y, como fruto de su “Sí” a Dios, la dio a luz para que acompañara para siempre el caminar de toda la humanidad. María fue la discípula fiel que siguió a Jesús hasta el Calvario y que acompañó después los primeros pasos de la comunidad de los discípulos. Su corazón, abierto a la acción de Dios y a las necesidades de los hombres, se expresó en su adhesión al proyecto de Dios y en su disponibilidad para vivir totalmente a su servicio. Es el ideal del misionero y, por ello, será en la fragua de este corazón lleno de Dios donde podrá formarse como tal.

La celebración de la fiesta del Corazón de María es un don que dinamiza nuestro camino hacia el Capítulo General. Os invito a acogerlo con profunda gratitud y a dejar que se convierta, en el corazón de cada uno de nosotros, en un deseo ardiente de fidelidad a la vocación misionera que hemos recibido. FELIZ CELEBRACIÓN DE LA FIESTA DEL CORAZÓN DE MARÍA.
DEFINICIÓN DEL MISIONERO CLARETIANO:
"Un hijo del Inmaculado Corazón de María es
un hombre que arde en caridad y que
abrasa por donde pasa.
Que desea eficazmente y
procura por todos los medios encender
a todos los hombres en el fuego del divino amor.
Nada le arredra; se goza en las privaciones;
aborda los trabajos; abraza los sacrificios;
se complace en las calumnias;
se alegra en los tormentos y dolores
que sufre y se gloría en la cruz
de Jesucristo. No piensa sino
cómo seguirá e imitará a Cristo
en orar, en trabajar, en sufrir,
en procurar siempre y únicamente
la mayor gloria de Dios y
la salvación de los hombres"

14 junio, 2009

BOLETÍN 20

Caminando por la vida.
Jóvenes animando en la pascua juvenil.
Celebrando la eucaristía en Plan del Pino.
Presentando las ofrendas.


JUVENTUD MISIONERA POR UN MUNDO SIN FRONTERAS.

Muchos de los jóvenes pertenecientes a las comunidades de San José Cortéz y Plan del Pino esperaban con gran ilusión celebrar la Pascua Juvenil 2009: “Juventud Misionera por un mundo sin fronteras”. Dicha actividad se viene celebrando desde hace tres años y ha contado con la participación de jóvenes pertenecientes a los grupos juveniles de la zona y con otros que por primera vez asisten a una pascua juvenil.

Por fin llegó el día más esperado…¡la celebración de nuestra pascua juvenil!. El domingo 31 de mayo tuvimos la oportunidad de compartir la alegría y el entusiasmo que sentían los jóvenes al sentirse comunidad viva en torno a la experiencia de Cristo Resucitado. Sus rostros rebosan alegría y gozo, pues el encuentro con los otros y con las otras siempre es motivo de júbilo y esperanza en el camino de la vida, y por supuesto, nos da la certeza de que hacemos camino con otros y otras.

La situación de inseguridad, miedo, y terror que viven estas comunidades debido al enfrentamiento constante que existe entre maras, y que por consiguiente, afecta a los jóvenes que viven en estos sectores de la Parroquia San José Obrero (El Pino-Ciudad Delgado), no fue un impedimento para la participación activa de nuestros jóvenes, pues demostraron con su presencia y sus actitudes los deseos profundos de luchar por la vida y la esperanza, sintiéndose constructores de comunidades nuevas.

Por ello, esta actividad tenía como objetivo motivar a los jóvenes a sentirse protagonistas de los cambios necesarios que se tienen que dar y potenciar en sus comunidades: como el deseo de paz, justicia, fraternidad, igualdad y amor. Los jóvenes tuvieron la oportunidad de expresar sus necesidades, sus preocupaciones, miedos, ideas y deseos de una sociedad que sea más justa y humana.

En el desarrollo de la Pascua Juvenil, los jóvenes pudieron disfrutar de diversas dramatizaciones, reflexiones a partir de problemáticas actuales, dilemas que afronta el joven posmoderno. De igual manera, degustamos de la participación de jóvenes de otras comunidades que nos presentaron mensajes de paz, alegría y comunión entre los seres humanos. A partir de esta temática los jóvenes pudieron sentirse interpelados y con el deseo profundo de sentirse protagonistas e impulsadores de los valores del Reino en medio de nuestra sociedad.


Finalmente, estamos convencidos que el “joven evangeliza al joven”, puesto que pudimos ser testigos de la fuerza y las convicciones personales que tienen nuestros jóvenes de San José Cortéz y del Pino en la lucha por otro mundo posible. Agradecemos a todos los jóvenes que colaboraron en la realización de esta actividad y que el Dios de la vida bendiga acompañe a nuestra juventud.
Guillermo Altamirano, cmf

ECOS DE LA PASCUA JUVENIL EN PLAN DEL PINO.

Hemos recogido algunos ecos de la pascua juvenil esto es lo que nos compartían las y los jóvenes:

Para Sandra Gabriela Castro Vásquez fue “un evento muy emocionante porque hemos compartido con muchos jóvenes, hemos disfrutado y hecho dinámicas, hemos pasado momentos bien alegres y conocido un poquito más de Jesús. Con esta pascua juvenil queremos expresar que a pesar de las cosas, o motivos o problemas que nosotros tengamos, Jesús quiere que nosotros siempre estamos a su lado y lo sigamos; y que a pesar de todo pongamos nuestro granito de arena y nuestra fe hacia él para salir adelante”.

Gabriela Marisela Gonzáles Vázquez nos decía que había sido una “actividad bien bonita porque además de que nos desestresa un poco de los estudios, estamos conociendo más de Dios y no estamos acercando a él. Creo que tenemos que dedicarle un tiempo más a Dios, dejar las cosas que nos alejan de él, y acercarnos a él, por que él es el que nos ha dado la vida y él tiene que ser nuestro centro.

Daniel Enrique Vázquez Gonzáles nos señala: “ha sido una actividad muy esperada por la comunidad de Plan del Pino, ya que es raro que nosotros aquí celebremos de esta manera, es una manera de unir lazos con las demás comunidades tanto de San José Cortez como con Plan del Pino, creo que sería el primer paso para acercar más jóvenes a la pastoral de la Iglesia, ya que acá en Plan del pino y San José Cortez hay mucha violencia, y este tipo de actividades puede ayudar a los jóvenes a alejarlos de eso, como lo manda la misión de Cristo.

Para Estevana del Carmen Torres Gonzáles: “el encuentro, las dinámicas, los cantos, la caminata que tuvimos sólo de jóvenes, fue una experiencia bonita. Yo pienso que si los jóvenes ponemos todos de nuestra parte para seguir caminando, todos tenemos que seguir un ejemplo y tenemos que animar a otros jóvenes, para que ellos se animen y vengan aquí a compartir con nosotros.

A Noe Wilver Vásquez Gonzáles la pascua juvenil le ha “motivando para seguir acá en la labor de la catequesis, y llamar a más jóvenes a vivir y ser parte de estas convivencias que dejan un sabor muy diferente de lo que uno piensa de lo que es la Iglesia, ya que uno muchas veces piensa de que la Iglesia es algo aburrido y al tener estas convivencias nos damos cuenta de que no es así, y podemos llamar a más jóvenes a ser parte de este proyecto de Dios.

Franco Esaú Orellana Gonzáles nos decía que: “Esta pascua juvenil me ha parecido bien porque hemos compartido, disfrutado, conocido más de Dios y nuevos amigos. Me ha gustado mucho. Con esto estamos diciendo que podemos reunirnos como grupo, como amigos y conocernos más, conocernos mejor, para seguir el camino correcto, el camino de Dios.

Para Santiago Cortés se trató de: “un evento bonito porque nos hemos sentido alegres y hemos dejado un poco las preocupaciones por un momento, como joven y también siguiendo siempre los pasos de Jesús que el quiere que lo sigamos para ser verdaderos discípulos y misioneros de él”.

Oscar del Cid Contreras es la: “primera vez que participo en una actividad de estas, primera vez que vengo y me ha gustado porque ha habido una buena participación de la Pastoral Juvenil”.

Finalmente Andersón nos dijo: “ha sido una experiencia inolvidable, a través de la convivencia que hemos tenido con los demás jóvenes, hemos encontrado el verdadero sentido de lo que es la Pascua. Ha sido un encuentro bonito por todo lo que hemos compartido diversas ideas, hemos dado nuestras opiniones y hemos escuchado las opiniones de otros y así hemos definido lo que es una verdadera Pascua de Jesús.

HOMILÍA DEL P. RAFAEL DE SIVATTE. PENTECOSTÉS 2009. PLAN DEL PINO, CIUDAD DELGADO.

En este día estamos celebrando, como ustedes ven, esa gran fiesta del Espíritu, esa fiesta de la presencia del Jesús Resucitado en ese nuevo pueblo de Dios que es la Iglesia. Podríamos decir que es como nuestro cumpleaños como Iglesia, a raíz de esa presencia de Jesús resucitado en los primeros discípulos se empezó a formar ese nuevo pueblo de Dios y por eso comenzó a nacer eso que llamamos la Iglesia.

Tanto el evangelio de Juan como los Hechos, nos recuerdan ese momento de la entrega del espíritu de Jesús resucitado a aquellos primeros seguidores de Jesús y también nos recuerdan que así nació el pueblo de Dios. En realidad Juan, en este texto de hoy dice que el mismo día de la resurrección, el mismo Jesús resucitado, les dio el Espíritu a sus discípulos, Lucas de un modo más pedagógico nos habla de 50 días de preparación, hubo como un tiempo para que la gente se fuese preparando y fuese esperando a ese espíritu prometido de Jesús. Lo que está claro es que Jesús entregó su espíritu y así comenzó ese pequeño pueblo de Dios del que nosotros formamos parte, por tanto hoy es un día de gran alegría porque celebramos nuestro nacimiento. El nacimiento de un grupo nuevo, como quería Jesús, un grupo que fuese algo alternativo a lo que se vivía en su tiempo, ese grupo que fuese capaz de interpelar a la sociedad, para que la sociedad mejorase día a día, para que la sociedad viendo como vivían aquellos cristianos, aquel nuevo pueblo de Dios, pudiese empezar a vivir de una manera diferente.

Claves para vivir desde el Espíritu del resucitado.

La palabra de Dios hoy nos pone como tres grandes líneas según las cuales los discípulos creyeron que se tenía que vivir, si es que querían llamar cristianos o seguidores del Espíritu de Jesús. La primera línea es la del ánimo, la alegría, esa línea de perder el miedo, de la valentía, del abrir las puertas para salir hacia fuera, de transmitir lo que hemos vivido. Por tanto, una línea que va más en la línea del animo, de la esperanza, de la valentía, de la fortaleza y de no quedarnos encerrados como estaban aquellos discípulos allá todos reuniditos y encerrados, Juan dice por miedo a los judíos, pero también sencillamente encerrados en sí mismos. Hoy se nos llama a abrirnos alegremente al mundo. Esa sería la primera línea que la palabra de Dios quiere poner hoy.

La segunda que aparece en el evangelio es la de la reconciliación, sabremos que hay espíritu en la comunidad, en la Iglesia, en el nuevo pueblo de Dios. En un pueblo, si realmente hay capacidad de reconciliarnos, de perdonar a los demás y de sentirnos perdonados, de pedir perdón a Dios y de reconocer nuestro pecado y nuestras faltas, pero sabiendo que Dios va a ser misericordioso con nosotros. Por tanto, una comunidad llena de Espíritu de Jesús resucitado es una comunidad perdonada y que es capaz de perdonar, de reconciliarse con los demás.

Y la tercera línea es la de la unidad, tal como aparece en la carta de Pablo a los Corintios, ahí se habla de la formación de un cuerpo, si hay espíritu de Jesús resucitado, el espíritu forma un único cuerpo, ese cuerpo que Pablo dice que es muy variado cada uno de nosotros podemos ser diferentes, cada uno de los que estamos aquí somos muy diferentes, ¡gracias a Dios! porque sino sería un mundo muy aburrido, cada persona tiene sus carismas, sus talentos, sus dones; pero todos queremos unirnos y formar ese pueblo de Dios en el que todos seamos capaces de compartir con los demás lo mejor que tenemos y ayudar a que ese cuerpo vaya creciendo en esa unidad. Por tanto, sería la línea de la unidad, pero teniendo en cuenta que todos nosotros somos diferentes, cada uno tiene sus carismas y es especial, pero todos lo ponemos al servicio del bien común, de la comunidad.

Bien. Esas son como las tres grandes líneas que hoy nos pone la Palabra de Dios para saber si el Espíritu de Jesús resucitado está presente en cada uno de nosotros, la línea del ánimo, de la esperanza, la línea del perdón, de la reconciliación y la línea de la unidad dentro de la pluralidad, dentro de que no somos uniformados, cada uno tiene su personalidad y tiene sus dones.

El Espíritu en la historia de la Iglesia.

Yo diría que a lo largo de la historia de la Iglesia ha habido momentos en que la presencia del espíritu se ha sentido como muy fuerte. Y creo que vale la pena recordar algunos de ellos, para que sean para nosotros puntos de referencia, que nunca en la vida los olvidemos porque fueron momentos importantes, porque el espíritu se sentía presente en la Iglesia. Y eso es importante recordarlo en momentos en que a veces pensamos en que el Espíritu como que se ha dormido un poco o quizás no lo sentimos tanto, o bueno…. Pues en esos momentos recordar aquellos momentos de la Iglesia es muy importante.

El primero es el de la primitiva iglesia. Realmente todo esto que nos recuerda el libro de los Hch que hemos estado leyendo en este tiempo, nos habla de una Iglesia con un Espíritu abierto, sin fronteras, misionero, un espíritu de personas que antes estaban llenas de miedo y encerradas, pero en realidad salieron a la luz pública y eso les costo la vida porque la mayoría murieron mártires entregaron la vida por aquello que significaba la causa de Jesús. Por tanto, esa primitiva Iglesia con ese espíritu misionero, con esa unidad grande de fondo que había, con esa preocupación de compartir lo que tenían, lo que eran, con esa entrega de toda la vida por los demás, de sentirse un cuerpo solidario. Cuando uno lee los Hechos eso es lo que ve en aquella primitiva Iglesia, como algo ideal, ese es un momento referencial que vale la pena que lo tengamos presente y que ojala vayamos continuamente pareciéndonos un poquito más en este siglo XXI a lo que aquella Iglesia fue en el siglo I.

Un segundo momento ya para acercarnos a nosotros, es el de aquella Iglesia entorno a Juan XXIII, aquel papa que la mayoría de ustedes, desde luego los que están celebrando la pascua juvenil, ninguno de ustedes lo conoció; porque ya es un Papa del año 1960, a ustedes eso les suena, pues a algo que debe ser de la edad primitiva, de la edad de piedra ¿No? ¡Bueno! Pues ese fue un gran Papa, un hombre bueno, un hombre bien gordito, bien afable, una persona que precisamente con toda su edad que tenía, porque era… pues era joven como muchos de ustedes que están aquí, jovencísimo, no de la edad, sino que fue capaz de iniciar en la Iglesia un movimiento en el que realmente el Espíritu estuviese realmente bien presente. Y por eso inició un concilio, un concilio Vaticano II, que también ustedes habrán oído, los mayores como yo, pues ya lo vivimos, pero los jóvenes quizás no tanto, pero fue un concilio en el que el Espíritu realmente la gente lo sentía como vivo. No crean que fue muy fácil, al principio hubo gente que quería que la Iglesia siguiese siendo lo que siempre había sido, una Iglesia muy bien organizada, jerárquica, etc. Y aquel concilio, fue aquel concilio en el que Juan XXIII dijo abramos las puertas al mundo y las ventanas, que entre aire nuevo, que realmente nos volvamos todos como iglesia jóvenes capaces de transmitir esa buena noticia de Jesús y por eso ese concilio comenzó a hablar de nuevo de la Iglesia como pueblo de Dios, que hoy estamos tan acostumbrados a escuchar, somos un pueblo de Dios. Éste lenguaje no se usaba cuando yo era joven por ejemplo, entonces se hablaba de la Iglesia sociedad perfecta, por ejemplo. Qué sociedad perfecta ni que cuentos, Jesús no vino a crear una sociedad perfecta, vino a crear algo diferente, algo que fuera un pueblo unido, no voy a decir que jamás será vencido, pero si es verdad… Pueblo unido, un pueblo realmente capaz de solidarizarse, un pueblo de trabajar por los demás, un pueblo en ese concilio Vaticano II abierto a los problemas del mundo. Hay todo un documento en ese concilio que es precioso, que algún día me gustaría que lo leyesen ustedes y sobre todo los más jóvenes porque se darán cuenta que los problemas que plantea ese documento que es el documento que habla de la Iglesia con su relación con el mundo. Es un documento que habla de temas que hoy día se están dando: la globalización, las culturas, todo eso ahí aparece… como digo esa Iglesia es un momento bueno para nosotros porque fue una Iglesia que esperó y creyó en el Espíritu y se fió del Espíritu de Jesús resucitado y por eso caminó, no fue una Iglesia con miedo, después ya vinieron los miedos, pero todos los que vivimos aquel momento fue un momento importantísimo.

Y el tercer momento referencial este es ya más cercano a nosotros, aunque tampoco los jóvenes lo han vivido, pero si han escuchado mas de él porque si tiene que ver con nuestro país, tiene que ver con esa Iglesia que surgió de aquellas reuniones, primero de obispos allá en Medellín, Puebla y que se concretizó aquí en nuestro país entorno a Monseñor Romero: la Iglesia salvadoreña, esta iglesia nadie puede dudar de que era una Iglesia llena de Espíritu. Cosa que después quizás se ha ido perdiendo un poco, a veces creemos que se ha ido durmiendo un poco, es cuestión de despertar al Espíritu y dejarlo que venga a nuestras vidas, porque si es el Espíritu de Jesús resucitado seguro que nos transformara como iglesia y no hará ir en aquella línea de Monseñor Romero, que defendió ese mundo justo, ese mundo pacífico, ese mundo solidario. Esa iglesia que Jon Sobrino le gusta tanto llamarla “Buena samaritana”, preocupada por lo que pasa, está claro que aquí en Plan del Pino y en todos los cantos que hay aquí, pues lo que pasa es mucho y por desgracia muchas veces no muy bueno, hay grandes violencias y hay muchísimos asesinatos, hay situaciones de pobreza extrema, todo eso se da, pues pensemos en esa Iglesia de Monseñor Romero, sino queremos en la iglesia primitiva o en la del Vaticano II de Juan XXIII, pensemos en la Monseñor Romero, ¿qué hubiera hecho hoy aquí? El espíritu de aquella iglesia que hizo en aquel momento enfrentarse a los problemas que había en la sociedad e intentar dar respuesta cada día a esos problemas. Esa Iglesia se hizo misionera, estuvo abierta a los problemas del mundo. Yo creo que obviamente tenemos que cambiar, porque quizás hoy hay situaciones que no se daban entonces, hoy hay situaciones que no se daban entonces, hoy hay situaciones de entonces que se han agudizado, pero sí sería importante el tenerla siempre como un punto de referencia y leer sobre aquella iglesia, porque nos ayudará a nosotros a vivir mejor la Iglesia hoy llena del Espíritu.

Por tanto este es un día para celebrar alegremente, pero también para reflexionar y preguntarnos pues si nosotros somos este tipo de iglesia, ¿somos una iglesia animada?, ¿alegre?, ¿con ganas de salir afuera?, ¿misionera?, ¿queremos transmitir la buena noticia?, una buena noticia que aterriza en los problemas sociales, en los problemas de la justicia, de la realidad, los que vivimos cada día, una iglesia que somos capaces de vivir unidos aunque somos diferentes y aportar cada uno para que el cuerpo crezca y se desarrolle, somos este tipo de Iglesia, si somos eso es que el Espíritu de Jesús resucitado ha bajado a nosotros. Es como la prueba de que eso es así.

Pienso que esta fiesta de Pentecostés la celebramos en una circunstancia muy especial, bueno los jóvenes la están celebrando en la Pascua de Jesús resucitado, la pascua de la vida, y por tanto con deseos de transmitir la vida a los demás y de trabajar para que haya vida entre todos los demás. Pero además la estamos celebrando en una circunstancia especial mañana es 1 de junio, no se ¿por qué? este año es especial, bueno es lunes, es especial, es día que va a cambiar alguna cosa, todos esperamos que cambie alguna cosa porque peor no puede ir, entonces pensamos que tiene que ir para mejor, entonces cuando nos planteamos que mañana puede haber un cambio, para nuestro país y como todo país también para otros, porque en realidad lo que ocurre aquí tiene sus repercusiones en el país de al lado y en el otro y en el otro… pues estamos celebrando Pentecostés en medio de este contexto importante, de cierta esperanza, de deseos de que realmente nuestro país de una vez para siempre llegue a ser un poco más esa familia unida, esa familia que todos esperamos que sea si lo celebramos tenemos que pensar que lo que ocurra en el país en la sociedad tiene que ver con nosotros y que según como nosotros vivamos como Iglesia seremos capaces de ser esa Iglesia ese cuerpo alternativo, esa otra manera de vivir, ese otro mundo posible que muchas veces mencionamos, pues nosotros ayudamos con nuestra fe, con nuestra manera de vivir a que eso se realice, pues de repente la sociedad nueva que puede surgir mañana pues se parezca un poquito más, o va llevando sus pasos para que el Reino de Dios empiece a realizarse aquí. Pero tenemos que apoyar nosotros, tenemos que ayudar, tenemos que vivir para empezar nosotros de esa manera, entonces yo le pediría al señor que esa presencia del Espíritu no sea algo puramente para alegrarnos es una fiesta más durante el año y cuando pasó ya acabó, sino que nos ayude a pensar como cristianos, como Iglesia qué estamos haciendo para que nuestro país cambie, para que todos nuestros cantones cambien en la buena línea de un país, de unos cantones, en donde haya paz, haya justicia, haya mayor unidad entre todos nosotros. Pidámosle pues al Señor y continuemos nuestra celebración.
"VEN, POR LOS QUE TE ESPERAN"
Haz renacer la esperanza, ven,
ven a curar las heridas,
ven a traer alegría,
aliméntanos de vida.
Transforma los corazones,
cambia el odio por amor,
ven a llevarte, muy lejos,
la miseria y el terror.

Te esperan los maltratados,
los hambrientos y olvidados,
te esperan los explotados,
por patrones empachados.
Te esperan los que no tienen
ni prestigio, ni respeto,
te esperan los indefensos,
los que mil veces han muerto.

Te esperan miles de obreros,
con ridículo jornal;
también te espera el minero,
que ha perdido hasta su hogar;
te esperan los campesinos,
cansados de explotación;
te esperan los estudiantes,
sin futuro ni ilusión.


Te espera el desempleado,
sin trabajo y sin comida;
te espera el abandonado,
y los que no tienen familia.
Te espera la prostituta,
maltratada y sin salida;
te esperan miles de enfermos,
sin esperanza de vida.

Te espera el niño mendigo,
ambulante y sin defensa;
te espera el preso inocente,
que entre lagrimas te reza.
Te esperan los perseguidos,
y las victimas de guerra;
te espera el desesperado,
y los que no tienen tierra.
Diego Cabrera

10 mayo, 2009

BOLETÍN 19

Marcha del primero de Mayo.



CLAMORES DEL PRIMERO DE MAYO

Lorenzo Alfaro, de Ilopango: “La clase trabajadora a marchado por las calles de San Salvador celebrando el día internacional del trabajo, reivindicando todo el esfuerzo de los y las trabajadores del país para consolidar los derechos de los y las trabajadores”.

Roxana Mejía, de la zona franca de San Marcos: “Nosotros somos trabajadoras de las maquilas, todos los trabajadores necesitamos que nos paguen el 100%. Los chinos de las maquilas no nos quieren dar un salario justo” .

Miguel Ángel Barahona, de Soyapango: “Marchamos también los que no tenemos trabajo, queremos que haya trabajo para todos, por eso es que salimos a marchar, porque hay mucha gente que no tenemos empleo, por eso es que nosotros salimos”.

María Elías, de San Salvador: “estamos exigiendo nuestros derechos y pidiendo que seamos tratados con igualdad ambos géneros. Esperamos que el nuevo gobierno, elegido por el pueblo nos tome en cuenta y cumpla con todo lo ofrecido”.

María Luz Aguilar, de San Jacinto: “Nosotros como población femenina estamos reivindicando los derechos de las mujeres, exigiendo que hayan las mismas oportunidades de empleo, educación, salud. Por todas aquellas que no cuentan con un trabajo digno, vivienda digna, salud sexual y reproductiva, que sea gratuita, porque muchas mujeres no tienen esa oportunidad”.

Santiago García, de Tacuba, Ahuachapán: “Estamos celebrando el día internacional del trabajador a nivel mundial, nosotros somos agricultores y estamos en esta marcha conmemorando esta fecha”.

Roberto Márquez, San Juan, La Paz: “Yo creo que el pueblo salvadoreño se ha organizado para expresarse, para tener una conciencia más, el 1 de junio comienza una lucha, nosotros esperamos los cambios sociales no sólo acá en El Salvador, sino también a nivel latinoamericano”.

Juan Pérez, de Suchitoto: “Lo que se busca es el respeto a los derechos y el cumplimiento de las leyes laborales. La situación laboral está crítica siempre lo ha estado y más ahora con la crisis a nivel mundial”.


LAS MANOS DE MI MADRE


María Ester Cerón: “Ser madre es el amor en la máxima expresión, es la manera más grande de humanización que yo conozco; quizás porque el ser madre me ha permitido conocer aspectos de la vida que quizás de otra manera no los hubiera podido conocer. Ser madre también implica muchos retos, pero también mucha alegría y satisfacción. Uno se siente estimulado por los logros de sus hijos, cuando los mira valerse por ellos mismos, entonces uno dice estoy haciendo bien mi trabajo. Lo principal es enseñarles a ellos a ser independientes y agentes de cambio social, enseñarles a vivir su vida con responsabilidad, que tomen conciencia de que todo lo que hacen tiene una consecuencia. Uno de los mayores retos que tengo es ayudarles a mis hijos a descubrir la misión que ellos tienen en el mundo.

Rosa Alicia Sigarán de Montesino, de la San Antonio Abab. “Ser mamá es algo muy lindo, es algo que toda mujer trae, que nos hace realizarnos como mujer. Es algo muy enternecedor, cuando uno ya sabe que está embarazada es !muy lindo, lindo, lindo…! Algo que ya Dios nos dejó para eso y todo lo lindo que uno puede hacer es ser mamá, cuando vemos a nuestra criatura en nuestros brazos”.

María Carolina Benítez Hernández, Armenia, Sonsonete: “Para mí, ser madre ha significado algo muy especial en mi vida, porque Dios me ha regalado dos maravillosos hijos: Ser madre significa darlo todo por mis hijos, una buena educación, una buena alimentación y una buena enseñanza espiritual. Ser madre es estar dispuesto a escuchar a nuestros hijos en lo bueno y en lo malo; estar siempre con ellos, que ellos sepan que no están solos”.

Ana Maritza Ávila de Contrera, las cumbres de San Bartola: “Ser madre para mí es algo muy grande, un privilegio inmenso, me siento muy feliz, muy realizada de serlo”.


María Jesús Alvarado Escobar, San Marcos, San Salvador: “Ser madre es algo muy importante, porque el amor de Madre es algo muy grande, muy maravilloso. Mis hijas son para mí un amor tan intenso que no se puede ni explicar. Mis hijas son un regalo muy lindo que el Señor me dio”.

Olimpia Ávila: “Para mí, ser madre ha sido una maravillosa experiencia, fui bendecida con dos hijos varones. El llevar dentro de mí otro ser fue la más grande manifestación de Dios en mi vida. El poder engendrar una nueva vida me permitió realizarme en diferentes ámbitos (madre, amiga, confidente, mediadora, maestra) en fin una entrega total. Dios me permitió estar con ellos para educarlos, formarlos, verlos crecer, acompañarlos en sus alegrías y sus tristezas. Ahora, ya son profesionales y los sigo aconsejando. Las satisfacciones han sido muchas pues han compensado todos los esfuerzos y sacrificios, hasta poder en este momento disfrutar a mi primer nieto”.

Silvia Gómez, de Cuidad Merliot: “Ser madre es algo muy maravilloso, es felicidad, alegría, responsabilidad, seriedad; tiene muchos significados, algunos se entienden y otros no se pueden explicar, porque dependen de las etapas que surgen en la vida.
! Cómo saber que vendrá un nuevo ser a formar parte de la familia, un hijo que es un don que Dios nos da, pero también es misión, familiar y social!”.


EL TRABAJO ¿UN DERECHO?

Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.” Así reza el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derecho Humanos. No se trata de cualquier cosa. Se trata de un derecho universal.

En nuestra sociedad salvadoreña, absorbida por la “modernidad” y por un sistema económico dominante, se hace notar a flor de piel la ausencia de este valioso derecho. Basta con caminar un poco por las calles, subirse a los buses o poner la mirada en el campesinado para ver tanta gente con ocupaciones laborales que honestamente, no podríamos llamar trabajo digno. Esto no significa que no sea algo bueno, al contrario; queda demostrado así el potencial creativo de nuestra gente, el afán por conseguir el pan de cada día.

El derecho de la persona humana de gozar de un trabajo digno le da gran significación. Le abre un horizonte que asegura su vida; le convierte en persona humana. Es allí donde desarrolla sus capacidades de creación, de servicio y realización plena. Por tanto, todo ser humano merece un empleo digno, un espacio de realización laboral que le permita acceder a una forma de vida holgada, para que pueda contar con las necesidades básicas y no ir arañando unos miserables dólares con esfuerzo, a veces hasta sobrehumano. Al escribir estas líneas muchos rostros me vienen a la memoria. Rostros de hombres y mujeres con historias reales que sufren las consecuencias de la negación de este derecho.

Según algunos datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apuntan que en el 2007 unas 70 mil personas de la Población Económicamente Activa, en El Salvador, la mayoría jóvenes, emigraron hacia Norte América en busca de un trabajo o un empleo más digno que pudiera cubrir mejor sus necesidades. Valdría la pena aquí preguntarnos: ¿Por qué emigran nuestros jóvenes? Y Cuando se han ido, ¿Por qué no quieren regresar al país de origen? A estas peguntas los jóvenes responden con simpleza: “En nuestro país no hay oportunidades de trabajo y muchas veces no se valora lo que hacemos”. El problema de fondo es mucho más difícil de comprender.

El trabajo, así como es un derecho, es también un deber. Es un derecho de toda persona, pero es un deber de quienes tienen la obligación de promoverlo; poderlo ofrecer de manera real a las gentes de quienes dicen ser líderes.

El poeta Pedro Casaldáliga dice que; “donde no hay utopía, no hay futuro”. Podríamos decir aquí: donde no hay sueños, no hay futuro. Y prácticamente todos los sueños de mucha de nuestra gente tienen que ver con tener un buen empleo. Si esto no se logra conseguir, si el problema del desempleo exagerado no se logra solucionar; ¿Cuál será nuestro futuro? Juzgue usted

Abel Carbajal, cmf

COMO PÁJAROS EN EL AIRE

Las manos de mi madre
Son como pájaros en el aire
Historias de cocina
Entre sus alas heridas
De hambre.

Las manos de mi madre
Saben que ocurre
Por las mañanas
Cuando amasa la vida
Hornos de barro
Pan de esperanza.

Las manos de mi madra
Llegan al patio desde temprano
Todo se vuelve fiesta
Cuando ellas vuelan
Junto a otros pájaros
Junto a los pájaros
Que aman la vida
Y la construyen con el trabajo;
Arde la leña, harina y barro;
Lo cotidianoSe vuelve mágico.

Las manos de mi madre
Me representan un cielo abierto
Y un recuerdo añorado
Trapos calientes en los inviernos,
Ellas se brindan cálidas,
Nobles, sinceras, limpias de todo
¿cómo serán las manos
Del que las mueveGracias al odio?

Mercedes Sosa

27 abril, 2009

BOLETÍN 18

Procesión con una cruz de jiote en Los Planes, La Laguna, Chalatenago.

La Semana Santa en La Laguna, Chalatenango.

Romero-crucis en La Montañona, La Laguna, Chalatenango.


En la vigilia pascual en el Copinolar, Perquín, Morazán.

Kevin con el Padre Rogelio Poncel y jóvenes de Copinolar


SOMOS PUEBLO DE LA PASCUA

Desde la más cercana hasta la más recóndita comunidad cristiana hemos celebrado la Pascua de Jesús. Realmente nos sentimos “el pueblo de la pascua”. Un pueblo caminante que va encontrando en medio de las tristezas y alegrías una razón para seguir posibilitando el Reino de Dios.

Creer en la Resurrección de Jesús es creer en los hermanos y hermanas con quienes hacemos camino. Es sentirnos comprometidos desde la Resurrección de Jesús a crear relaciones más humanas y fraternas. Esto implica también, defender la vida y ser capaz de denunciar todo aquello que se opone a ella. Creer en Jesús Resucitado conlleva comprometernos en un “proyecto en común”, el proyecto del Dios del Reino: “hacer realidad los sueños de Dios para con la humanidad”, el sueño de la justicia, igualdad, fraternidad, la verdad y la esperanza en medio de este mundo sufrido.

Sin embargo, los textos evangélicos de este tiempo de pascua, nos han narrado las experiencias de Jesús Resucitado en medio de los suyos, transformándolos en testigos cualificados de esta “Buena Noticia”. Ellos también quieren ser para nosotros una provocación para vivir como resucitados y de esta manera dar vida a los que conviven con nosotros. Es una buena oportunidad para dejarnos interpelar por la vida del resucitado.

La experiencia pascual que vivieron los discípulos de Jesús fue realmente transformante. Podemos ver en ellos un antes y un después de la Resurrección. Un antes, donde existía inseguridad, miedo, angustia y esperanzas perdidas; y un después, donde la Resurrección de Cristo se transforma en una experiencia vital para la vida de los discípulos. Aquella comunidad que se había dispersado por temor y miedo a correr la misma suerte del Maestro, se ha transformado, gracias a la Resurrección de Jesús, en una comunidad de referencia para encender los corazones de todos los cristianos de hoy.

No es posible conocer a Cristo, sin creer que ha Resucitado de entre los muertos, que está presente en medio de la comunidad y el mundo. No es posible creer en la Resurrección de Cristo, sin ser movido por la fuerza del Resucitado a construir un mundo mejor.

Hoy en día la Resurrección de Cristo se actualiza cuando cada hombre y mujer es capaz de vivir como resucitado en la familia, trabajo, colegio, universidad, colonia, el campo, etc. En medio de esta crisis económica que se vive a nivel mundial y que está repercutiendo en gran medida en El Salvador, somos llamados por el Señor a vivir como resucitados. Nuestra voz no puede acallarse. Hagámonos cómplices en proclamar a viva voz y a un solo coro que ¡CRISTO HA RESUCITADO, ALELUYA!

Ángel García, cmf


SIGNOS DE FE EN EL CRISTO RESUCITADO

Una nota de nuestra relación filial con el Padre es la alegría cristiana. Las riquezas cristianas que poseen aquellas personas que conocen al Padre las obligan a estar alegres y manifestar su esperanza.

Es esta alegría la que me ha colmado en esta Semana Santa al compartir con el pueblo de Copinolar, municipio de Perquín, departamento de Morazán. Sin duda, este pueblo está invadido de una alegría soterraña. Y no podría ser de otro modo, puesto que ha vivido como pueblo crucificado, sufriendo el horror de la guerra, la injusticia y el destierro. No obstante, se ha convertido en escuela de misericordia y en signo de esperanza.

¿De qué otra manera describir la experiencia de escuchar a hombres y mujeres protagonistas de una historia, en medio de una realidad de opresión y sangre martirial? La presencia concreta del Dios de la vida y la misericordia habla por sí misma en este pueblo. Para doña Toña es imposible contener la alegría en la procesión del Sábado Santo, cargando las fotos de su esposo e hijo asesinados en los años ochenta y llena de confianza con los cambios que espera en esta tierra salvadoreña. Más, con cierta timidez, preguntaba doña Toña si los suyos estarán entre esos pobres herederos del Reino de los que habla Jesús.

Ellos también son parte de esta alegría de la Pascua de Resurrección, al hacer eco de la voz profética de Monseñor Romero, proclamando el servicio a la vida contra la complicidad de la muerte. En ellos también cobran vitalidad las palabras del poeta Roberto Armijo:

“El pueblo recompensará tu esfuerzo
Para medir jubiloso el tiempo de la esperanza

Tú estarás vivo
Aunque tus labios sangren en la tierra
Tú tienes tus cantos profundos como el porvenir”

Y las razones para tales cantos profundos son auténticas. Así lo expresaba don Juan Bautista Márquez, quien hace unos días cantaba para el Tribunal de Justicia Restaurativa en la capilla Monseñor Romero, y con quien pude compartir momentos invaluables. Don Juan, su familia, y en definitiva su comunidad son signos vivos y vivientes de la conciencia histórica del pueblo de Dios que lucha por transcender una realidad de resignación y fatalismo es búsqueda de un horizonte más humano. Es también el ímpetu con que la juventud de Copinolar me hizo comprender que el ánimo de sus luchas de cada día, su pobreza y su compromiso social son signos de fe y testimonio de Cristo Resucitado.

Kevin Armijo, cmf


LOS POBRES NOS LIBERAN

Conciente que La Pascua es la fiesta principal de los cristianos, me atrevo a decir que la experiencia de Semana Santa, en gran parte de nuestros pueblos, es también una semana muy rica en expresión religiosa, plástica, afectiva y de convivencia. En estos días el pueblo creyente se desborda a expresar todo lo que configura su ser, su vida, sus interrogantes más profundos y todo aquello que también da esperanza en este caminar.

Generalmente, cuando decimos que vamos de misión a tal lugar en Semana Santa nos preparamos, llevamos muchos temas para formar al pueblo; pero es posible que suceda lo contrario, que lo que llevamos, por muy bueno que sea, no entra en los dinamismos de los pueblos donde llegamos y simplemente habrá que dejar todo lo preparado para dar espacio a la creatividad y dejar que el pueblo con sus tradiciones de siempre pueda expresar lo que le conecta con todo aquello que le suscita esperanza, esperanza que no está basada en ningún poder de este mundo, sino en el Jesús crucificado, que sabe de sufrimiento humano, de persecuciones. Un Hombre que vivió confiado en el Dios del Reino, esperando su irrupción en esta historia muchas veces contradictoria.

Las cruces de jiote, las procesiones con nazarenos y madres dolorosas, caminatas y penitencias, los rezos de los viejos y el sol incandescente, la naturaleza que parece estar aliada y grita toda quemada con dolores, pariendo la Pascua de Cristo, la pascua global... Todo eso nos dice que la Semana Santa en el norte de Chalatenango, es contemplar las realidades de crucifixión: en la naturaleza (el gran incendio en La Montañona en días antes), en las comunidades, en las familias, en la juventud, etc.

Asimismo, es semana para experimentar la solidaridad entre los pobres que comparten y lo dan todo; es rezar con los viejos, manteniendo la esperanza; y con los jóvenes, soñando un mundo mejor, talvez en otro lugar. En la Semana Santa de La Laguna converge todo: lo antiguo y lo nuevo, la magia y lo real, el campo y la ciudad, lo rural y lo urbano, lo indio y lo mestizo, lo nacional y lo extranjero. Es caminar por las calles empedradas detrás de un viejo Cristo hecho de madera y reunirnos todos como Iglesia que peregrina, subiendo La Montañona y junto a Romero cargando las esperanzas y utopías de un pueblo que quiere ser libre.

Y llegamos con nuestras mochilas cargadas, creyendo que evangelizamos al pueblo, pero es él quien nos da lecciones de cristianismo, de esperanza y resistencia, y nos señala la aurora que anuncia el nuevo día de la Resurrección. Y ahora ¿qué nos queda? Dejarnos liberar por los pobres, aprender de su esperanza, ser testigos de sus luchas y anunciadores de la salvación que por ellos nos viene.

Alvin Bellorin, cmf


AL BUEN PASTOR GERARDI, MÁRTIR DE LA MEMORIA


Venías del Quiché, del Quiché mártir;
de la tierra arrasada;
de los muchos exilios de tu Pueblo;
de una larga agonía de silencios y esperas;
de unos altos volcanes, contenidos
de indignación profética....

Querías "construir un país otro",
soñabas una nueva Verapaz.
"La construcción del Reino tiene riesgos",
lo sabías muy bien, pero vivías
los derechos humanos como sueños divinos;
con tu sed de justicia verdadera;
en tu opción por las víctimas, que son también los pobres.

Venías libre y fuerte, curtido en Evangelio,
vestido de una chumpa popular,
con buen humor chapín,
Juanito, monseñor, sabio y correcto
como un patriarca maya.

Levantaste tu voz en el Congreso,
en los foros del mundo,
y el informe del REMHI y de la ODHA
recogían, por fin, la voz callada,
la verdad de la Historia.
Vigía de la noche y de la aurora,
pastor de un Pueblo insomne,
la paz necesitaba la firma de tu sangre
y la diste, total, limpia y hermosa
como un cáliz de Pascua.

Quebrantaron tus ojos, porque vieron
la masacre de un Pueblo;
la concha de tu oído que acogió su clamor interminable;
tu boca profetisa que le ha devuelto el canto...
Pero en tu rostro, roto por el odio,
como en un colectivo lienzo de la Verónica,
han reaparecido todos los rostros muertos,
vivientes para siempre!
Las columnas matrices de nuestra catedral
han puesto al sol de Dios y de la Historia
los nombres que ha marcado la sangre del Cordero.
Y el 26 de Abril se ha vuelto fecha-hito,
aleluya pascual de marimba y claveles,
kairós de libertad en la Iglesia y la Patria.
La piedra que trizó tu cuerpo ungido
te hizo piedra angular de la memoria viva.

Vamos a hacer verdad de la memoria
y "esa verdad será que no hay olvido".
Habrá perdón, pero no habrá olvido.
Juramos: "Guatemala: ¡Nunca más!"
Nunca más dictaduras ni masacres,
ni miedos suicidas, ni cómplices silencios.
¡Siempre más Guatemala, libre, india, fraterna!
Y granará el maíz de la justicia maya,
florecerá la paz en las orquídeas
-blancas de luz, moradas de memoria-,
y el vuelo del quetzal bordará la utopía.
Tu muerte, buen pastor, no ha sido en vano.
Guiados por tu ejemplo, nosotros seguiremos
forjando la verdad y la justicia,
dando la voz al canto enmudecido,
dando esperanza al Pueblo caminante,
dando la vida al Reino de los pobres.
La sombras del poder y la mentira
pretenden empañar, inutilmente,
la gracia de tu gloria.
¡Ya estás en plena Luz, en vera Paz,
y eres la Iglesia viva, la nueva Guatemala!

¡Nadie nos borrará de la memoria
tu memoria, Gerardi,
mártir de la Memoria !

Pedro Casaldáliga